Migraciones [2024] [ISSN 2341-0833]
DOI: https://doi.org/10.14422/mig.2024.010
Percepción de las relaciones familiares y orientación cultural en jóvenes de origen chino en España

Perception of Family Relationships and Cultural Orientation in Young of Chinese Origin in Spain
Autores
Resumen

Las relaciones filioparentales en familias de origen chino apenas han sido investigadas en España desde el punto de vista del desarrollo psicológico. Mediante entrevistas individuales con 18 adolescentes y adultos emergentes de origen familiar chino (de 2.ª generación y generación 1.5), se exploraron sus experiencias en el ámbito laboral familiar, su tiempo de ocio, sus percepciones acerca de la relación con sus progenitores, el apoyo parental recibido, su orientación cultural, así como el modo en que estos aspectos afectan a su bienestar psicológico. Los resultados muestran que varios de estos aspectos, algunos de ellos normativos, afectan al bienestar de los entrevistados y a la calidad de la relación con sus figuras parentales. Estos jóvenes se sentían obligados/as, de forma directa o indirecta, a contribuir al negocio familiar o a apoyarlo a través de tareas domésticas o administrativas. Su propio desarrollo les permite reinterpretar esas experiencias pasadas viendo su necesidad en el sistema familiar, y percibiéndolas no solo como obstáculo a su bienestar psicológico en relación con su falta de autonomía, sino también como motor de su desarrollo. Indican que tienen una identidad bicultural y discrepan de las expectativas parentales sobre el cumplimiento de normas relativas al respeto a los progenitores (piedad filial). Como principales dificultades en la relación señalan la limitación impuesta de tiempo libre y autonomía y la falta de calidez de sus padres.

Child-parent relationships in families of Chinese origin have hardly been investigated in Spain from a developmental psychological point of view. Through individual in-depth interviews with 18 adolescents and emerging adults of a Chinese family background (2nd and 1.5 generation), we explored their experiences in the family work environment, their leisure time, their perceptions of the relationship with their parents, the support received, their cultural orientation, and how these aspects affect their psychological well-being. The results show several aspects, some of which are normative, that affect the well-being of the participants and their relationship with their parents. These young people feel, directly or indirectly, obliged to contribute to the family business or to support it through household chores or administrative tasks. Across development, they are able to reinterpret their past experiences understanding the needs of the family, and perceiving them not only as an obstacle to their psychological well-being in relation to their lack of autonomy, but also as promoting their development. They describe their identity as bicultural and disagree with parental expectations regarding the fulfilment of rules related to respect for parents (filial piety). As main difficulties in the relationship, they point out the limitation of free time and autonomy imposed on them and the lack of warmth from their parents. The lack of shared time and emotional support affect the filial-parental relationship.

Key words

Relación filioparental; identidad étnica; adolescentes; migrantes; chinos

Child-parent relationship; ethnic identity; adolescents; migrants; Chinese

Fechas
Recibido: 22/02/2024. Aceptado: 26/06/2024

1. Introducción

En el presente estudio se explora, a través de entrevistas individuales, cómo perciben adolescentes y jóvenes adultos de origen familiar chino su colaboración en las actividades económicas de la familia, su participación en actividades de ocio, su relación filioparental, incluyendo el apoyo familiar recibido, y su orientación cultural, así como los efectos de estas experiencias familiares en su bienestar psicosocial. Estos aspectos contribuyen a ampliar el conocimiento de la emigración china en España, que frente a aproximaciones más sociológicas/antropológicas más frecuentes, se centra aquí en los procesos psicológicos de los jóvenes en el ámbito de sus relaciones filio-parentales y de su desarrollo psicológico.

La migración desde China a España, aunque existente por lo menos desde los años 20 del siglo XX, empezó a aumentar en la década de los 80. El incremento fue más acusado desde finales de los años 90, hasta alcanzar una población de casi 239 000 personas en 2020 y descender ligeramente en los dos años siguientes (INE, 2023; Nieto, 2007). El proceso migratorio de las personas chinas (Beltrán, 2006a; Nieto, 2007; Sáiz, 2004) suele comenzar con la migración de una o ambas figuras parentales. Para poder trabajar, estos inmigrantes de primera generación1 se apoyan mucho en la familia extensa. Así, durante el período laboral, los hijos nacidos en China se quedan allí, al cuidado de las abuelas o las tías. Además, los niños y niñas que hayan nacido en España, son en algunos casos enviados a China, reuniéndose de nuevo con sus progenitores más adelante. Se los ha denominado inmigrantes de generación 1.5, jóvenes que pasaron su infancia en el país de origen familiar, pero que emigraron cuando eran pequeños (Robles-Llana, 2018; Rumbaut, 2004; Yoon, 2017). En España, las familias migrantes chinas crean su propio nicho económico con la red familiar (Jin y Gómez-Pellón, 2023), desarrollando principalmente trabajos autónomos como propietarios de bazares, tiendas de alimentación, restaurantes, etc.

2. Marco teórico

Por definición, la aculturación tiene lugar en el contacto directo y continuado de grupos de individuos de culturas diferentes, lo que implica cambios culturales en uno o ambos grupos (Redfield et al., 1936). En una revisión conceptual, Berry (2022) indica que otros autores añadieron los efectos psicológicos que tiene la aculturación (Graves, 1967) y la posibilidad de aculturación a distancia -sin contacto directo entre las personas a través de los medios de comunicación (Ferguson et al., 2020), y podría añadirse, a través de productos de consumo o culturales. Por tanto, para un individuo, la aculturación es un proceso de cambio temporal en su orientación hacia contextos culturales distintos (Titzmann y Lee, 2022). Se puede mostrar una orientación más o menos negativa o positiva hacia las distintas culturas con las que se está en contacto, lo que da lugar a diferentes estrategias, es decir distintas maneras de involucrarse en el proceso de aculturación (Berry, 1980). Según el modelo de Berry (1980), son cuatro las estrategias posibles: integración, asimilación, separación y marginalización. Phinney (2006) ha matizado las distintas maneras que puede adoptar la estrategia de integración —o biculturalismo—, p. ej., alternando el individuo entre una y otra culturas dependiendo de diferentes aspectos de su vida, sea el trabajo, el ocio o la gastronomía; o mezclando o fusionando ambas culturas (Phinney y Devich-Navarro, 1997). También la sociedad mayoritaria o hegemónica puede mostrar diferentes estrategias relacionadas con sus propias expectativas acerca de la aculturación de los individuos (Berry, 2022) lo que contribuye a facilitar o dificultar el proceso.

Desde hace más de dos décadas, existen múltiples estudios antropológicos y sociológicos sobre la comunidad china en España que incluyen como participantes a los adultos, sobre todo migrantes de primera generación (p. ej., Beltrán, 2006b; Nieto, 2003; Sáiz, 2012). Son más recientes y escasas las investigaciones centradas en los descendientes de este grupo.

Jin y Gómez-Pellón (2022) examinaron la construcción de la identidad de jóvenes descendientes de inmigrantes chinos, describiéndola como un proceso complejo. Factores como la familia, la lengua, la percepción de prejuicios y las experiencias vividas de discriminación causaban tensión y sentimientos contrapuestos, por lo que describían la identidad de estas personas como ambigua, fruto de “una negociación incesante con dos culturas distintas” (p. 16). También Robles-Llana (2018, 2019) había estudiado la identidad de hijos e hijas de migrantes chinos, sobre todo de la generación 1.5, encontrando que algunos participantes se sentían inequívocamente chinos, frente a otros que mostraban una identidad que iba más allá de una categorización simple. Estos resultados de Robles-Llana difieren en parte de los hallados por Jin y Gómez-Pellón (2022) y también parecen contrastar con los de Lara (2018), quien encontró que aquellos adolescentes migrantes (de distintos orígenes) que habían llegado a España antes de los 7 años (generación 1.5), tenían una orientación más débil hacia la cultura de origen familiar, similar a la de adolescentes inmigrantes de segunda o tercera generación. Todos estos estudios apuntan a una complejidad y heterogeneidad de modos en que cada individuo dentro de la comunidad china se sitúa ante una y otra cultura, apoyando la visión de Phinney (2006).

En otro estudio, Jin y Gómez-Pellón (2023) entrevistaron a varios miembros de distintas familias de origen chino recogiendo sus relatos de vida. Los resultados muestran la gran importancia que para los migrantes tienen la familia y las redes de parentesco transnacionales no solo como fuente de apoyo y recursos, sino también para su desarrollo identitario. Pero además se observó que en el proceso de integración existen cambios culturales tanto dentro de una misma generación como intergeneracionales.

Lamas-Abraira (2021) realizó una investigación con un grupo de 21 adultos chinos, migrantes de generación 1.5, y de segunda generación, quienes informaron de forma retrospectiva sobre su experiencia desde la infancia a la edad adulta. En sus relatos hacían referencia a cómo percibían y vivían las relaciones filio-parentales, describiendo en sus experiencias durante la adolescencia aspectos como la colaboración en el negocio familiar y el hecho de asumir otras tareas (p.ej., domésticas); las quejas de la familia por ser “demasiado español”; una presión y exigencia elevadas en varios aspectos de su vida incluidos los estudios, y las discrepancias con el padre y la madre.

2.1. Conflictos intergeneracionales en las familias inmigrantes de origen chino

Según los resultados de Lamas-Abreira, las tensiones existentes entre padre/madre y sus hijos/hijas parecen relacionarse con las diferencias en sus procesos de aculturación. En la literatura sobre aculturación se ha supuesto que los hijos y las hijas están más orientados a la cultura de acogida comparados con sus progenitores, es decir, se adaptan más rápidamente y se vinculan más con la cultura del país en el que viven, mientras que mantienen en menor medida la cultura de origen (Birman, 2006; Phinney et al., 2000). Esta brecha de aculturación, i.e. el distinto nivel de adaptación entre individuos, podría llevar a conflictos intergeneracionales, perjudicando el bienestar psicológico de los hijos e hijas, como se ha encontrado en múltiples estudios empíricos realizados en Estados Unidos (EE. UU.) con inmigrantes de origen asiático y latinoamericano (véase la revisión de Lui, 2015).

La brecha de aculturación en las familias chinas que viven en países occidentales se podría explicar de la siguiente manera. De forma típica, se afirma que la cultura tradicional china enfatiza la identidad colectiva, la armonía familiar, la solidaridad dentro del grupo y el cumplimento de las obligaciones (Ho, 1986). En las familias chinas inmigrantes, estos valores podrían servir como estándares normativos para socializar a la generación más joven (Zhou, 2009). Sin embargo, esto contrasta con la cultura occidental que hace más hincapié en la autonomía e independencia, y pone el foco en los logros personales, y menos en objetivos grupales (Triandis, 1995).

Estudios llevados a cabo en EE. UU. con participantes de origen asiático hallaron que la brecha de aculturación se relacionaba con un nivel superior de conflictos familiares (Farver et al., 2002), o con una peor calidad de las relaciones filioparentales (Dinh y Nguyen, 2006). Así, los progenitores con una posición separada o marginada frente a la cultura de acogida informaron de conflictos más frecuentes que aquellos con una posición integrada o asimilada (Farver et al., 2002). Según Jin y Gómez-Pellón (2022), los progenitores chinos en España, como migrantes de primera generación, tienden a utilizar una estrategia de separación, es decir, no conectan con la cultura del país de residencia y mantienen su identidad étnica china, puesto que emigraron a una edad adulta en la que normalmente se tienen valores y costumbres consolidados. Dicho mantenimiento se consigue apoyándose entre paisanos en los negocios y conservando prácticas culturales ligadas al lugar de origen.

Los resultados de las estrategias de aculturación en el desarrollo de la identidad étnica de los descendientes de migrantes chinos son menos evidentes, como se ha descrito anteriormente. Sin embargo, parece que la familia y la comunidad china estimulan a la juventud a formar una identidad étnica orientada a su origen (Jin y Gómez-Pellón, 2022), tanto mediante mensajes de socialización directos como indirectos, en especial la familia (Yoon et al., 2017). Así, por un lado, los progenitores esperan que sus hijos e hijas sigan manteniendo la cultura del origen familiar al enseñarles de forma intencional los valores, costumbres y normas chinos (p.ej. el respeto por las personas mayores, los papeles de género). Por otro lado, de modo indirecto, con la exposición a prácticas culturales en casa, p.ej. hablar sólo en chino, elaborar menús chinos (Jin y Gómez-Pellón, 2022; Sáiz, 2004; Yoon et al., 2017).

No obstante, la hipótesis de la asociación entre brecha de aculturación y sus efectos negativos para los descendientes está siendo cuestionada por problemas metodológicos y de claridad conceptual (Lara, 2017; Sun et al., 2020). Así, se ha encontrado que sólo la aculturación particular se asocia con el bienestar de los jóvenes (Sun et al., 2020), y que más que la brecha de aculturación, son el estilo parental y el nivel de conflictos filioparentales lo que determina el malestar psicológico en los jóvenes de origen familiar chino (Lim et al., 2009). En la adolescencia, los conflictos filioparentales suelen relacionarse con asuntos de la vida diaria en familia, como el cumplimiento de tareas domésticas (p.ej. tirar la basura, poner la mesa), la dedicación a los estudios o la hora de llegar a casa (Moreno y del Barrio, 2000; Yau y Smetana, 1996). La frecuencia de los conflictos es alta en la adolescencia temprana, se mantiene durante unos años y baja de manera gradual después. Pero los conflictos son de mayor intensidad, es decir incluyen más enfados, en la adolescencia media (Laursen et al., 1998), disminuyendo considerablemente en la adolescencia tardía y en general en la adultez emergente (Arnett, 2014).

La compleja naturaleza de las relaciones en las familias inmigrantes en proceso de aculturación puede hacer que el conocimiento derivado de la investigación psicológica sobre conflictos intergeneracionales típicos no sea adecuado por varias razones, como indica Lui (2015) en el contexto de EE. UU. En primer lugar, por el trato diferente, i. e. hostil, que las personas en cohortes recientes de los grupos migrantes reciben de la cultura del país en el que residen, por lo que a menudo tienen que cambiar sus maneras de hacer y sus expectativas. En segundo lugar, debido a que los hijos e hijas se involucran más en experiencias de socialización con personas de la cultura mayoritaria-hegemónica, su proceso de aculturación hacia esa cultura puede ir más rápido que el de sus progenitores. Es decir, es necesario determinar las características del contexto particular en que se desarrollan las personas, y en concreto la naturaleza del clima social además del familiar.

Las relaciones filioparentales en las familias chinas y el posible conflicto intergeneracional apenas han sido explorados en España, sobre todo desde el punto de vista del desarrollo psicológico, y no antropológico o sociológico. En vista de esta limitación, en el presente estudio se realizan entrevistas semi-estructuradas que se prestan como método óptimo para profundizar en los procesos psicológicos que experimentan jóvenes de origen migrante chino (generación 1.5 y 2.ª generación) en su ámbito familiar. De modo más específico, esta investigación tiene como objetivo explorar las experiencias de estos adolescentes y adultos emergentes en el ámbito laboral de la familia y en actividades de ocio; sus percepciones acerca de la relación con sus progenitores; el apoyo recibido de ellos, y su orientación cultural. De manera importante, esta nueva aproximación de tipo psicológico permitirá indagar en su visión acerca del modo en que estos distintos aspectos afectan a su bienestar psicológico.

3. Método

3.1. Diseño

Para alcanzar los objetivos planteados se ha realizado un estudio de diseño cualitativo por medio de entrevistas semiestructuradas con una muestra de jóvenes de origen familiar chino en la Comunidad de Madrid llevadas a cabo durante la primavera de 2023.

3.2. Participantes

La muestra estaba constituida por 18 adolescentes y adultos emergentes de origen familiar chino (10 chicas y 8 chicos). La edad de los participantes oscilaba entre 18 y 22 años [M =20;2 (en años;meses), DT=1;4]. Dos chicos nacieron y crecieron en España. Seis personas (tres chicas y tres chicos) nacieron en España, pero enseguida se trasladaron a China volviendo a España a los 4 o 5 años, salvo una que regresó a los 10 años. Siete jóvenes nacieron en China, y migraron a España respectivamente a los 4-5 años (2), 7-8 años (2), 10 años (1) y 12 años (1); una chica vino a España a la edad de un año, regresó a China para cursar la educación primaria, volviendo después a España para seguir los estudios de secundaria. Por último, tres participantes nacieron en otros países europeos. De ellos, dos vinieron a España cuando tenían 4 y 5 años, y una chica a la edad de 15 años, tras pasar 10 años en China (véase la figura 1).

Atendiendo a su origen familiar, cuatro de los participantes procedían de los alrededores de la ciudad de Wenzhou, en China. Otros once participantes provenían específicamente del condado de Qingtian, de zona urbana (4) o pueblos (7). Una joven, de padres originarios de Qingtian, se identificaba más con Lishui (ciudad) como lugar de origen debido a sus estudios en esa localidad. Otro participante era natural de un pueblo de la provincia de Fujian; y otra provenía de la ciudad de Shenzhen. La mayoría de los participantes residían en la zona sur de la Comunidad de Madrid (12), mientras que un número menor vivía en otras áreas de la comunidad, i. e., norte (2), este (2), oeste (1) y centro (1). Salvo una persona que trabajaba a tiempo completo, todos eran estudiantes, algunos compaginando sus estudios con trabajo a tiempo parcial. La mayoría llevaba en España al menos 12 años, viviendo con su familia nuclear (padre, madre y hermanos/as), salvo quienes vinieron a Madrid para realizar estudios universitarios, que viven solos en pisos compartidos. Por tanto, todos los/as participantes entrevistados son inmigrantes de origen chino de generación 1,5 o segunda generación. La información demográfica de cada participante figura en la tabla 1.

Figura 1. Trayectoria de movilidad de los participantes
Tabla 1. Datos demográficos de los participantes
NombreGéneroEdadLugar de procedenciaLugar de residencia en la CAMEstudio/trabajoEstudios de los progenitoresProfesión familiarNúmero de hermanos en la casa
KeaiM18ShenzhengMadrid Este (Ciudad Lineal)UniversidadESOArrendatario de viviendas4 / pequeño
ItsasoM19Qingtian (Gangtou)Madrid centroUniversidadESORestaurante3 / mediano
PabloH19Qingtian (Gangtou)Zona Norte (Alcobendas)Universidad + trabajo tiempo parcialSin terminar la ESO Bazar2 / pequeño
NuoH19Qingtian Zona Este (Bohadilla)UniversidadESOBazar2 / mayor
RangH19Qingtian Zona Norte (Alcobendas)UniversidadESOBazar3 / mayor
QiuH19Fujian (Langqizhen)Madrid sur (Latina)UniversidadESOPadres asalariados2 / mayor
FenfangM20Qingtian (Wenxizhen)Madrid sur (Villaverde)UniversidadSin terminar la ESOAlimentación2 / mayor
EstelaM20Qingtian (Wenxizhen)Madrid sur (Latina)UniversidadESOBazar3 / mediano
GuliM20Wenzhou (Xianyan Town)Madrid sur (Usera) Grado Superior + Trabajo tiempo completoPrimariaPadres asalariados3 / mediano
OliverH20Qingtian (Fushanxiang)Madrid sur (Vallecas)Grado MedioPrimariaAlimentación3 / mediano
TangH20Qingtian (Wenxizhen)Madrid sur (Latina)Grado SuperiorUniversidadAlimentación2 / pequeño
SuH20Wenzhou (Shuangchao)Madrid sur (Usera)UniversidadBachilleratoBazar2 / pequeño
HebeM21Qingtian Madrid sur (Usera)UniversidadSin terminar la ESOSalón de masaje capilar3 / mayor
CristinaM22Wenzhou (Shuangchao)Madrid sur (Usera)Trabajo a tiempo completoESORestaurante4 / Mayor
JiajiaM22Qingtian (Wenxizhen)Madrid sur (Usera)Universidad + trabajo tiempo parcialPrimariaAlimentación2 / pequeño
DianaM22LishuiMadrid sur (Getafe)Universidad + trabajo tiempo parcialESORestaurante3 / mayor
LiliM22Wenzhou (Shanfu Town)Madrid sur (Usera)Grado SuperiorESOPadres asalariados2 / pequeño
MarcH22QingtianZona este (Coslada)Universidad + trabajo tiempo parcialSin terminar la ESOAlimentación3 / mayor
Nota. M = mujer; H = hombre. Lugar de residencia en al Comunidad de Madrid a nivel distrito y ciudad. Qingtian es un condado que tiene pueblos con diferentes tamaños y una zona especialmente urbana

3.3. Instrumento

Para la realización de entrevistas semiestructuradas, se creó un guion de entrevista. En una parte introductoria se preguntaba a la persona sobre su trayectoria migratoria a España, con quién vivía y qué solía hacer en su tiempo libre. A continuación, el guion incluía preguntas que trataban cuatro aspectos: (a) su actividad con la familia, de ocio y laboral (¿qué cosas haces con tu familia?); (b) la relación filioparental (¿cómo dirías que es tu relación con tus padres?); (c) el apoyo percibido en casa (¿has sentido alguna vez que tu familia te ayuda?) y (d) la orientación cultural, tanto hacia la cultura de origen familiar como hacia la española (¿cómo te consideras con respecto a la cultura española y a la cultura del país del que viene tu familia?).

Para llevar a cabo las entrevistas se ha seguido el método clínico-crítico (Piaget, 1926; véase p. ej., un resumen en Delval, 2001). A las preguntas incluidas en este guion se añadían otras para permitir que cada persona elaborase más su respuesta, especificando algún elemento, o ampliándola. Este método, a partir del guion que asegura un conjunto de bloques temáticos en torno a los cuatro aspectos comunes a todas las entrevistas, permite profundizar en las respuestas de cada participante mediante una interacción dialéctica, que intenta captar las ideas que hay detrás de sus palabras, lo que hace que cada entrevista sea un poco diferente (Ducret, 2004).

3.4. Procedimiento

El estudio cumple todos los requisitos éticos de la investigación, habiendo sido aprobado por el Subcomité de Ética de la Facultad de Psicología de la universidad de la que proceden los autores. Debido a las dificultades de acceso a una muestra de adolescentes y jóvenes con las características deseadas (de origen familiar chino), se buscó una muestra de conveniencia por medio de contactos personales del primer autor, que a su vez llevaron a nuevos contactos. El reclutamiento de la muestra se hizo mediante WeChat (red social china que abarca muchas funciones, como una mensajería parecida a WhatsApp, un muro de publicaciones parecido a Facebook, WeChat pay y más servicios integrados). En un primer momento, 16 de las 18 personas contactadas aceptaron participar (88,8%), la mayoría mujeres, por lo que se pidió a un participante que contactara a otros jóvenes interesados en el estudio, sumándose así dos chicos a la muestra.

El primer autor llevó a cabo las entrevistas entre abril y mayo de 2023 siempre en un lugar garantizando la privacidad. Cada entrevista duraba entre 30-50 minutos, utilizando como idioma en principio el español. Dos entrevistas se realizaron en chino (mandarín), porque los participantes indicaron que preferían esta lengua para expresarse mejor. En tres casos se comenzó en español, para cambiar al chino después, bien por cansancio o por comodidad, a fin de que los jóvenes se sintieran cómodos al expresarse. La posterior transcripción de las entrevistas se realizó en español; aquellas partes hechas en chino se tradujeron directamente al español por el primer autor, bilingüe en ambos idiomas. Se transcribieron las entrevistas literalmente siguiendo el protocolo descrito por Delval (2001).

En el análisis de datos se siguieron las fases del análisis temático de Braun y Clarke (2006). Esto implicó en primer lugar la familiarización con los datos mediante la lectura reiterada de las transcripciones. En segundo lugar, se generaron etiquetas a partir de la lectura semántica y conceptual de los datos. Una vez generados estos códigos, se buscaron temas que tuvieran el mismo patrón. En cuarto lugar, se revisó si cada uno de esos temas era funcional, y después se denominaron y definieron los distintos temas. A continuación, se exponen los resultados a partir de los temas encontrados.

4. Resultados

El análisis cualitativo reveló diferentes temas dentro de los cuatro ámbitos buscados: a) actividades de ocio actividad laboral con la familia, b) relación filioparental, c) apoyo percibido en casa y d) orientación hacia las culturas china y española.

4.1. Actividades de ocio y actividad laboral con la familia

Siete participantes declararon que no habían realizado nunca actividades de ocio en familia. Los demás mencionaron alguna actividad familiar, como cenar juntos, visitar pueblos o ir de viaje cuando eran más pequeños, pero solo en ocasiones importantes. Los participantes atribuían esta ausencia de momentos de ocio compartidas al hecho de que sus padres trabajan mucho y no tienen tiempo libre, como ilustra Pablo (19;9): “Ellos ven más una prioridad el trabajo, hacer actividades juntos para ellos era una pérdida de tiempo”.

Todos los jóvenes entrevistados indicaron que habían ayudado de alguna forma al trabajo de sus padres. Catorce de ellos comentaron que su familia tiene un negocio propio (bazar, tienda de alimentación restaurante), en el que trabajan en la actualidad o han trabajado, desempeñando tareas diversas, por ejemplo, como dependiente o camarero/a, realizando gestiones financieras de la tienda o haciendo traducciones en distintas situaciones para el padre o la madre (en el banco, médico o trámites por correspondencia). Las personas cuya familia no tiene un negocio indicaron que se encargan o encargaban más de las tareas domésticas, cocinando, cuidando a hermanos pequeños o limpiando en casa, durante el horario laboral del padre o la madre. Las tareas del hogar eran más asignadas a las chicas que a los chicos. Mientras que éstos veían la tarea como algo que se repartía entre todos los miembros de la familia, las chicas lo veían como un deber impuesto a ellas:

Marc (22;11): Del rol de mi hermano mayor dentro de la casa sí que esperan que haga esa función, por ejemplo… [Esperan que] las labores de la casa las tengamos un poco divididas.

Diana (22;7): En mi caso, ayudo con las tareas de casa. Yo empecé a cocinar desde 2.º de la ESO. Y desde ese momento casi, la comida, la cena, lo hacemos nosotras [las hermanas] siempre para la familia.

Todos los participantes que nacieron y crecieron en España durante su infancia pasaban el tiempo en el negocio familiar, como recuerda Su (20;4): “Siempre, yo desde que nací. Bueno, desde que nací, no. Tengo 3-4 años y ya estaba en la tienda”.

Los jóvenes que llegaron a España durante la adolescencia también se incorporaron de inmediato a la tienda, hasta que empezaron sus estudios en la universidad. En ese momento dejaron de ayudar en el negocio familiar porque tenían que estudiar o dedicarse a otras cosas, por ejemplo, su propio trabajo.

Siete personas manifestaron que no les gusta/gustaba trabajar en la tienda, mientras los ocho restantes expresaron que no les disgusta/disgustaba. Varios participantes señalaron que realizar tareas como la traducción no era algo que les disgustara, que podrían sentirse incluso orgullosos de saber hacerlo, como esta joven:

Jiajia (22;11): Lo he pasado mal en la tienda porque […] se peta de gente y yo me agobio mucho con mucha gente. Encima, todo el mundo gritando, llamándome, [yo] cobrando. Entonces esos momentos sí que lo pasaba mal. Pero lo de traducción, si me traían una cosa, entonces yo lo buscaba en internet, preguntaba a gente... No lo pasaba mal. Me sentía válida en ese sentido. Digo “uy, estoy supermadura”.

No obstante, otros dos chicos se sentían incómodos, impacientes o enfadados a la hora de tener que hacer de intermediario lingüístico. Uno de ellos lo ilustra al describir una conversación entre los padres y el médico:

Oliver (20;2): Yo sí que estaba dispuesto a hablar. Pero luego lo que me molestaba… sí que, cuando yo les traduzco lo que me dicen a ellos [padre o madre], como que tienen una pregunta más para preguntarles, en plan, con la cosa que me respondió, yo creo que ya le podría responder a su pregunta. No entendía por qué quería preguntarle otra vez al doctor... si ya te ha dicho bastante claro ¿por qué tengo que preguntar otra vez?

Todos los participantes preferirían estar haciendo otra cosa diferente del trabajo en el negocio familiar, por ejemplo, estar en casa (estudiando, viendo una serie o jugando a videojuegos), tener vida social (salir con amigos o ir al cine), o estar en la naturaleza. Oliver (20;2) comentaba: “Diría que me gustaría hacer cualquier otro tipo de actividades que [no fuese] estar en la tienda”.

Los participantes señalaron varias razones por las que iban a ayudar a la tienda. En primer lugar, trece de ellos manifestaron que se sentían obligados por los padres a contribuir así a la familia, indicando seis personas una obligación explícita, como en el caso siguiente.

Estela (20;6): Sí. En plan, de pequeña, a mí no me gustaba. Es como que ellos piensan que tienes la obligación de ayudarles. Aunque sea su tienda y su negocio, como tú eres su hijo pues el pensamiento tradicional [es] que si tú eres su hijo le tienes que tratar 孝顺 [sic: en chino mandarín, xiàoshùn, piedad filial], tienes que tratarles bien a tus padres.

Otras siete personas declararon ser obligados implícitamente. Como comentaba Cristina (22;8): “Era algo… es que sabía perfectamente que, si no lo hacía ellos se pondrían un poco… ¿sabes? Enfadado tampoco, pero sabía que ellos se disgustarían”. Una segunda razón señalada es el sentimiento de culpa: “Si tengo tiempo libre y no voy a ayudarles, siento como una emoción de culpable” (Diana, 22;7). Las dificultades y necesidades reales de la familia constituyen otra razón para ayudar al padre y la madre. Dos chicas, aparte de referirse a que les obligaban de forma directa, sentían que eran o siguen siendo necesarias para la familia. Así pues, indicaron que tenían o tienen que hacerse cargo de gran parte de las tareas (domésticas o laborales) que son responsabilidad de la familia, porque en casa son ellas quienes manejan bien el castellano.

Fenfang (20;1): Pues de mi madre, como ella no sabe hablar muy bien español, pues todos los asuntos los he llevado yo. Como he dicho antes, soy la mayor, se supone que soy “la que más entiende”. Entonces cualquier cosa que sea del seguro, fiscal, cualquier cosa que sea papeleo o hablar con alguien pues normalmente lo hacía yo. […] Imagínate que tenemos que pedir X cosa para la tienda, mi madre no sabía cómo pedirlo, pues lo pido yo.

En cuarto lugar, aludían al agradecimiento de los progenitores. Dos jóvenes varones y una mujer lo argumentaron como ilustra Hebe (21;5): “Y yo me alegro de que me manden hacer esto, porque siento que mis padres me tratan muy bien y les quiero agradecer de vuelta”. Por último, cuatro personas declararon que ayudar en la tienda les parecía algo normal, algo que no se podía elegir. Era algo que se esperaba de ellos.

Rang (19;4): Era algo muy natural para mí, no es que elegía, es que simplemente estaba en la tienda, y cuando quedaba con amigos salía. Era como estar en casa, pero estando en la tienda.

Se observa una diferencia de género en este aspecto. Aunque hacían referencia al mismo sentimiento negativo hacia la ayuda en la tienda, las jóvenes entrevistadas mencionaron que no expresaban su desacuerdo —como Itsaso en el ejemplo más abajo—, mientras que los varones negociaban con sus padres, como describe Oliver.

Itsaso (19;5): Cuando sentías que era injusto ¿te quejabas? Con mis padres no, pero yo lo hablaba con mis primas. O con mis amigos, pero con mis padres no les decía.

Oliver (20;2): Cuando era más pequeño pues me quedaba, pero después negociaba con ellos, en plan “me quedo un ratito más pero luego me voy a ir”.

4.2. Relación filioparental

Once participantes describieron una buena relación con sus padres, indicando seis que se comunican a menudo con ellos. Las siete personas restantes consideraron su relación filioparental “ni buena ni mala”, señalando explícitamente cinco de ellas que no tenían mucha comunicación con sus padres.

Qiu (19:6): Con mi padre no me comunico frecuentemente ya que, a menos que sea por temas de ayuntamiento y cosas así, entonces no suelo contactar con mi padre. No estoy acostumbrado a abrirme emocionalmente y decir los planes que tengo en la vida con mis padres.

Jiajia (22;11): Creo que nuestra relación, no sé si catalogarlo buena o mala, pero simplemente no nos comunicamos mucho, nos comunicamos en base de las necesidades como de comer, sobrevivir […]. Yo creo que nos caracterizamos por la no comunicación.

Cuando se les preguntó si el hecho de trabajar en la tienda había influido en su relación familiar, siete participantes afirmaron que había influido de forma negativa mientras que el resto de ellos no pensaba que hubiera influido. Se observa una diferencia de género: de las siete personas que perciben esa influencia negativa, seis eran mujeres, como el ejemplo siguiente:

Fenfang (20;1): Claramente sí ha influido. Eran cosas que hacía, pero no lo hacía por gusto. Quieras o no… era como “por qué yo estoy haciendo cosas de adulto cuando tú eres un adulto”, eran cosas como que en ese momento a mí me estresaba y me daba rabia. Porque “por qué yo tengo que estar gestionando cosas de un adulto cuando yo no me considero una adulta”.

En relación con el sentimiento de culpa mencionado anteriormente, parece que en las familias chinas de los participantes, las jóvenes se sentían más presionadas a obedecer y cumplir con las obligaciones que los varones, y que con éstos, el padre y la madre se mostraban más comprensivos, como en el caso de Pablo (19;9): “A medida que crecía más, pues tenía exámenes… ellos comprendían y me dejaban estar en casa. No, no hay conflicto”.

Según los participantes, el hecho de empezar a trabajar y hacerse cargo de responsabilidades a temprana edad pudo tener efectos positivos en su desarrollo. Seis jóvenes indicaron que se ven más maduros que compañeros y compañeras de su misma edad. En ese sentido, dos de estos seis jóvenes y otras cuatro personas especificaron que, gracias a su labor ayudando a sus progenitores en la adolescencia temprana, tienen ahora más experiencia de vida, y cuando se enfrentan a un desafío o problema lo pueden solucionar sin tener que pedir ayuda a nadie.

Marc (22;11): En ese aspecto siento que el haber estado trabajando ya desde tan pequeño te inculca unos valores y ya te enseña a manejarte un poco dentro de la sociedad, y sobre todo en el aspecto del trato con las diferentes personas. Sí que siento que en este aspecto me ha ayudado a crecer mucho. Saber qué es lo correcto y qué es lo incorrecto a nivel social. Y, sobre todo, humildad es lo que me ha enseñado.

Al preguntarles si les gustaría cambiar algo de sus progenitores, trece personas responden que les gustaría que fuesen de otra manera en algunos aspectos. Cinco de ellas preferirían que sus padres les atendiesen más en el aspecto emocional, que se preocupasen más por cómo se encuentran y que ellos les pudieran contar sus cosas. Asimismo, dos participantes querrían que mostrasen una menor agresividad o seriedad hacia ellos; tres jóvenes indicaron que les gustaría que sus padres pudieran descansar más; y tres aludieron a una deseable mejora de la situación económica familiar para liberarse de esa carga de responsabilidad.

Las personas entrevistadas eran adultos emergentes que miraban hacia atrás, recordando su preadolescencia y adolescencia temprana, y sintiendo que entonces no comprendían por qué tenían que estar en la tienda, mientras sus iguales estaban jugando en la calle. En cambio, en la actualidad podían llegar a comprender por qué tenían o tienen que ayudar a su familia.

Nuo (19:2): Antes era más pequeño y tal, y no entendía tantas cosas como ahora, y cuando tenía que trabajar pues no me gustaba, ¿sabes? Era entre comillas cansado y tal, pero ya con el paso de tiempo sé por qué piden que vaya, porque mis padres no me piden si no les hace falta y tal.

Este proceso, desde la incomprensión de “por qué estoy yo aquí”, hasta el momento de entender las dificultades de la situación familiar se observa en seis participantes. Sin embargo, en las jóvenes entrevistadas esta comprensión no eliminaba la sensación de descontento por las experiencias que tuvieron demasiado pronto, y por lo que se perdieron durante su infancia. En contraste, los varones en general parecían tenerlo resuelto con la comprensión de las necesidades familiares.

Fenfang (20;1): No lo considero bueno, porque no se vive la infancia como se debería vivir. Ahora, es verdad que al haber vivido eso, a muchas situaciones no las he tenido que enfrontar [sic] por primera vez a esta edad o hace pocos años, pero creo que es verdad: es algo que yo aprendí demasiado pronto. O sea, que si yo hubiera aprendido hace cuatro años no hubiese pasado nada ¿sabes? Siento que la esencia de la infancia yo la he perdido. En ese sentido.

Marc (22;11): Claro, tú vas porque sabes que necesitan ayuda y ya está. Pero luego cuando te haces más mayor pues entiendes que es el único sustento de la familia, de donde viene el dinero que al final necesitas para todo. Y cosas así. De pequeño el dinero no es algo que forma parte de ti, sino que sabes que sirve para comprar cosas, y luego cuando te haces más mayor pues sabes que tienes que trabajar para conseguirlo.

4.3. Apoyo familiar recibido

Cuando se pidió a los y las participantes que pensaran en el apoyo recibido en casa, la primera respuesta que daban era que no percibían ningún tipo de apoyo. Después de reflexionar, siete de ellos seguían indicando que no habían recibido apoyo parental nunca o casi nunca, ya fuese porque no tenían esa costumbre, no tenían confianza para abrirse a sus progenitores, o no querían molestarles con sus cosas.

Estela (20;6): Casi de pequeña yo siempre he solucionado las cosas yo sola. Del colegio... por ejemplo, tienes que entregar lo que sea, hace falta firma. Lo único que hacían mis padres es firmar. Y lo otro, pues yo ya pienso si tengo que hacer no sé qué, eso ya lo pienso yo sola.

Cristina (22;8): En mi impresión, me independicé más pronto, y siempre he solucionado yo misma las cosas. Problemas sentimentales, creo que no se lo contaba a nadie. […] A ver, siendo directos, aunque yo quiera hablar con ellos, la imagen que me han dado es que son muy temerosos [sic], les tengo miedo. Hubo una vez que intenté contarles algo y me respondieron que estaban ocupados y que no les molestásemos.

Doce de los 18 participantes respondieron que recibieron apoyo instrumental de sus progenitores, por ejemplo, apoyo económico (para viajar, estudiar), o ayuda funcional para problemas cotidianos (cómo cocinar, cómo arreglar el coche). En contraste, solo tres personas informaron de haber recibido apoyo emocional de sus padres. La ausencia de aspectos emocionales compartidos con sus padres queda evidente en este testimonio de Qiu (19;6): “Yo no contaba muchos problemas, tipo personales a mi familia. Así que en esos temas siempre era yo solo. Porque no tengo la confianza suficiente en mis padres como para contarles mi vida personal”. Una participante señaló que cuando sí se le ofrecía apoyo emocional, sentía incomodidad por lo inusual, pero no rechazaba ese acercamiento.

Jiajia (21;11): Me incomoda. No es que no me guste. No lo sé, es muy raro. Si estoy acostumbrada a que no me molestes, si me dejas mi espacio, y de repente me vienes a decir no sé qué, no sé cuántos… como que intenta darme cariño, me siento un poco incómoda. […] Tampoco es que lo rechace.

A falta de apoyo parental de tipo afectivo, todos los y las jóvenes desarrollaban estrategias o buscaban otras vías para afrontar malos momentos. Diez participantes hacían referencia a estrategias más solitarias que o bien servían de distracción, esperando que las emociones negativas se desvanecieran por sí solas (dormir, ver series y películas, escuchar música, hacer repostería, leer), o bien les permitían reflexionar en soledad. Dos personas también señalaron buscar formas de descargar esa energía negativa mediante el deporte o llorando. Nueve adolescentes expresaron que cuando necesitaban hablar con alguien porque ya no podían contenerlo más, acudían más a grupos de amigos que a sus progenitores.

4.4. Orientación hacia las culturas china y española

De modo unánime, los y las jóvenes entrevistadas consideraban a sus padres como “puros” chinos. En cambio, ellos y ellas se identificaban como biculturales. Tres participantes señalaron sentirse más español o española; siete se percibían más chino o china, aunque no 100%, y los ocho jóvenes restantes se identificaban como una mezcla de ambas culturas. Este último conjunto de participantes había mencionado que tenía una mejor relación filioparental. Aquellos/as participantes en cuya identidad bicultural dominaba un polo -es decir, se sentían más identificados bien con el país de origen familiar, bien con el de residencia-, no mostraban ningún tipo de patrón de relación filioparental.

Cuando se les preguntó si sentían que su vida era diferente en comparación con sus compañeros y compañeras españoles, trece participantes así lo percibían. Todas las diferencias tenían que ver con la relación familiar. Así, algunas personas expresaban que sentían que el ambiente familiar de sus amistades españolas era más cálido (n=4). También se hacía referencia a las diferencias en costumbres, incluida la comida (n=4), a la menor disposición de tiempo libre (n=4), al menor tiempo de ocio compartido con la familia (n=4) y a la mayor libertad de la que disponía la gente de su edad en España, en comparación con la suya (n=5).

Itsaso (19;5): Yo creo que en el aspecto [referente a] que tengo que ir a trabajar, sí [hay diferencias]. Y ellos es como que tienen más tiempo libre para salir, quedar y eso. Bueno, a lo mejor, en las relaciones… Siento que los españoles tienen una relación con la familia, sus padres, como mejores que nosotros. No sé, como que la cultura china… a ver, depende, pero en muchos casos es como que tampoco nos llevamos tan bien con los padres como para contarles lo que haces. Porque tengo amigos [españoles] como que le cuenta todo a sus padres.

Las siete personas —seis mujeres y un varón—, que habían comentado durante la entrevista que no se llevaban bien ni mal con sus progenitores afirmaron que de una forma u otra el hecho de vivir en España había afectado a su relación con ellos, como muestra el siguiente ejemplo.

Jiajia (22;11): Sí, obviamente. Porque en España, viven, vivimos la relación de otra manera. […] Se percibe la familia, las relaciones interpersonales de otra manera que en China, entonces al crecer en España, me parecería normal dar abrazos o dar besos entre la familia, pero sin embargo, creciendo en China no es lo más habitual. Entonces este cambio sí que me ha afectado el hecho de… la familia puede ser de otra manera. En China éramos más cariñosos, yo me acuerdo de chiquitita teníamos mucha más relación, que por el trabajo nos hemos distanciado más.

Jiajia habla de las diferencias que ella ha vivido entre las relaciones interpersonales en España y en China, asumiendo una identidad mixta. A la vez y de manera aparentemente contraria, recuerda de su infancia en China relaciones familiares más cercanas, y atribuye el cambio en ellas a las exigencias que el trabajo impone a las familias de origen chino en España.

5. Discusión

En el presente estudio, todos los participantes relataron que habían contribuido o contribuyen de alguna forma al negocio familiar, y afirmaron que se sentían obligados de forma directa o indirecta a colaborar. Señalaron que durante su niñez la presencia en el negocio era algo natural, no cuestionado. Y que, a medida que fueron creciendo, con más probabilidad en la adolescencia, empezaron a contribuir ellos mismos a la actividad laboral, y además a hacerse cargo de responsabilidades “adultas” ligadas a esa actividad económica, como también encontró Lamas-Abraira (2021). Atribuyen este apoyo en gran parte a que sus progenitores no son capaces de realizar dichas tareas por su limitación en el uso del español, o porque simplemente quieren que sus hijos les ayuden en el trabajo por piedad filial (Jin y Gómez-Pellón, 2022). Este concepto tradicional chino de origen confucionista consiste en mostrar respeto al padre y la madre, cumplir con las responsabilidades filiales, contribuir a la armonía familiar y devolver así a los progenitores lo recibido por ellos en la niñez (Sung, 1998).

Mientras que los chicos mencionaron que habían mostrado a sus progenitores su malestar por tener que estar en el negocio familiar, llegando a acuerdos con ellos para tener tiempo libre, las participantes chicas señalaron que no mostraban su disconformidad. La aparente mayor exigencia con las chicas, también de ayuda doméstica, podría atribuirse a las creencias de los progenitores, inmigrantes de primera generación que vienen en gran parte de zonas rurales de China en las que perduran normas culturales tradicionales con respecto a las diferencias de género que también afectan al acceso a la educación (Hao et al., 2021). Según estas normas, los hijos tienen un valor mayor que las hijas ya que pueden llegar a tener un mayor logro en la vida y obtener mayores ingresos, algo que se percibe como una garantía de calidad de vida para su vejez. Las adolescentes tienen que compaginar sus estudios con el cuidado del hogar y de las personas mayores que se atribuye a su papel femenino.

Hacer de intermediario lingüístico es una de las tareas importantes que, tal como mencionaron, realizaban unos y otras jóvenes para sus progenitores, no siendo algo que rechazaran. Al contrario, se sentían orgullosos de poder ayudar. Otros autores han encontrado que la realización frecuente de esta actividad tiene efectos positivos para los adolescentes, por ejemplo, más madurez y autonomía, más confianza con los progenitores y mayor comprensión cultural (McQuillan y Tse, 1995). Sin embargo, el estudio de Hua y Costigan (2012) encontró efectos adversos cuando esta tarea se realizaba con una frecuencia elevada. Por un lado, los adolescentes que mantenían fuertes valores de obligación familiar o percibían a sus padres como controladores psicológicos, presentaban una peor salud psicológica. Por otro lado, esta tarea frecuente también iba asociada con un nivel superior de conflictos filioparentales, aunque no afectaba a otros aspectos positivos de su relación (i. e., grado de acuerdo, opiniones compartidas), por lo que los autores indican que se trata de áreas específicas de conflicto y no un sentido general de desconexión o mala relación. En nuestro estudio, los y las jóvenes no señalaron sentirse mal por la presión de no hacerlo bien, sino irritados o enfadados por pasar vergüenza al percibir a su madre o su padre desajustados al contexto español, y cuando sentían que era algo que no les correspondía hacer. En las investigaciones citadas no se diferenció entre la traducción de documentos o hacer de intermediario lingüístico, pero en este estudio se encuentran efectos específicos de la interacción directa que supone traducir en vivo. Los resultados presentes apuntan en la misma línea que los de Weisskirch (2013), según los cuales la falta de apoyo parental a la hora de realizar la tarea como intermediario lingüístico era el mejor predictor de percibirla como una carga. Por el contrario, quienes no sentían esta presión mostraron un nivel alto de autoestima y autoeficacia por llevarla a cabo.

La ayuda en el negocio familiar también hizo que madurasen antes, señalaron varios participantes en este estudio, ya que en cierto modo contribuye a verse como un adulto frente a otros adultos, y esto es uno de los objetivos o tareas evolutivas que se van logrando a lo largo de la adolescencia (Inhelder y Piaget, 1955). Así, el hecho de asumir este papel de adulto es un factor que puede acelerar el desarrollo de los adolescentes de origen migrante (Jugert y Titzmann, 2020).

Otro aspecto relacionado con el desarrollo tiene que ver con el cambio conceptual. A lo largo de su niñez no comprendían por qué tenían que ayudar en la tienda, lo que les producía sentimientos de frustración. A medida que fueron aumentando sus capacidades cognitivas, empezaron a comprender la razón aludiendo a las necesidades familiares, aunque las chicas seguían sintiendo que habían perdido parte de su infancia. Tanto trabajando en el negocio familiar o en casa, o haciendo de intermediario en otros escenarios, el papel de quien cuida y quien está siendo cuidado parece invertirse a una edad temprana, lo cual tiene efectos psicológicos a corto y a largo plazo de los que se sabe poco. ¿Se genera una costumbre de no pedir ayuda a los padres? ¿Sentirse más maduro compensa el estrés vivido? ¿Afecta a la seguridad de la relación filioparental a largo plazo? Estos son aspectos que se deberían explorar en futuros estudios.

Para estudiar la calidad de la relación filioparental desde la perspectiva de los/las jóvenes chinos, hemos analizado los elementos que afectan a esa relación identificando las dificultades y los conflictos que perciben, y el papel en éstos de la variedad de orientaciones culturales que pueda existir dentro de la familia. Por un lado, pueden estar implicados los cambios que caracterizan el desarrollo típico en la adolescencia y la edad adulta temprana; por otro lado, pueden estar influyendo los procesos de aculturación en que se encuentran tanto los jóvenes como sus progenitores. En el presente estudio, las dos principales dificultades que los jóvenes percibían en las relaciones con su madre y su padre eran la falta de calidez de éstos, y la limitación que les imponían de tiempo libre y autonomía. Aunque los jóvenes cuentan con apoyo instrumental de los padres como es el económico, sienten una falta de apoyo emocional.

En estudios previos entre nativos e inmigrantes para comparar distintas generaciones dentro de las mismas familias, se han encontrado niveles similares de conflictos y cercanía emocional en múltiples ocasiones (véase la revisión de Albertini et al., 2019), pero también se han encontrado diferencias. Fernández-Reino y González-Ferrer (2018) estudiaron la relación entre madres inmigrantes latinoamericanas y sus hijos e hijas adolescentes en España; no encontraron diferencias en el nivel de conflictos en comparación con familias autóctonas, pero sí observaron que la cercanía emocional era significativamente menor en las familias inmigrantes estudiadas.

Es posible que el hecho de vivir en España y su mayor capacidad para ver otras posibilidades más allá de la realidad familiar que conocen, haya moldeado las ideas de nuestros participantes sobre cómo debería ser una familia, con una relación más afectuosa. Desde la adolescencia son cognitivamente más capaces de observar las diferencias entre el estilo parental en su familia y en las familias de la cultura mayoritaria (Hyman et al., 2000). No obstante, también tienen recuerdos de interacciones más cálidas de los años pasados en China, incluso con otros familiares, si bien pudieran deberse a que tuvieron lugar en una edad temprana que facilitaría una interacción más cariñosa y menos exigente. En cualquier caso, se alude a la falta de tiempo como una razón de esas relaciones en el presente, porque imposibilita interactuar con un nivel más elevado de calidad afectiva, como sostenían Fernández-Reino y González-Ferrer (2018) al discutir sus resultados en las familias latinas en España. Además, en su proceso de integración en la nueva sociedad, el padre y la madre pueden sufrir estrés de aculturación, relacionado con el idioma, las relaciones interpersonales, la discriminación; o estrés de tipo financiero lo cual puede perjudicar una parentidad positiva a lo largo del tiempo (Miao et al., 2018). Por tanto, parece que son más estos factores de estrés y limitaciones de tiempo en los progenitores, y no tanto, o no solo, una supuesta brecha de aculturación, lo que afecta a la relación con sus hijos e hijas.

Por otro lado, el deseo de autonomía es una fuente de conflictos familiares en la adolescencia, sobre todo en las etapas temprana y media (Moreno y del Barrio, 2000), sin que esté necesariamente vinculado a diferencias culturales intergeneracionales. En el caso de los jóvenes de origen familiar chino, aunque en un momento se buscaba pasar más tiempo juntos con los padres, con el paso de los años ya no quieren pasar tanto tiempo con ellos y prefieren estar con los amigos. Phinney et al. (2000) compararon 701 familias (adolescentes y sus progenitores) de origen migrante y no migrante en EE. UU., y encontraron que en todas ellas existían discrepancias sobre las obligaciones que tendrían los hijos e hijas hacia sus figuras parentales. No obstante, los autores señalaron que el impacto de estas discrepancias puede ser mayor en familias de origen migrante. En ellas, las expectativas parentales de recibir ayuda y el cumplimiento de las normas de responsabilidad por parte de sus hijos e hijas son más elevadas que en familias nativas (Albertini et al., 2019). En el caso de las familias chinas, esto se puede deber al valor que en dicha cultura —que los mayores quieren preservar—, se adjudica a la piedad filial. Sin embargo, los/as jóvenes conocen más realidades posibles, y discrepan de ese valor tradicional familiar, mostrando que su proceso de aculturación hacia la otra cultura va más rápido (Lui, 2015).

La totalidad de participantes indicaron tener una orientación bicultural. En contraste con algunos participantes de los estudios de Robles-Llana (2018, 2019), nadie se sentía inequívocamente chino. Casi la mitad de las personas entrevistadas se identificaba como una mezcla más equiparada de ambos, resultados que reflejan la complejidad de la identidad étnica de jóvenes de origen familiar chino que viven en España, como resultado de la interacción con las dos culturas en la que cada cultura o país puede adoptar una valencia diferente para cada individuo (Jin y Gómez-Pellón, 2022; Robles-Llana, 2018, 2019). Estas personas con una identidad bicultural más igualada también calificaron de buena su relación familiar. Quizá en estos casos los jóvenes han conseguido aceptar ambas culturas, y son de algún modo más flexibles. Por supuesto, también el contexto, incluyendo la familia, influye a la hora de facilitar u obstaculizar que se desarrolle y se muestre una identidad más compleja, de tipo bicultural, y no se tengan que esconder ciertos modos de hacer o mostrarse que consideran propios. Así, Wang-Schweig y Miller (2018), estudiando el grado de aculturación y el nivel percibido de conflictos en diadas de adolescente con su padre/madre de origen chino en EE. UU., encontraron resultados en esta línea. Cuando un adolescente se identificaba con ambas culturas, el padre o la madre percibían un nivel inferior de conflictos. Sin embargo, cuando este progenitor mostraba una alta identificación con la cultura china, señalaba más conflictos. Esto confirma la existencia de una interdependencia entre agentes; la percepción de la calidad de la relación depende tanto del grado de aculturación de una persona como de la otra.

Los jóvenes también se refirieron a que las decisiones acerca de su tiempo libre eran un asunto personal, como también encontraron Yau y Smetana (1996) en relación con este y otros múltiples tipos de conflicto sobre asuntos cotidianos en adolescentes chinos en Hong Kong. Por el contrario, los jóvenes percibían que para sus progenitores las actividades en su tiempo libre se trataban de una obligación hacia ellos, más bien un asunto moral, que los hijos tienen que cumplir. En el presente estudio, las dificultades aparecían a menudo como un conflicto latente, porque los hijos nunca mostraron rebelarse ante estas imposiciones. En una investigación posterior en Hong Kong y Shenzhen, Yau y Smetana (2003) también encontraron que los conflictos se resolvían principalmente dando la razón a los progenitores. En conjunto, nuestros resultados con participantes en España muestran resultados similares a los de estas autoras, que son muy anteriores (el primero realizado hace casi tres décadas) haciendo por lo tanto referencia a una generación anterior. Sin embargo, se señalan las mismas diferencias de percepción entre figuras parentales e hijos/as acerca del mantenimiento sólido del valor del respeto filial y la obligación hacia el padre y la madre, con quienes no se discute. A la vez hacen referencia a diferencias en la percepción de la jurisdicción parental, típicas en la adolescencia (Smetana, 1988). Por supuesto dependiendo del problema del que se trate, los progenitores justifican los conflictos más como un asunto moral, convencional o pragmático, mientras las y los adolescentes tienden a percibirlos como un asunto psicológico o personal, sobre todo a medida que avanza la adolescencia. Esto también fue encontrado por Chen-Gaddini (2012) en su estudio realizado con adolescentes y sus madres en la China urbana y rural.

6. Conclusiones

En el presente estudio, 18 jóvenes de origen familiar chino entre 18 y 22 años con residencia en Madrid compartieron sus percepciones sobre experiencias en el ámbito familiar, entre ellas la calidad de la relación filioparental. Todo el grupo de jóvenes de alguna forma había ayudado al trabajo de su padre y madre, o seguía haciéndolo, sintiéndose obligados de forma directa o indirecta a contribuir al negocio familiar, o a apoyarlo a través de tareas domésticas o administrativas. Existen expectativas parentales sobre el cumplimiento de las normas de responsabilidad relacionadas con el respeto a los progenitores. Sin embargo, los participantes que muestran una orientación bicultural en su identidad discrepan de este valor, apuntando a una brecha cultural en este aspecto. No obstante, no se rebelan ante la diferente visión parental, por lo que aparece a menudo en los testimonios de nuestros participantes como un conflicto latente. También se constatan diferencias de género en los participantes del estudio: mientras los chicos llegan a acuerdos con su padre y su madre, al mostrar su malestar por tener que estar en el negocio, las chicas no indican su disconformidad. Los progenitores parecen ser más permisivos con los varones. Los participantes perciben que las experiencias de ayuda al negocio familiar tienen efectos negativos para su bienestar psicológico, y a la vez, que el hecho de tener que ocuparse de tareas “adultas”, como hacer de intermediario lingüístico, ha acelerado su desarrollo psicosocial. Las dos principales dificultades que los jóvenes entrevistados perciben en las relaciones con sus progenitores son la falta de calidez de éstos, y la limitación que les imponen de tiempo libre y autonomía. Aquí, más que a una posible brecha de aculturación, atribuyen la falta de momentos de ocio compartido y de apoyo emocional a las restricciones que impone el horario laboral. Es interesante que una relación más afectuosa se perciba como algo deseable mostrando que, a pesar del protagonismo de los iguales en el bienestar psicológico en la adolescencia, la familia sigue considerándose una importante fuente de apoyo, no solo material.

En conjunto, estos resultados muestran aspectos que afectan al bienestar de los jóvenes de origen familiar chino en España, y a la relación que tienen con sus figuras parentales, que son de varios tipos: aspectos culturales y aspectos circunstanciales relacionados con la forma de vida derivada de la propia inmigración, pero también otros que pueden considerarse más típicos del desarrollo adolescente. Además, los cambios cognitivos de este período también les permiten reinterpretar sus experiencias entendiendo mejor la necesidad de su ayuda en el contexto familiar.

El reducido número de la muestra hace que los resultados no sean generalizables. Sin embargo, este estudio muestra la relevancia de la investigación que tiene en cuenta las propias percepciones de jóvenes de origen familiar migrante, para indagar los aspectos psicológicos de su vida familiar y de los procesos de aculturación. Para futuros trabajos en Europa, sería interesante la inclusión de las perspectivas parentales e involucrar a participantes que se encuentren en la adolescencia temprana y media (12-17 años) para que cuenten sus experiencias actuales y no solo de forma retrospectiva. La comparación de distintos puntos de vista es necesaria para comprender la compleja naturaleza de las relaciones filioparentales, en especial en familias de origen inmigrante cuyos miembros se encuentran en distintos momentos de su desarrollo psicológico y a menudo en distintos momentos del proceso de aculturación.

Agradecimientos

Los autores agradecen a Cristina del Barrio y a los revisores por sus contribuciones al texto.

Referencias

Albertini, M., Mantovani, D. y Gasperoni, G. (2019). Intergenerational relations among immigrants in Europe: the role of ethnic differences, migration and acculturation. Journal of Ethnic and Migration Studies, 45(10), 1693-1706. https://doi.org/10.1080/1369183X.2018.1485202

Arnett, J. J. (2014). Adolescence and emerging adulthood. Pearson.

Beltrán, J. (2006a). El empresariado como modo de vida. El caso de los inmigrantes chinos. En J. Beltrán, L. Oso y N. Ribas (eds.), Empresariado étnico en España (pp. 231-248). Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: Fundación CIDOB.

Beltrán, J. (2006b). Los retos de la inserción social. Un caso de estudio asiático. En C. Gómez (ed.), Sistemas culturales multiétnicos y derecho de integración (pp. 177-210). Consejo General del Poder Judicial, Colección Cuadernos de Derecho Judicial.

Berry, J. W. (1980). Acculturation as varieties of adaptation. En A. Padilla (ed.), Acculturation: Theory, Models and Some New Findings (pp. 9-25). Westview.

Berry, J. W. (2022). Family and youth development: Some concepts and findings linked to the ecocultural and acculturation models. Societies, 12(6), 181. https://doi.org/10.3390/soc12060181

Birman, D. (2006). Acculturation gap and family adjustment: Findings with Soviet Jewish refugees in the United States and implications for measurement. Journal of Cross-Cultural Psychology, 37(5), 568-589. https://doi.org/10.1177/0022022106290479

Braun, V. y Clarke, V. (2006). Using thematic analysis in psychology. Qualitative Research in Psychology, 3(2), 77-101. https://doi.org/10.1191/1478088706qp063oa

Chen-Gaddini, M. (2012). Chinese mothers’ and adolescents’ views of authority and autonomy: A study of parent-adolescent conflict in urban and rural China. Child Development, (83), 1846-1852. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2012.01823.x

Delval, J. (2001). Descubrir el pensamiento de los niños. Introducción a la práctica del método clínico. Paidós.

Dinh, K. T. y Nguyen, H. H. (2006). The effects of acculturative variables on Asian American parent–child relationships. Journal of Social and Personal Relationships, 23(3), 407-426. https://doi.org/10.1177/0265407506064207

Ducret, J. J. (2004). Método Clínico-Crítico Piagetiano. Fundación Piaget. https://www.fondationjeanpiaget.ch/fjp/site/textes/VE/JJD2004_metodo_clinico_critico_ducret.pdf

Farver, J. A. M., Narang, S. K. y Bhadha, B. R. (2002). East meets West: Ethnic identity, acculturation, and conflict in Asian Indian families. Journal of Family Psychology, 16(3), 338-350. https://doi.org/10.1037/0893-3200.16.3.338

Ferguson, G. M., Iturbide, M. I. y Raffaelli, M. (2020). Proximal and remote acculturation: Adolescents’ perspectives of biculturalism in two contexts. Journal of Adolescent Research, 35(4), 431-460. https://doi.org/10.1177/0743558419868221

Fernández-Reino, M. y González-Ferrer, A. (2018). Intergenerational relationships among Latino immigrant families in Spain: conflict and emotional intimacy. Journal of Ethnic and Migration Studies, 45(10), 1746-1768. https://doi.org/10.1080/1369183X.2018.1485205

Graves, T. D. (1967). Psychological acculturation in a tri-ethnic community. Southwestern Journal of Anthropology, 23(4), 337-350. https://doi.org/10.1086/soutjanth.23.4.3629450

Hao, J., Zhang, P. y Yu, W. (2021). Gender differences in rural education in China. Asian Journal of Women's Studies, 27(1), 66-86. https://doi.org/10.1080/12259276.2021.1893924

Hyman, I., Vu, N. y Beiser, M. (2000). Post-migration stresses among Southeast Asian refugee youth in Canada: A research note. Journal of Comparative Family Studies, 31(2), 281-293. https://doi.org/10.3138/jcfs.31.2.281

Ho, D. Y. F. (1986). Chinese patterns of socialization: A critical review. En M. H. Bond (ed.), The psychology of the Chinese people (pp. 1-37). Oxford University Press.

Hua, J. M. y Costigan, C. L. (2012). The familial context of adolescent language brokering within immigrant Chinese families in Canada. Journal of Youth and Adolescence, 41(7), 894-906. https://doi.org/10.1007/s10964-011-9682-2

Inhelder, B. y Piaget, J. (1955). De la logique de l’enfant à la logique de l’adolescent. Presses Universitaires de France.

Instituto Nacional de Estadística. (2023). Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia. INE.

Jin, Y. y Gómez-Pellón, E. (2022). Entre dos culturas: acerca de la ambigüedad de las identidades de los descendientes de los inmigrantes chinos en España. Migraciones, (54), 1-20. https://doi.org/10.14422/mig.i54y2022.010

Jin, Y. y Gómez-Pellón, E. (2023). Redes de parentesco y familias de los inmigrantes chinos en España: Estudio de casos. OBETS. Revista de Ciencias Sociales, 18(1), 189-206. https://doi.org/10.14198/obets.22495

Jugert, P. y Titzmann, P. F. (2020). Developmental tasks and immigrant adolescent’s adaptation. En D. Güngör y D. Strohmeier (eds.), Contextualizing immigrant and refugee resilience. Cultural and acculturation perspectives (pp. 33-50). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-030-42303-2_3

Lamas-Abraira, L. (2021). ‘He crecido aquí, es diferente’: experiencias y trayectorias vitales de los/as descendientes de migrantes chinos en España. Migraciones, (52), 117-146. https://doi.org/10.14422/mig.i52.y2021.005

Lara, L. (2017). Adolescentes latinoamericanos en España: Aculturación, autonomía conductual, conflictos familiares y bienestar subjetivo. Universitas Psychologica, 16(2), 26-36. https://doi.org/10.11144/Javeriana.upsy16-2.alea

Lara, L. (2018). Ethnic identities of immigrant and native adolescents: development and relationship to life satisfaction. Psicologia: Reflexão e Crítica, 31(19), 1-9. https://doi.org/10.1186/s41155-018-0100-5

Laursen, B., Coy, K. C. y Collins, W. A. (1998). Reconsidering changes in parent–child conflict across adolescence: A meta-analysis. Child Development, 69(3), 817-832.

Lim, S. L., Yeh, M., Liang, J., Lau, A. S. y McCabe, K. (2009). Acculturation gap, intergenerational conflict, parenting style, and youth distress in immigrant Chinese American families. Marriage & Family Review, 45(1), 84-106. https://doi.org/10.1080/01494920802537530

Lui, P. P. (2015). Intergenerational cultural conflict, mental health, and educational outcomes among Asian and Latino/a Americans: Qualitative and meta-analytic review. Psychological Bulletin, 141(2), 404-446. https://doi.org/10.1037/a0038449

McQuillan, J. y Tse, L. (1995). Child language brokering in linguistic minority communities: Effects on cultural interaction, cognition, and literacy. Language and Education, 9(3), 195-215. https://doi.org/10.1080/09500789509541413

Miao, S. W., Costigan, C. L. y MacDonald, S. W. S. (2018). Spillover of stress to Chinese Canadian immigrants’ parenting: Impact of acculturation and parent–child stressors. Asian American Journal of Psychology, 9(3), 190-199. https://doi.org/10.1037/aap0000105

Moreno, A. y Barrio, C. (2000). La experiencia adolescente: a la búsqueda de un lugar en el mundo. Aique.

Nieto, G. (2003). La inmigración china en España. Definiciones y actuaciones sobre integración social. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 63, 167-189.

Nieto, G. (2007). La inmigración china en España. Una comunidad ligada a su nación. La Catarata.

Piaget, J. (1926). El método clínico. Introducción a La representation du monde chez l’enfant (4.ª ed.). Alcan. Presses Universitaires de France, 1972. Trad. cast. de V. Valls y Anglés: La representación del mundo en el niño. Espasa Calpe, 1933. Nueva ed., Morata, 1973.

Phinney, J. S. (2006). Acculturation is not an independent variable: Approaches to studying acculturation as a complex process. En M. H. Bornstein y M. H. L. Cote (eds.), Acculturation and parent child relationships. Measurement and development (pp. 79-95). Routledge. https://doi.org/10.4324/9780415963589-5

Phinney, J. S. y Devich-Navarro, M. (1997). Variations in bicultural identification among African American and Mexican American adolescents. Journal of Research on Adolescence, 7(1), 3-32.

Phinney, J. S., Ong, A. y Madden, T. (2000). Cultural values and intergenerational value discrepancies in immigrant and non‐immigrant families. Child Development, 71(2), 528-539. https://doi.org/10.1111/1467-8624.00162

Redfield, R., Linton, R. y Herskovits, M. (1936). Memorandum for the study of acculturation. American Anthropologist, 38, 149-152. https://doi.org/10.1525/aa.1936.38.1.02a00330

Robles-Llana, P. (2018). Cultural identities of children of Chinese migrants in Spain: a critical evaluation of the category 1.5 generation. Identity, 18(2), 124-140. https://doi.org/10.1080/15283488.2018.1447481

Robles-Llana, P. (2019). Children of Chinese migrants in Spain: new expressions of dual identities and identities in between. Journal of Identity & Migration Studies, 13(2), 97-116.

Rumbaut, R. G. (2004). Ages, life stages, and generational cohorts: decomposing the immigrant first and second generations in the United States. International Migration Review, 38(3), 1160-1205. https://doi.org/10.1111/j.1747-7379.2004.tb00232.x

Sáiz, A. (2004). La migración china en España: Características generales. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 68, 151-163. http://www.jstor.org/stable/40586129

Sáiz, A. (2012). Mujeres chinas en España: El capital social y su impacto en las estrategias productivas y reproductivas. Papers: Revista de Sociologia, 97(3), 591-612. https://doi.org/10.5565/rev/papers/v97n3.434

Smetana, J. G. (1988). Adolescents’ and parents’ conceptions of parental authority. Child Development, 59(2), 321-335. https://doi.org/10.2307/1130313

Sun, Q., Geeraert, N. y Simpson, A. (2020). Never mind the acculturation gap: Migrant youth’s wellbeing benefit when they retain their heritage culture but their parents adopt the settlement culture. Journal of Youth and Adolescence, 49(2), 520-533. https://doi.org/10.1007/s10964-019-01160-6

Sung, K. T. (1998). An exploration of actions of filial piety. Journal of Aging Studies, 12(4), 369-386. https://doi.org/10.1016/S0890-4065(98)90025-1

Titzmann, P. F. y Lee, R. M. (2022). New temporal concepts of acculturation in immigrant youth. Child Development Perspectives, 16(3), 165-172. https://doi.org/10.1111/cdep.12458

Triandis, H. C. (1995). Individualism & collectivism. Westview Press.

Wang-Schweig, M. y Miller, B. A. (2021). Examining the interdependence of parent-adolescent acculturation gaps on acculturation-based conflict: using the actor-partner interdependence model. Journal of Youth and Adolescence, 50(2), 367-377. https://doi.org/10.1007/s10964-018-0948-9

Weisskirch, R. S. (2013). Family relationships, self-esteem, and self-efficacy among language brokering Mexican American emerging adults. Journal of Child and Family Studies, 22(8), 1147-1155. https://doi.org/10.1007/s10826-012-9678-x

Yau, J. y Smetana, J. G. (1996). Adolescent-parent conflict among Chinese adolescents in Hong Kong. Child Development, 67(3), 1262-1275. https://doi.org/10.2307/1131891

Yau, J. y Smetana, J. G. (2003). Adolescent-parent conflict in Hong Kong and Shenzhen: A comparison of youth in two cultural contexts. International Journal of Behavioral Development, 27(3), 201-211. https://doi.org/10.1080/01650250244000209

Yoon, E., Adams, K., Clawson, A., Chang, H., Surya, S. y Jérémie-Brink, G. (2017). East Asian adolescents’ ethnic identity development and cultural integration: A qualitative investigation. Journal of Counseling Psychology, 64(1), 65-79. https://doi.org/10.1037/cou0000181

Zhou, M. (2009). Conflict, coping, and reconciliation: Intergenerational relations in Chinese immigrant families. En N. Foner (ed.), Across Generations: immigrant families in America (pp. 21-46). New York University Press. https://doi.org/10.18574/nyu/9780814728468.003.0005