January 2025 in Migraciones
Movilización de nuevos y viejos capitales en contextos de reemigración argentina a España
Abstract
El enfoque del transnacionalismo y el de las circulaciones migratorias permiten interpretar las reemigraciones no solo como movimientos geográficos, definitivos o temporales, sino también como formas complejas de movilidad humana (movimientos circulares, retornos puntuales, idas y vueltas, dobles residencias), más cercanas a la idea de la pluridireccionalidad y eventual reversibilidad de los flujos. A partir de este marco teórico y aplicando un enfoque cualitativo y multisituado, se examinan las trayectorias de migrantes de origen argentino que reemigraron a España en los últimos veinte años. Los resultados desvelan que en el caso estudiado los acontecimientos macroestructurales marcaron en ciertos momentos la direccionalidad de los flujos, pero no fueron suficientes para estructurar y definir el tipo de movilidad, que en cambio se vio afectado en mayor medida por la tenencia de recursos circulatorios y un cierto “saber-circular” entre los destinos.
Main Text
Introducción
Durante finales del siglo XIX y casi todo el siglo XX, España estuvo fuertemente vinculada con la emigración, mientras que Argentina estuvo identificada con la recepción de inmigrantes, transatlánticos primero y de países limítrofes después (Novick, 2005). Este panorama experimentó ciertas transformaciones con el cambio de siglo, indicándonos un particular intercambio de papeles entre estos dos países en términos migratorios (Jiménez, 2011). Los acontecimientos macroeconómicos, políticos y sociales acontecidos en España la fueron convirtiendo en un país de interés para el colectivo argentino a la hora de experimentar algún tipo de movilidad geográfica. Sin embargo, los factores desencadenantes no solo estarían vinculados a los elementos de atracción de España como lugar de destino, entre los cuales sobresalen el incremento del nivel general de bienestar desde la década de 1970, el desarrollo económico, la apertura democrática y expansión del estado de bienestar de tipo keynesiano (Cachón, 2002), sino también a los elementos de expulsión de Argentina como lugar de origen, entre ellos el recorte de los gastos sociales, la precarización del empleo, la extensión de la economía informal, el aumento de la pobreza y la profundización de las desigualdades (Gil Araujo, 2006).
En los últimos años, una diversidad de investigaciones sobre la movilidad de los argentinos, han dado cuenta del interés de este tema de investigación entre la comunidad científica. Las investigaciones realizadas por Actis (2011); Actis y Esteban (2007, 2008); Esteban (2003, 2007, 2009, 2011, 2015, 2018); Novick (2004, 2005); Schmidt (2005, 2009, 2010) destacan principalmente por analizar no solo las causas de la emigración argentina actual a España, sino también su composición, flujos demográficos, características e inserciones laborales en el país de destino así como el impacto sobre el empleo que la Gran Recesión española tuvo en las trayectorias migratorias Cerruti y Maguid (2015, 2016, 2018); Luchilo (2007; 2007a); Pedone y Gil Araujo (2008, 2013); Recaño y Jaúregui (2014); Schmidt (2014). Otras investigaciones como las de Cassain (2018, 2022); Cerrutti et al. (2018, 2022); Herrera (2022); Jiménez (2010, 2011, 2011a, 2011b, 2013, 2015); Laiz (2014); Rivero (2016, 2017, 2018, 2019, 2023); Rivero y Navarro-Conticello (2021) tuvieron en cuenta, desde un enfoque transnacional, el análisis de la sociedad de origen como parte necesaria para comprender cómo se producen las migraciones.
Desde finales del siglo XX, y hasta el año 2009 la población de origen argentino en España cuadruplicó su número, alcanzando las 295 401 personas. Con la llegada de la Gran Recesión española este colectivo comenzó a descender en los siete años siguientes viendo reducido su número en 45 538 efectivos. Pero, a partir del año 2016 el stock comenzó a aumentar, poniendo en evidencia que el comportamiento de los flujos migratorios es ciertamente sensible a los acontecimientos en origen (devaluación del peso, desplome de los salarios medidos en dólares, etc.) y que, es precisamente en estos contextos en los que se producen las reemigraciones que vamos a analizar en este trabajo.
El objetivo de esta investigación es estudiar los procesos de movilidad geográfica de los migrantes de origen argentino durante el periodo 1998-2018, teniendo en cuenta la reformulación de sus proyectos iniciales durante el período post-migratorio y las inserciones laborales durante la etapa de reemigración a España, sus motivaciones, estrategias (familiares o individuales), capitales y acontecimientos socio-históricos que atravesaron sus procesos de decisión. Para ello, el enfoque del transnacionalismo (Glick Shiller et al., 1992) y el de las redes migratorias (Cassarino, 2004; Portes et al., 1998;) se torna relevante, pues nos permite desvelar no solo las conexiones existentes entre los espacios sociales de origen y destino, sino también cómo se producen los procesos migratorios (y no solo por qué ocurren), la importancia de las redes migratorias y las estrategias que los mueven. De la misma manera, el enfoque de las circulaciones migratorias (Cortes, 2008 y 2009; Pizarro y Ciarallo, 2021; Tarrius, 2000) evidencia que las reemigraciones no solo son meros movimientos geográficos, definitivos o temporales, sino también formas complejas de movilidad humana, más cercana a la idea de la reversibilidad y pluridireccionalidad de los flujos. En este sentido, para conocer en qué medida la movilidad geográfica (reemigración) facilitó la movilidad social en el espacio transnacional, fue necesario conocer el origen social de los migrantes y no solo su origen geográfico.
Marco teórico
Movimientos transnacionales en un mundo global
Desde mediados de la década de 1990 se ha venido desarrollando una corriente de teorías estrechamente vinculadas al concepto de globalización, que da cuenta de los procesos por los cuales el destino de los Estados y de las personas están cada vez más entrelazados (Ribas Mateos, 2002). Algunas de estas teorías, como la teoría de las redes y el enfoque del transnacionalismo, permiten ver (al igual que la teorización sobre globalización) la intensificación de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales a través de las fronteras (Giddens, 1999).
Respecto de nuestro objeto de estudio, la teoría de las redes y el enfoque del transnacionalismo ayudan a comprender la continuidad de las conexiones que existen entre las sociedades de origen (Argentina) y destino (España), cómo se dan los procesos migratorios (y no solo por qué ocurren), la importancia de las redes migratorias, las estrategias que los mueven, así como el cuestionamiento de la temporalidad de las distintas movilidades.
La teoría de las redes postula la existencia de redes migratorias capaces de conectar de manera interpersonal a migrantes, ex migrantes y no migrantes residentes en los países de origen, tránsito y destino a partir de lazos de parentesco, amistad o pertenencia a la misma comunidad de origen (Massey et al., 2008). Esto implica para la agencia del sujeto migrante la posibilidad de ampliar notoriamente sus estrategias de movilidad, al facilitarle información sobre ofertas laborales en el extranjero, acceso a la vivienda o a la financiación de sus viajes. Esta teoría también sostiene que cualquier acto de migración puede condicionar de manera sistemática el contexto de las decisiones de los migrantes futuros, incrementando sus posibilidades de movilidad. En este sentido, la migración tiende a convertirse en un proceso auto-sostenido y acumulativo, donde cada migrante refuerza las redes existentes, crea nuevas conexiones y disminuye las barreras de movilidad a los nuevos migrantes (Massey, 1990). Por su parte, el transnacionalismo en el estudio de las migraciones permite entender la movilidad ya no como un desplazamiento uni o bidireccional (con un punto de origen y otro de destino o de retorno), sino como un conjunto de trayectos “circulares o poliédricos, en todas direcciones, en el espacio. Todos estos flujos, por sus diferenciados alcances e impactos, pueden ser considerados ‘globales’” (Parella y Cavalcanti, 2008, p. 220).
A diferencia de las migraciones previas a la globalización, hoy en día cada vez más personas viven su vida atravesando fronteras (Glick Schiller et al., 1992a; Mahler, 1998; Portes, Guarnizo y Landolt, 1999; Smith y Guarnizo, 1998; Vertovec, 2004). Esta perspectiva permite entender que los migrantes no se desvinculan de sus sociedades de origen, sino que mantienen lazos y conexiones con el país de origen de manera simultánea con la incorporación de aspectos de la sociedad del país de acogida, lo cual les posibilita adoptar unas u otras estrategias en diferentes momentos de su recorrido (Glick Shiller et al., 1992). Teniendo en cuenta nuestro objeto de estudio, esta idea nos deja claro que si queremos comprender qué es lo que ocurre en Madrid, Almería o Barcelona (España), debemos antes saber qué es lo que ocurre en Buenos Aires, Mendoza o Rosario (Argentina).
De los contextos de origen a los contextos de destino: ¿cómo se producen las migraciones?
En este contexto, nuestra investigación pretende complementar los hallazgos, mencionados en párrafos anteriores, sobre las migraciones argentinas a España reflexionando sobre qué ocurrió con las personas que decidieron reemigrar en el espacio social transnacional, teniendo en cuenta los contextos sociohistóricos que los conectan y variables como el género, la edad o el origen social.
Para ello, recuperamos la idea de hecho social total presentada por Sayad (1989) que incorpora en el análisis de la inmigración, el de la emigración y sus condiciones de producción, teniendo en cuenta que todo lo que ocurre en la sociedad de origen tiene repercusiones en los procesos migratorios. De la misma manera, a la hora de interpretar los movimientos migratorios experimentados por los argentinos como estrategias de reproducción social (Jiménez, 2011), los conceptos bourdianos nos permitirán entender que “los capitales son un conjunto de bienes acumulados, que se producen, se consumen, se invierten, se pierden, bienes apreciados, buscados, que al ser escasos producen interés por su acumulación” (Jiménez, 2011, pp. 55-56). Bourdieu (1998) distingue tres tipos de capitales: El capital económico, que guarda relación con el conjunto de ingresos, propiedades, acciones, salarios, etc. El capital cultural como tipo de estrategia de inversión escolar vinculada a la posesión de conocimiento que puede existir bajo tres formas: en estado incorporado, objetivado e institucionalizado. Y, en tercer lugar, el capital social como conjunto de recursos potenciales ligados a la posesión de una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas de interconocimiento e interreconocimiento. Cuanto mayor volumen de capital social se adquiere, mayor es la extensión de la red de los vínculos capaces de movilizar todo tipo de capitales (económicos, culturales y simbólicos).
Otro concepto relevante para nuestros objetivos es el de reemigración, también trabajado por diversos autores a través de diferentes conceptualizaciones (Herrera y Arjona, 2020). La reemigración surge de la migración de retorno y puede ser descrita como un proceso que construyen las personas que retornan a sus lugares de origen y que posteriormente se dirigen al mismo destino o a otro, por causas socioeconómicas, culturales u otras (Hirai, 2013). Mesurar este proceso no es tarea fácil, precisamente porque existe un desconocimiento sobre las características de las personas que reemigran. Por ello, nos centraremos en aportar conocimiento sobre los perfiles de reemigrados de origen argentino a España en el período 2008-2019, a fin de continuar la reflexión sobre este colectivo.
Circulaciones migratorias entre Argentina y España
En este sentido, el enfoque de las circulaciones migratorias en el espacio transnacional (Cortes, 2008, 2009; Pizarro y Ciarallo, 2021; Tarrius, 2000) nos acerca a una lógica de pluridireccionalidad y reversibilidad de los flujos (Domenach y Picouet, 1987) de acuerdo con la cual “en cualquier momento un flujo puede invertirse en función de las lógicas del migrante o ligados a la coyuntura global” (Cortes, 2009, p. 38). El concepto de circularidad migratoria es multidimensional y tiene en cuenta todo aquello que hace posible el desplazamiento, como recursos financieros, capital social, redes, medios de comunicación y otros; estos son entendidos como recursos circulatorios (Cortes, 2008). Para Tarrius (2000) algunos migrantes tienen la capacidad de circular y hacer que otros circulen, también pueden hacer circular información o bienes, ese “saber-circular” implica el “saber-ser de aquí y de otra parte a la vez” (Pizarro y Ciarallo, 2021, p. 32).
En cualquier caso, los conceptos y enfoques presentados nos permiten señalar la complejidad y diversidad de las reemigraciones entre España y Argentina y colaboran para entender la fluidez que estos tipos de movilidad internacional pueden presentar, poniendo en cuestión la idea de supuestos movimientos definitivos. La circularidad migratoria y las relaciones transnacionales son dos conceptos analíticos profundamente vinculados en la medida en que los lazos sociales creados en forma de espacios transnacionales fomentan y mantienen la circularidad migratoria al mismo tiempo que la circularidad migratoria contribuye a la consolidación de las cadenas migratorias, que a su vez son la base de los espacios transnacionales (Skeldon, 2012).
Cortes (2009) menciona tres dimensiones de esta categoría: las dinámicas de organización espacial, que se relacionarían con la conformación de los itinerarios y rutas migratorias que los propios migrantes como agentes construyen; las modalidades concretas de los desplazamientos migrantes y otros agentes involucrados y, las disposiciones y los capitales que facilitan o limitan de manera diferencial la movilidad de los migrantes, destacando la importancia de los recursos financieros, la movilización del capital social, el uso de las redes y la circulación de información y lo que Tarrius (2000) definiría como un ‘saber-circular’, es decir, tener la capacidad de circular o hacer circular a otros migrantes, bienes o información (Pizarro y Ciarallo, 2021).
Estrategia metodológica
En consonancia con el objetivo de mostrar la manera en que la reemigración se va materializando en la vida de las personas, optamos por una metodología cualitativa, que permite profundizar en los modos en que las trayectorias se transforman y adquieren nuevos significados, permiten ver el dinamismo y la adaptabilidad de los proyectos migratorios a los factores socioestructurales e individuales. Entre estos últimos, prestamos especial atención al origen social, la edad, el género y los acontecimientos sociohistóricos, entendiendo que resultan claves cuando se trata de impulsar un nuevo posicionamiento en el espacio social transnacional.
La recogida de datos empíricos se realizó entre 2017 y 2019, mediante trabajo de campo multisituado en Argentina y España, circunstancia que implica, por un lado, establecer un análisis no solo desde el punto de vista de la sociedad receptora sino también de la sociedad de origen; por otro lado, abordar las relaciones o vínculos que se establecen en lugares espacialmente distantes, pero fuertemente unidos entre sí, permitiéndonos conocer cómo se articulan los sujetos a sistemas que sobrepasan las fronteras nacionales (Glick Schiller et al., 1992).
En cuanto a la técnica y el procedimiento de recogida de datos, se aplicaron entrevistas en profundidad con apoyo de un guion semiestructurado. Este último quedó pautado en cinco bloques temáticos que abordaban el contexto de partida; la decisión de migrar y construcción del proyecto migratorio; los objetivos del proyecto migratorio; los cambios en la categoría ocupacional; familiar/residencial y en las condiciones de vida. La mayor parte de las entrevistas se realizaron en espacios del ámbito profesional y de la vida cotidiana de los participantes, principalmente viviendas familiares y lugares de ocio como cafeterías, lo que también nos permitió observar sus contextos sociales habituales.
En total se llevaron a cabo 26 entrevistas a personas retornadas a la Argentina, de las cuales siete decidieron reemigrar a España, lo que nos permitió alcanzar el punto de saturación. El criterio de entrada corresponde a mujeres y hombres de origen argentino, mayores de edad, que experimentaron, en primer lugar, un retorno de tipo voluntario y decidido (no forzado o por expulsión) después del año 2007; en segundo lugar, una permanencia de al menos un año en Argentina (después del retorno) y, por último, una segunda migración a España, es decir, una reemigración desde el lugar de origen. Mediante la técnica bola de nieve, congruente con la teoría de redes, los participantes fueron facilitando otros contactos próximos a sus redes sociales de pertenencia. También se contactaron entrevistados potenciales por Facebook, WhatsApp y LinkedIn para evitar sesgos, lo cual permitió acceder a perfiles de diferentes procedencias y lugares de destino.
Para el análisis de los resultados se siguió la propuesta presentada por Jiménez (2011) a partir de las conceptualizaciones de Sayad (1977), es decir, un análisis articulado a partir de las variables de origen: 1) edad o momento biográfico; 2) origen social de partida, y 3) género, así como el tipo de movilidad experimentado (reemigración). Para el origen social se utilizó la clasificación realizada por Benza (2014) para la clase media argentina, que distingue cuatro tipos de fracciones o estratos ocupacionales: pequeños propietarios; profesionales y técnicos; empleados no manuales y empleados manuales. La clasificación presentada en el cuadro 1 ayuda a visualizar dos tipologías entre los casos de participantes que reemigraron a España: por un lado, los que pertenecían a un estrato socioeconómico más alto (pequeños propietarios); por otro lado, aquellos que contaban con mayor capital cultural en términos de conocimientos o experiencia laboral (profesionales y técnicos).
Resultados y discusión
Pequeñas propietarias en el espacio social transnacional: trayectorias ricas en capital económico
El primer grupo de trayectorias decidió reemigrar a España en el año 2012, después de una experiencia de inserción y adaptación fallida en su etapa de retorno. En el caso de Belén, su emprendimiento como propietaria de una fábrica de pastas caseras en Argentina no prosperó a causa de la inflación y los bajos salarios, que le obligaban a llevar un estilo de vida peor en comparación con el que había tenido, junto a su familia, en España. En este sentido, la reemigración le permitió evitar el desclasamiento y contar con más opciones de progreso, produciendo sus propios medios de vida encaminados a la acumulación de capital económico (Jiménez, 2011). En el caso de Paula, la pastelería propia que había mantenido activa (en Argentina), aunque daba ganancias monetarias, estaba destinada al traspaso de dueño o a la clausura, ya que, después de la experiencia de inmigración, Paula no terminó de asimilar su condición de retornada en Argentina y sus consecuencias. Sayad (2000) describiría esta situación como una conciencia nostálgica, ya que la inmigración de por sí deja marcas imborrables en las personas y cuando el retorno se produce nada es lo mismo (ni las personas, ni el tiempo, ni el lugar).
El argentino se adapta a esa vida [de permanentes carencias económicas], el que viene de afuera no, lo ve gracioso unos días y después dice no […] Allí (Argentina) estamos acostumbrados a que todo “se ata con alambre” […] Mi hijo me decía: “que no mamá, que nosotros allí (España) tenemos la Seguridad Social y aquí (Argentina) si no tienes seguro privado no... […] Luego lo que son los coches, los coches en el año 2010, 2012 cuando estuvimos, hasta el mismo dueño de la franquicia tenía la guantera atada con alambre, literal. (Belén, Reemigrada en 2012, 51 años)
En todos los casos, la no adaptación (tanto de ellas como de sus hijos/as) y las continuas decepciones que supuso para ellas volver a un lugar nuevamente extraño, las condujeron a experimentar una tercera movilidad.
En el caso de Belén, la reemigración se produjo con dos de sus hijos menores a cargo en la ciudad donde residían su marido y el resto de su familia, que permanecieron estratégicamente en España inmóviles mientras ella probaba, en el retorno, la posibilidad de montar un negocio familiar. No se centraron tanto en conocer quién era “el miembro del grupo doméstico que reunía las mejores condiciones para migrar, sino cuál era la mejor estrategia para combinar el retorno de algunos de sus miembros y la permanencia de otros y otras en destino para seguir generando recursos económicos” (Pedone, 2011, p. 237). Pero, al no funcionar su idea, Belén decidió reemigrar e insertarse laboralmente en la panadería que le había conservado la seguridad de un puesto de trabajo permitiéndole dejar a una amiga en su lugar y volver a trabajar en caso de que las cosas no salieran como deseaba. En líneas generales las “mujeres migrantes reafirman su papel de cabezas de las unidades domésticas, evidenciando su compromiso con las tareas de producción y sostenimiento de sus hogares, allí donde se encuentren” (Pedone, 2011, p. 237). Prácticamente diez años más tarde de su emigración, Belén se planteó volver a retomar la docencia en academias y colegios privados como profesora acreditada por la Institución Alianza Francesa, dejando entrever la puesta en marcha de su capital cultural institucionalizado, por medio de la adquisición y convalidación de un título escolar, y de su capital cultural incorporado, por medio de la acumulación de conocimiento a lo largo de los años. Al principio, alternaba tres días a la semana de clase con el trabajo de vendedora en la panadería, luego comenzó a ocupar prácticamente toda su jornada y dedicación laboral. Su caso es un claro ejemplo de cómo se conjuga el intento por acceder a un puesto de trabajo cualificado, acorde a su formación de partida, con la necesidad de tener que aceptar empleos precarios para cubrir el coste de vida.
Hará unos siete u ocho años, donde yo trabajaba [supermercado], una señora que tenía una academia y me conocía me dijo: ¡ven a dar clases de francés! y empecé, creo, casi pagando yo… no pagando literalmente pero más o menos ese era el trato […] Estoy en el colegio del Opus y en la Alianza Francesa que digamos es el centro examinador oficial de francés y en la mañana tengo tres días solamente en la tienda… (Belén, Reemigrada en 2012, 51 años)
Su experiencia en el retorno le dejó claro que su lugar ya no estaba en Argentina. En el año 2015, a partir de sus conocimientos como docente de francés, Belén optó por abrir su propia academia con el objetivo de preparar oficialmente alumnos para el examen Dalf (Diploma avanzado de lengua francesa). Este emprendimiento, que le permitió no solo mejorar su posición económica sino también su posición social, se clasifica dentro de la tipología de empresas étnicas, elaborada por Arjona (2006) a partir de los modelos de Ambrosini (1998) y Light y Gold (2000) y se denominaría como empresa intermedia. Según esta clasificación, este tipo de empresas pueden estar orientadas a ofrecer servicios de tipo “profesional” (médico, odontólogo, docente, etc.), de “viajes” o “seguros” (agencias). La fórmula de pasar de ser asalariada a estar por cuenta propia responde a una estrategia empleada por algunos migrantes para escapar a la segmentación del mercado de trabajo (Arjona, 2006). Belén, empezó a compatibilizar las tareas maternas con su crecimiento profesional, destacando que sin la migración probablemente nunca se hubiese planteado tener esta iniciativa para cumplir sus expectativas laborales y personales, sino que sería simplemente “la mamá de unos chicos de 24, 23 y 20 años”. “La clase social juega un papel importante a la hora de determinar la cantidad y calidad de recursos materiales disponibles, así como las estrategias personales al alcance de las mujeres” (Solé, 2009, p. 20). En referencia al ejercicio de una actividad laboral existe, por un lado, el ethos burgués de lo que Solé (2009) llamaría la mujer ama de casa (propio de la década de 1970) y muy vinculado a la cultura de la elección mientras que, en contraposición, la mujer de clase obrera permanece en el mercado de trabajo por necesidad, por medio de lo que se conoce como una cultura de la necesidad, estableciéndose de este modo las desigualdades de género (Solé, 2009).
Otros casos, como el de Paula, muestran como la llegada a España se dio como consecuencia de la venta de un negocio familiar en su ciudad natal. Su adaptación tras el retorno al país de origen no cumplió sus expectativas. Para evitar deshacerse de su negocio por poco dinero decidió “aguantar” allí hasta poder emprender la vuelta a España con su marido y sus dos hijos. De este modo, Paula planificó una estrategia económica y familiar que consistió en traspasar su negocio de pastelería artesanal, cobrar la primera mitad del dinero antes de reemigrar y firmar un contrato de colaboración con sus socios en el que, durante tres años, debían ingresarle un porcentaje de las ganancias. Este pequeño capital económico le permitió a Paula no solo plantearse la posibilidad de continuar con su habitus emprendedor en España sino también poder cubrir sus necesidades económicas durante el primer tiempo de asentamiento y adaptación al nuevo contexto social. En este sentido, la tenencia de capital social jugó un rol relevante, en tanto fue capaz de facilitarle nuevamente su adaptación a una España en plena crisis económica. Sus redes familiares (primos y tíos por parte de madre) le proporcionaron información relevante a la hora de moverse en el mercado laboral e inmobiliario de esa época.
Vendimos el negocio allá [Argentina] e hicimos un negocio buenísimo. Nos pagaron la mitad y les hicimos un contrato que decía que durante tres años ellos eran socios nuestros y que debían ingresarnos un porcentaje de las ganancias. Así que estuvimos recibiendo dinero del negocio sin hacer nada… y a los tres años estaban obligados a pagarnos la mitad nuestra. ¡Fue un golazo!... Luego nos vinimos para acá [España]. (Paula, reemigrada en 2013, 44 años)
Casos como el de Paula evidencian que, en ocasiones, las cosas no son tan fáciles como se plantean. Cuando el emprendimiento no deja suficiente ganancia, los sueldos no son los esperados y los ahorros comienzan a bajar, los agentes se ven en la necesidad de activar estrategias financieras como la de asalariarse en el sector secundario del mercado de trabajo (Piore, 1975) en puestos mal valorados e inestables para así incrementar su capital económico. En este sentido, Paula comenzó a trabajar en un almacén de tomates cercano al domicilio, permaneciendo allí casi un año.
A partir del primer shock de la Gran Recesión española (desde septiembre de 2008 y hasta principios del 2011), comenzó a emerger una marcada diferencia por sexos en términos de ocupación, de forma que las mujeres continuaban aumentando sus activos mientras los hombres se enfrentaron a una fuerte contracción (Oliver, 2013). Esta situación supuso un cambio de roles que trajo ciertas contradicciones tanto en sus matrimonios como en el transcurso de sus trayectorias migratorias. En esa época, estas mujeres fueron las únicas proveedoras de sus familias y sus maridos los encargados de las tareas domésticas y de cuidado. Estas aparentes estrategias de conciliación en ningún caso contribuyeron a un cambio en pro de la corresponsabilidad masculina en el ámbito doméstico (Solé, 2009), más bien el peso de las tareas siguieron recayendo sobre ellas, en particular respecto a la carga mental y la organización de los cuidados.
La imposibilidad de llevar a cabo su negocio a lo largo de los dos años que duró esta etapa de primera reemigración y la constante presión de su marido por no encontrar trabajo llevaron a Paula a tomar nuevamente la decisión de volver a Mendoza, la ciudad donde residían sus padres, para cambiar de vida. Su estrategia, esta vez, consistió en aceptar el terreno, herencia de su padre, y construir allí una nueva vivienda para que sus hijos pudieran crecer junto sus familiares. Para ello, utilizó parte de los ahorros que tenía de la venta del negocio y volvió a aventurarse a un nuevo emprendimiento esta vez en un rubro que no desarrollaba desde su juventud: la plantación de viñedo para producción de vino y la cría de cerdos para producción porcícola. Sin embargo, en poco tiempo Paula comenzó a ver que este negocio no iba a dar los beneficios esperados para los próximos tres años. La grave sequía que azotó la zona de Mendoza tampoco ayudó y se vio abocada a trabajar en la fábrica de tomates de su hermano por un período corto de tiempo.
En octubre del 2014 decidimos volvernos a Argentina pero le cambiamos la filosofía a toda nuestra vida, teníamos el dinero que se había ido juntando allá [en Mar del Plata con el negocio de pastelería traspasado] y entonces dijimos: nos vamos al campo… donde viven mis padres y mi familia… en viñedos, tienen fábricas de tomate, otros tienen una bodega, todo relacionado con la agricultura y además dijimos bueno, ya que nos vamos, vamos a hacer de esto que valga la pena para los niños, que ellos vivan con su familia, con sus abuelos, con sus primos y nos volvimos a Mendoza…pero apenas estuvimos poco más de dos años también…. cuando llegamos todo se fue truncando… igual que en Mar del Plata. (Paula, reemigrada en 2013 y 2015, 44 años)
La decepción generada por el hecho de no haberse encontrado con lo que esperaba (la no adaptación de sus hijos al colegio, la negación de su padre a entregarle parte de la herencia para construir su casa, la sequía y el fracaso del negocio vitícola y porcino, la pérdida de parte de sus ahorros, la inseguridad) la condujo, apenas dos años más tarde, a volver a establecer una nueva estrategia de movilidad geográfica que le permitiera una mejora o el mantenimiento de su posición de clase, consumo y bienestar.
Para ello, Paula emprendió en solitario una serie de viajes a España con la idea de observar las posibilidades de establecer el negocio que no pudo concretar allá por el año 2012. Estos acontecimientos, pusieron en evidencia la complejidad creciente que presentan las nuevas formas de migrar, así como el uso de recursos de tipo material e inmaterial, social, económico o cultural. Desde la lógica de la circularidad migratoria, podemos ver que en cualquier momento un flujo puede invertirse, cambiar a pluri-direccional o articular múltiples lugares entre origen y destino. Las lógicas del propio migrante o la coyuntura global pueden inclinar la balanza hacia un tipo de movilidad u otro. En esta línea, “las redes sociales se convierten en el soporte esencial de la dispersión espacial” (Cortes, 2009, pp. 36-38). En un primer lugar, Paula vio la posibilidad de asumir el traspaso de una yogurtería (heladería artesanal) con venta de pastelería argentina. El planteamiento de esta idea fue posible gracias al segundo y último pago que recibió por la venta de su negocio en Mar del Plata. Siguiendo la fórmula del autoempleo, para evitar enfrentarse a un mercado de trabajo segmentado y discriminatorio, esta iniciativa empresarial también se clasifica dentro de la tipología de empresas abiertas propuesta por Arjona (2006) para los casos de empresariado étnico, destacando por ofrecer servicios orientados no solo a los connacionales sino también a los autóctonos y de otras nacionalidades.
En febrero de 2015, decidió junto a su familia reemigrar por segunda vez a España. Esta vez, a un contexto de post-recesión estrechamente marcado por la aplicación de políticas de ajuste en respuesta a la crisis económica iniciada en el año 2008, y aunque el estancamiento de los sectores administrativos, profesionales y técnicos o servicios fueron el denominador común (Oliver, 2013; cit. en Pumares, 2017) lo cierto es que el panorama se presentaba relativamente distinto al del año 2012, dejando ver uno de los momentos más deprimidos de la crisis económica española. Entretanto Paula recibió la propuesta de aceptar un segundo traspaso, esta vez de una tienda de productos argentinos y, aunque la inversión era demasiado costosa, se aventuró a emprender mediante la venta del negocio, de enseres personales y otras propiedades.
[…] Lo de la yogurtería se fue frustrando y empezamos a gastar… nos llamaron por un conocido y nos ofrecieron el traspaso de una tienda de productos argentinos, le dijimos que sí […] Mientras tanto nos deshicimos de las cosas que habíamos dejado en Argentina, vendimos algunos muebles, muebles de roble italiano, el coche…uno de mis hermanos se quedó con los cerdos, también nos los debe, y nos va tirando dinero, el otro hermano se quedó con la media casa que habíamos construido, el otro se quedó con el trozo de finca que habíamos comprado, así que tenemos todavía algo […]. (Paula, reemigrada en 2013 y 2015, 44 años)
Estas pequeñas propietarias movilizaron distintos tipos de capitales a la hora de reemigrar a España. Algunos casos pudieron, mediante la experiencia educativa, lograr acreditaciones profesionales para el desempeño profesional, poniendo en valor un capital cultural incorporado e institucionalizado, que no llegó a revalorizarse hasta el momento de la reemigración. Posteriormente, este capital adquiriría un nuevo valor al poder capitalizarse para la construcción de un nuevo emprendimiento. Para otros casos, los distintos vaivenes económicos sufridos a lo largo de cada una de las movilidades representaron un descenso de la posición social de partida y de los hábitos de consumo. En ocasiones, la falta de cálculo en los negocios puso en evidencia la joven experiencia empresarial.
Estas experiencias ricas en capital económico, nos hablan de la tenencia de un conjunto de posibilidades o disposiciones de clase que les permiten tomar decisiones sobre cuándo, cómo y dónde moverse (en una u otra dirección) con cierta tranquilidad, al admitir (este tipo de capital) una rápida acumulación y transmisibilidad. En este sentido, la movilidad representó para estos casos una verdadera estrategia de mejora y ascenso social en el país de destino.
Trabajadores hipermóviles en el espacio social transnacional: trayectorias ricas en capital cultural
El segundo grupo de trayectorias experimentó reemigración a España entre los años 2013 y 2014. El ejemplo de Ernesto, Pedro, Valeria e Yvonne, nos dejan ver el papel que las remesas juegan en el mantenimiento de vínculos duraderos entre los migrantes y sus familiares (Herrera, 2004) en el espacio social transnacional y la particularidad de las familias transnacionales, que, aunque viven geográficamente separados (padres/hijos), “permanecen unidos simbólica y afectivamente, lo que determina no solo el modo en que se desarrollan las actividades para su reproducción: obtención del sustento, crianza de los hijos, etc.” (García Borrego, 2010, p. 70) sino también las posibles movilidades geográficas que puedan tener lugar. Los logros y retrocesos laborales y familiares vivenciados durante la reemigración permiten ver que nunca es tarde para interrumpir o reconstruir una trayectoria laboral o migratoria.
Concretamente Ernesto reemigró a España hacia el año 2014, con 50 años, después de estar viviendo en la Argentina un año y medio. Llegó por segunda vez en un contexto, descrito anteriormente, como de post-recesión, caracterizado por la precariedad, la temporalidad y una incipiente activación laboral y crecimiento económico (Pumares, 2017). Ernesto había retornado a su ciudad de origen solo, con una idea de estancia provisional, fundamentalmente porque su mujer e hijos se habían quedado en España, esperando su vuelta, esperando a que “la cosa mejore” y ofrezca nuevas oportunidades. La etapa del retorno supuso un quiebre en su idea de estabilidad y dio lugar a una trayectoria laboral cargada de provisionalidad, inestabilidad y fuertemente condicionada por los acontecimientos coyunturales propios del mercado de trabajo argentino. En definitiva, una trayectoria abierta a nuevas movilidades geográficas flexibles y variables. Ubicado geográficamente en Buenos Aires (Argentina), Ernesto recibió una propuesta de trabajo de una empresa española con sede en Madrid para trabajar en Argelia. Esta posibilidad de volver a España solo fue posible gracias a un contacto de su hijo mayor, lo que le permitió valorar positivamente la idea de emprender la vuelta. Como señala Pedone (2011), “la articulación de las cadenas y redes migratorias que conectan varios lugares y comunidades a la vez contribuyen a dinamizar los procesos de transnacionalismo” (p. 227). Concretamente, este contacto, español de origen, regentaba una empresa en pleno auge de obras radicadas en el extranjero dedicada al mantenimiento y desarrollo de proyectos en dicho país. El contrato, de una duración acordada de cuatro años, como técnico de mantenimiento de obras e instalaciones, tenía la particularidad de tener que radicarse veinte días en Argelia y doce días de descanso en España. Ernesto no lo dudó, hizo la maleta y en quince días regresó a la ciudad donde se encontraban su mujer y sus hijos. Esta práctica, se engloba dentro de una estrategia de cercanía geográfica que favorece la reproducción de las estrategias de movilidad durante largos periodos de tiempo (Cabezón y Sempere, 2017) dando lugar a una especie de circularidad migratoria, perpetuada solo mientras el miembro del grupo afectado “aguanta”. La cercanía geográfica del tercer país permitía las visitas regulares a la familia, un factor determinante que, a diferencia de América Latina, le permitía mantener cierto grado de movilidad (Cabezón y Sempere, 2017).
Estuve trabajando un año y medio más o menos en Argentina y luego surgió una posibilidad con una empresa de Madrid en el año 2014 para trabajar en Argelia. Se trataba de una empresa de mantenimiento industrial…Me propusieron volver a España y trabajar con ellos allí… y bueno, en ese momento las condiciones eran buenas …me valía porque tenía un régimen de trabajo que yo estaba afuera veinte días y doce días en España… y volar de aquí [España] a Argelia es un poco más de media hora, entonces siempre estaba mucho más cerca de mi familia aquí [Argelia] que en Argentina. En Argentina son once horas de vuelo, no podía estar cada veinte días aquí [España] y digamos que me tentó y me vine. (Ernesto, reemigrado en 2014, 55 años)
Esta oportunidad laboral, si bien le permitió entre los años 2014 y 2019 vivir nuevamente con su familia, crecer profesionalmente y establecer nuevos contactos laborales también le convirtió en un trabajador transnacional precarizado, en la medida en que el desempleo, la necesidad o las exigencias de su empleador fueron los motivos que llevaron a viajar al Norte de África para desempeñarse laboralmente, convirtiéndose así en un trabajador cada vez más móvil.
La particularidad de estas trayectorias radica en el hecho de tener que verse obligados a seguir viviendo transnacionalmente, pero involucrando ahora a un tercer país. Mientras que la vida laboral (veinte días) transcurre en Argelia, la vida social y familiar (doce días de descanso) en España. Esta práctica favorece el hecho de “vivir desconectado de la sociedad argelina” en la medida en que no se domina el idioma local y en que las actividades de ocio no coinciden con sus representaciones occidentales del mismo abocándolos a vivir de manera aislada de la población local y en una “burbuja” (Cabezón y Sempere, 2017) con el resto de compañeros españoles. El tiempo libre de Ernesto en este país era dedicado a comunicarse con sus familiares y amigos situados en Argentina y España. Sus ingresos eran utilizados por su familia para cubrir los gastos derivados de la vida en España (alquiler, servicios, alimentación, ocio) mientras que él, sólo los disfrutaba en sus días de descanso.
Siguiendo la obra de Bourdieu (1979, 1981 y 1997) hemos podido ver cómo se pone en valor el capital cultural para trayectorias como la de Ernesto, pertenecientes a la fracción de profesionales y técnicos de la clase media argentina, concretamente en su forma incorporada (por medio de la experiencia profesional adquirida en la etapa de retorno).
El caso de Ernesto, también es el claro ejemplo de la construcción de un capital social sólido y duradero a lo largo de los años en los dos países. De hecho, su etapa de reemigración fue posible gracias a la movilización de las redes sociales en España que le proporcionaron el contacto con la empresa y un puesto de trabajo con mejores condiciones. Estos casos también vislumbran la dificultad existente a la hora de mantener los contactos laborales y, a la vez, “que te tengan en cuenta para los trabajos”, según palabras de los entrevistados cuando te conviertes en un parado de larga duración o te vas a otro país a trabajar corres el riesgo de quedarte “fuera del círculo”.
Cuando te quedas sin trabajo insertarte dentro de un círculo cuesta muchísimo… es como que el tren pasa y nunca lo podés agarrar… entonces empezás a perder contactos, empezás a perder gente que te tenga en cuenta… como no te ven, (porque no estás insertado) no se acuerdan de ti…no estás en el círculo… (Ernesto, reemigrado en 2014, 55 años)
Las trayectorias migratorias fuertemente marcadas por la tenencia de capital cultural en su forma incorporada y el capital social familiar y extra-familiar, han evidenciado una tendencia a convertirse en trabajadores hipermóviles y precarizados en el contexto social transnacional. La movilidad experimentada de una manera “repentina”, “no programada” o “por necesidad” pondría en evidencia la poca capacidad para decidir sobre dónde, cómo y cuándo volver a moverse, a diferencia de las trayectorias con mayor capital económico y financiero. En consonancia con la teoría de las redes (Massey, 1990; Massey et al.,2008), estos casos también evidenciaron que los lazos interpersonales generados entre los residentes en el país de destino (España); origen (Argentina) y tránsito (Argelia) junto con un intercambio fluido y continuo de información sobre la vida en el extranjero, permitieron a los migrantes desarrollar y fortalecer sus estrategias de movilidad.
Conclusiones
Las cifras ofrecidas por el padrón municipal de habitantes para los años 2017 y 2018 registraron un aumento de las llegadas de migrantes argentinos a España. Un incremento que coincidió con el acceso al poder en Argentina, en diciembre de 2015, de la coalición política de centroderecha Cambiemos, caracterizada por implementar medidas de ajuste que devinieron en un incremento del desempleo en el sector privado y una inflación del 50% hacia finales del 2018. Aunque las cifras estadísticas arrojen algunas pistas sobre el comportamiento de los flujos migratorios respecto de los acontecimientos macroeconómicos en origen, lo cierto es que, si tenemos en cuenta las trayectorias de reemigrados a España analizadas en esta investigación, podemos ver que la preferencia por la movilidad o la circularidad migratoria no estaría fuertemente atravesada por los acontecimientos en el país de destino sino por la tenencia y el dominio de ciertos tipos de capital (económico, cultural, social, etc.). Para saber desplazarse entre múltiples destinos, efectuando múltiples recorridos y trayectorias, es necesario ‘saber-circular’, es decir, desarrollar una capacidad de movilización individual, de la red migratoria y de los conocimientos para vencer los obstáculos (Lafleur y Yépez, 2014). En definitiva, parece ser decisivo contar con recursos específicos, como pueden ser una suma de dinero para poder comprar los billetes de avión y subsistir al menos las primeras semanas (capital económico), contactos capaces de facilitar la activación social y laboral en la sociedad de destino (capital social) y unas experiencias laborales y formativas (capital cultural) que permitan un riguroso conocimiento del funcionamiento del mercado de trabajo o del sistema educativo en los diferentes espacios sociales.
En este sentido, durante la etapa de reemigración las posibilidades de una nueva movilidad estuvieron estrechamente vinculadas no solo a la puesta en marcha de nuevos emprendimientos laborales, sino también a la existencia y el mantenimiento de vínculos familiares transnacionales que evidenciaron que la familia sigue siendo la esfera desde donde se toman las decisiones vinculadas a la movilidad (Cortes, 2009, p. 43).
Los itinerarios analizados presentaron dos perfiles diferenciados según la naturaleza del capital de origen (económico o cultural) al que pertenecían. Mientras que las trayectorias ricas en capital económico, demostraron una mayor facilidad y versatilidad para encontrar en la reemigración la posibilidad de volver a emprender o continuar con un negocio, las trayectorias ricas en capital cultural, fueron más favorables a la precariedad en el espacio social transnacional, convirtiéndose en trabajadores transnacionales precarizados.
Aquellas marcadas por el habitus emprendedor pudieron no solo mejorar su posición económica sino también su posición social. Sus negocios se clasificaron dentro de la tipología de empresas étnicas como una empresa intermedia, lo que les permitió escapar a la segmentación del mercado de trabajo español. Los recursos circulatorios de tipo financiero marcaron estas trayectorias a la hora de movilizarse, por el hecho de ser el individuo el que decidió cómo, cuándo y dónde volver a moverse.
Las experiencias marcadas por la tenencia de capital cultural o social y que tuvieron unos comienzos marcados por la “urgencia” en esta primera etapa de reemigración, pudieron escapar a una nueva crisis en origen o reunirse con el resto de la familia en destino. Con todo, se vieron en la necesidad de convertirse en trabajadores transnacionales precarios, en la medida en que para poder estar cerca físicamente de su familia tuvieron que aceptar trabajos en el país de destino que implicaban el desplazamiento a países terceros y transcurrir una vida transnacional nuevamente sin el beneficio de permanecer con los afectos, pero tampoco de recibir una remuneración acorde al desempeño laboral.
En cualquier caso, tanto las fracciones ricas en capital económico como las ricas en capital cultural, ponen en evidencia que la reemigración es un fenómeno selectivo y desigual que involucra a ciertos grupos sociales, con determinados privilegios para moverse. Los casos presentados en esta investigación pudieron estructurar esta nueva movilidad en base a la existencia de una sólida red de vínculos transnacionales con la familia en el país de destino, que permitió en todo momento la conexión, el conocimiento y los recursos necesarios para volver a empezar.
Abstract
Main Text
Introducción
Marco teórico
Movimientos transnacionales en un mundo global
De los contextos de origen a los contextos de destino: ¿cómo se producen las migraciones?
Circulaciones migratorias entre Argentina y España
Estrategia metodológica
Resultados y discusión
Pequeñas propietarias en el espacio social transnacional: trayectorias ricas en capital económico
Trabajadores hipermóviles en el espacio social transnacional: trayectorias ricas en capital cultural
Conclusiones