Metis. Journal of Strategic Autonomy and International Studies | nº 1 [2026] [ISSN 3127-711X]
DOI: https://doi.org/10.14422/metis.i01.y2026.005
Redes académicas, producción de conocimiento y sino-perspectivas en la academia argentina de Relaciones Internacionales

Academic networks, knowledge production, and Sino-perspectives in the Argentine academy of International Relations
Autores
Resumen

Este artículo analiza cómo la academia argentina de Relaciones Internacionales construye y proyecta narrativas sobre China (denominadas sino-perspectivas) y en qué medida estas reflejan, contestan o reconfiguran los marcos epistémicos disponibles. El estudio propone el concepto de paradiplomacia epistémica para designar la capacidad de actores académicos subnacionales de articular conocimiento especializado internacionalmente con relativa autonomía respecto del Estado. Mediante análisis de redes sociales, análisis de contenido y de discurso, y observación de campo, se examina el campo académico argentino y se compara con Chile y Brasil. Los resultados revelan tres regímenes diferenciados de organización del campo y, para el caso argentino, una bipartición discursiva entre polos sino-optimista y sino-escéptico, con un umbral compartido de negación que excluye el sino-pesimismo y la representación de China como actor revisionista, articulando las críticas desde repertorios teóricos autóctonos.

This article examines how Argentine International Relations scholarship constructs and projects narratives about China —termed sino-perspectives— and the extent to which these reflect, contest or reconfigure available epistemic frameworks. The study proposes the concept of epistemic paradiplomacy to designate the capacity of subnational academic actors to articulate specialized knowledge internationally with relative autonomy from the state. Drawing on social network analysis, content and discourse analysis, and participant observation, the article comparatively examines the academic fields of Argentina (mainly), Chile, and Brazil. The results reveal three differentiated field organization regimes and, for the Argentine case, a discursive bipartition between sino-optimist and sino-skeptic poles, with a shared negation threshold that excludes sino-pessimism and representations of China as a revisionist actor, channeling critical positions through indigenous theoretical repertoires.

Key words

sino-perspectivas; paradiplomacia epistémica; comunidades epistémicas; análisis de redes sociales; análisis de discurso; relaciones sino-latinoamericanas

sino-perspectives; epistemic paradiplomacy; epistemic communities; social network analysis; discourse analysis; Sino-Latin American relations

Fechas
Recibido: 05/05/2026. Aceptado: 03/06/2026

1. Introducción

En los últimos veinte años, la relación entre China y los países latinoamericanos ha sido abordada predominantemente desde una perspectiva material y una dimensión estatal. Incluso cuando el foco no recaía exclusivamente en el comercio, las inversiones o los préstamos, proliferaban los análisis centrados en la interacción gubernamental, a cualquier nivel. Este tipo de enfoques ha permitido identificar complementariedades en los esquemas productivos, trazar negociaciones entre actores con poder político y señalar oportunidades de inserción internacional para países de la región que, ante la transformación geoeconómica de China, encontraban un socio atractivo para sus exportaciones y un posible contrapeso frente a las potencias tradicionales (CEPAL, 2012; 2016; Arnson, Heine y Zaino, 2014; Rivero y Villegas, 2024).

Ahora bien, esta creciente presencia de China en la región ha generado un fenómeno paralelo menos estudiado: la reconfiguración del campo académico dedicado a analizar dicha relación. La pregunta por cómo se produce, circula e institucionaliza el conocimiento académico sobre China en la región permanece relativamente inexplorada. Esta laguna resulta particularmente significativa si se considera que el conocimiento constituye una dimensión del poder, capaz de estructurar percepciones, orientar decisiones y facilitar la coordinación de agendas internacionales, como señalaba Haas (1992) décadas atrás en su formulación sobre comunidades epistémicas. La inserción de China en América Latina puede entenderse, por tanto, también como un proceso de disputa por la definición de significados, en el que se articulan dimensiones materiales y cognitivas en la construcción de interpretaciones sobre el orden internacional, atravesada de igual forma por influencias y narrativas de otras potencias o abordada desde las herramientas teóricas desarrolladas en la región.

El caso argentino ofrece un terreno especialmente fértil para esta indagación. Argentina concentra una proporción significativa de instituciones dedicadas a los estudios sobre China en la región (aproximadamente 17 de 66 identificadas en 2019, en paridad con Brasil) y ha experimentado una expansión notable de redes académicas, programas de intercambio y producción especializada, particularmente tras la elevación de la relación bilateral a Asociación Estratégica Integral en 2014 (Guo, 2020). No obstante, esta producción dista de ser homogénea, ya que los investigadores operan desde tradiciones intelectuales diversas, marcos institucionales heterogéneos y posiciones diferenciadas respecto al significado de la presencia china para la autonomía nacional y regional.

Este artículo se propone analizar cómo la academia argentina de Relaciones Internacionales construye, debate y proyecta narrativas sobre China, a las que denominamos sino-perspectivas, y en qué medida estas reflejan, contestan o reconfiguran los marcos epistémicos disponibles. La hipótesis de trabajo sostiene que la producción académica argentina sobre China no responde a un patrón uniforme ni a una mera recepción pasiva de marcos externos, sino que se articula a través de redes de conocimiento que operan como mecanismos de paradiplomacia epistémica, generando narrativas que oscilan entre la complementariedad pragmática, la crítica estructural y la co-construcción de agendas de cooperación.

El concepto de paradiplomacia epistémica, que este artículo desarrolla como una de sus contribuciones teóricas, designa la capacidad de actores académicos subnacionales para proyectar, negociar y articular conocimiento especializado en el ámbito internacional con relativa autonomía respecto del Estado, incidiendo tanto en la configuración de agendas bilaterales como en la construcción de marcos interpretativos sobre actores y procesos globales. Esta formulación se nutre de tres tradiciones: la paradiplomacia clásica aplicada a actores no estatales (Cornago, 2018; Juste, 2023; Juste y Rubiolo, 2025), la sociología de la producción de conocimiento en Relaciones Internacionales (Kristensen, 2019) y la literatura sobre narrativas estratégicas y poder discursivo (Miskimmon, O’Loughlin y Roselle, 2017; Leksyutina y You, 2023).

La relevancia del estudio es triple. En primer lugar, contribuye a llenar un vacío en la literatura sobre relaciones sino-latinoamericanas, que ha privilegiado las dimensiones económica y diplomática en detrimento de la epistémica. En segundo lugar, aporta al debate sobre autonomía periférica al examinar la producción de conocimiento, un ámbito donde las asimetrías se manifiestan de forma menos visible pero igualmente estructurante. En tercer lugar, ofrece una contribución metodológica al integrar análisis de redes sociales, análisis de contenido y de discurso y observación participante en un diseño triangulado con perspectiva comparada del Cono Sur y dispositivo cuasi-longitudinal.

El artículo se estructura del siguiente modo. Tras esta introducción, se presenta el marco teórico en torno a la autonomía y la producción de conocimiento, las comunidades epistémicas y las narrativas estratégicas. A continuación, se expone el diseño metodológico. Posteriormente, se presentan dos secciones de resultados: la primera sobre la estructura reticular del campo en perspectiva comparada, la segunda sobre la estructura discursiva del campo argentino y su contraste con la observación de campo. La discusión interpreta los hallazgos desde el concepto de paradiplomacia epistémica y la tipología de sino-perspectivas. Las conclusiones sintetizan los aportes y plantean líneas de investigación futura.

2. Marco teórico

Para situar el fenómeno analizado, el artículo adopta un enfoque que transciende las aproximaciones tradicionales estadocéntricas, inspirado en perspectivas constructivistas y críticas que buscan visibilizar agencias, estructuras y dinámicas que, sin circunscribirse al ámbito gubernamental, interactúan con él. Eso resulta pertinente en un contexto global marcado por las coexistencias de múltiples centros de poder y la competencia entre modelos de inserción internacional. En América Latina, esta configuración se traduce en tensiones entre la diversificación de vínculos, la búsqueda de autonomía relativa y la reestructuración de dependencias. En este marco, China ha sido interpretada, por un lado, como oportunidad para diversificar lazos, por otro, como un agente capaz de reproducir asimetrías estructurales.

No obstante, el punto de partida de este análisis no es China como actor externo, sino la academia argentina que la estudia. Este giro desplaza la atención hacia condiciones internas de producción, circulación y disputa del conocimiento. En efecto, el marco teórico se organiza en tres pilares secuenciales: el abordaje del campo académico desde la autonomía periférica, el segundo analiza la estructura de su red y el tercero examina el contenido mediante la teoría de narrativas estratégicas para clasificar las sino-perspectivas.

2.1. El campo académico argentino como objeto de estudio: autonomía epistémica y producción de conocimiento periférico

El campo académico argentino dedicado a los estudios sobre China puede entenderse como un espacio atravesado por condicionamientos estructurales, trayectorias institucionales y dinámicas transnacionales de producción de conocimiento. Su análisis requiere situarlo en el marco de la tradición autonomista latinoamericana (Puig, 1980; Jaguaribe, 1973; Russell y Tokatlian, 2002), que ha conceptualizado la autonomía como capacidad de acción relativa en un sistema internacional jerárquico (Míguez, 2021; Simonoff y Lorenzini, 2019). Sin embargo, precisamente, su aplicación se ha centrado principalmente en la esfera estatal, dejando menos explorada su dimensión epistémica, apuntándonos la interrogante de en qué medida la academia de un país periférico produce conocimiento con independencia analítica, o en qué medida reproduce marcos generados en los centros de poder intelectual.

En esta línea, podemos resaltar la evolución del concepto hasta la noción de “autonomía líquida” (Actis y Malacalza, 2021), que describe la fragilidad de la soberanía en contextos de alta interdependencia. Esta metáfora resulta útil para el plano epistémico, donde la producción sobre China se articula sin un paradigma consolidado, y más bien fluye a través de iniciativas individuales, redes segmentadas, informales o emergentes y oportunidades de financiamiento que configuran un campo fragmentado pero activo. Ampliando la mira, autoras como Mercedes Andrés (2026), muestran que la producción académica en contextos periféricos está condicionada por estructuras de dependencia vinculadas a financiamiento, reconocimiento e internacionalización. En particular, esta última suele articularse en torno a circuitos del Norte Global, aunque la creciente proyección académica de China introduce un nuevo vector de influencia. Precisamente su concepto de “dependencia académica” es operacionalizable a partir de la siguiente interrogante sobre si los investigadores argentinos reproducen marcos del mainstream anglosajón, adoptan marcos generados por instituciones chinas o construyen posiciones con autonomía crítica.

Ahora bien, ese tipo de análisis se sitúa todavía en un nivel muy cercano o interno de los sistemas nacionales de educación superior a nivel general, mientras el presente trabajo profundiza en un campo temático específico, examinando no solo las condiciones estructurales sino los contenidos de lo producido. En este sentido, también se parte de que la autonomía epistémica ya no se presenta como una condición estable, sino como una capacidad variable, dependiente de factores estructurales, institucionales y relacionales, que el artículo analizará más adelante.

Ahora, retomando la relación entre academia y práctica política, Gani y Marshall (2022) plantean otra idea interesante, pues, por ejemplo, en áreas como las Relaciones Internacionales encuentran un sistema atravesado por jerarquías en la producción de conocimiento. Esto plantea una doble asimetría en el caso argentino: por un lado, frente a la hegemonía teórica anglosajona y, por otro, frente a la creciente capacidad de China para proyectar sus propios marcos mediante cooperación educativa e intercambio institucional. Aquí, la obra de Guo (2020) documenta un recorrido interesante en el que las instituciones de investigación sobre América Latina en China han crecido significativamente, pero la capacidad de estudio académico efectivo sigue siendo insuficiente. Recíprocamente, el desarrollo de los estudios chinos en América Latina se ha beneficiado de la difusión del mandarín y de las becas impulsadas por el gobierno chino, pero enfrenta desafíos de integración y coordinación que limitan la conformación de una red académica sostenida (Guo, 2020). ¿Cómo se puede abordar entonces este tipo de ámbitos? Nuevamente, Kristensen (2019) proporciona herramientas analíticas clave para ello, pues su estudio comparado entre China e India sobre emergencia geopolítica y producción de conocimiento identifica cuatro registros de co-producción entre ciencia y política: el constitutivo, el cívico, el infraestructural y el psicológico. Estos registros resultan oportunos para adaptarse al caso argentino, pues, la relevancia progresiva del vínculo con China genera simultáneamente nuevos objetos de investigación, recursos de cooperación, tensiones identitarias y debates sobre la orientación estratégica del país. Desde un constructivismo sistémico aplicado a la política exterior china para América Latina, Chen (2021) refuerza esta perspectiva al mostrar que las interacciones transforman las percepciones y la identidad: el tránsito chino de la confrontación al compromiso alteró su imagen de la región. La pregunta que invertimos es si esas mismas interacciones también han transformado las percepciones de los investigadores argentinos sobre China, y de qué manera esa transformación se refleja en su producción académica.

A nivel general, las aproximaciones realizadas sobre este ámbito apuntan a que varios expertos de instituciones tan diversas como FLACSO, la UBA, la UNTREF o la UNLP coinciden en que el gobierno argentino rara vez recurre a la academia como referente para la política exterior hacia China, a diferencia de lo que perciben que ocurre en Brasil, donde el Itamaraty mantiene una relación más estructurada con el campo intelectual (Gomes Saraiva, 2010). Sin embargo, la academia opera como canal de continuidad en las relaciones bilaterales y como fuente de narrativas alternativas al discurso oficial, especialmente en contextos de cambio político tan volátiles como es el caso argentino.

2.2. Comunidades de expertos y redes de conocimiento sobre China en Argentina

Con el primer pilar se estableció el porqué del estudio de la academia argentina; este segundo abordará su estructura interna, recurriendo a la literatura sobre comunidades epistémicas y redes académicas. Haas (1992) define las comunidades epistémicas como “redes de expertos” que comparten creencias, criterios de validación y un proyecto común, destacando el control del conocimiento como dimensión del poder internacional. No obstante, como señala Demortain (2017), este enfoque presupone una cohesión interna que rara vez se verifica empíricamente, por lo que dichas comunidades operan más como conjuntos laxos de expertos que como grupos homogéneos con una sola voz.

En el caso argentino, esta reformulación sugiere que los estudios sobre China no constituyen una comunidad epistémica cerrada, sino un tablero multinodal de instituciones y orientaciones diversas. Por ejemplo, instituciones como el Centro Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) funcionan como Think Thanks y espacios de socialización de élites (Merke y Pauselli, 2015), mientras que la comunidad FLACSO articula conexiones regionales. Además, universidades como la UNTREF, la UBA o la UNLP han desarrollado líneas propias, en algunos casos vinculadas a instituciones chinas como el ILAS-CASS o los Institutos Confucio.

En cuanto a la relación entre academia y gobierno, diversos autores identifican interacciones significativas. Deciancio (2024) señala que la investigación en política exterior en América Latina se articula a través de redes que conectan práctica y academia, integrando la producción intelectual en la propia política. De forma similar, Vitelli (2015) muestra cómo ciertas ideas transitan del debate doméstico al diseño institucional. Más recientemente, Maldonado y Martínez (2024) mapean las redes académicas y culturales sino-latinoamericanas, distinguiendo entre nodos centrales y periféricos y destacando plataformas como REDCAEM, ALAECh, RBChina o la Red Sino-Latina como espacios clave de circulación y producción de conocimiento.

Más allá de su vínculo con el Estado, la academia también actúa como un agente transfronterizo. Juste (2023) introduce el concepto de “doble periferia” para analizar la paradiplomacia de provincias argentinas, útil para comprender las asimetrías dentro del propio campo académico. Así, universidades del interior del país enfrentan condicionamientos distintos a la capital, Buenos Aires, en cuanto al acceso a redes y cercanía a la toma de decisiones. En esta línea, Juste y Rubiolo (2025) muestran que actores subnacionales pueden desempeñar roles relevantes en la relación con China, reforzando la plausibilidad de una paradiplomacia epistémica ejercida por instituciones académicas. Empíricamente, este pilar se operacionaliza mediante el análisis de redes sociales, que permite mapear la estructura del campo a partir de bases de datos de vinculación; un enfoque que posibilita identificar nodos centrales e intermediarios, detectar clústeres y evaluar la incidencia de trayectorias formativas. Como señala Castells (2009), los nodos con mayor intermediación concentran mayor capacidad de control sobre flujos o producción de información.

2.3. Bases para construir sino-perspectivas: narrativas, marcos interpretativos e interacción de ideas

En este tercer pilar se aborda el contenido producido por la academia argentina, analizando cómo se estructuran las narrativas sobre China: qué se dice, desde qué marcos interpretativos y con qué implicaciones para la relación bilateral.

El concepto de “narrativas estratégicas” (Miskimmon, O’Loughlin y Roselle, 2017) permite clasificar estos discursos en niveles de sistema, identidad e issue. Esta tipología distingue entre interpretaciones del orden global, posicionamientos de Argentina frente a China y análisis de la relación bilateral. Coticchia y Catanzaro (2020) refinan este esquema al diferenciar entre marco, narrativa estratégica, narrativa maestra e ideología, evitando simplificaciones, pues un mismo autor puede compartir marcos generales, pero articularlos en narrativas distintas. Ahora bien, la circulación de ideas puede observarse también en otros ámbitos como muestran Dockendorff, López y Bórquez (2026), al analizar el plano legislativo latinoamericano en cuanto a los tratados comerciales con China, identificando un predominio del discurso pragmático centrado en lo económico, evitando cuestiones normativas y reforzando la autonomía estratégica como marco discursivo. Este hallazgo permite plantear si una lógica similar se reproduce en el ámbito académico, donde operan otros incentivos como la evaluación por pares, acreditaciones, financiamiento y redes transnacionales.

Volviendo a las teorías de Relaciones Internacionales, Shepherd (2015) sitúa estas dinámicas en un espectro entre enfoques racionalistas y posestructuralistas, que en la práctica argentina visibilizan cómo los académicos operan en posiciones intermedias, combinando marcos clásicos como el autonomismo o el estructuralismo cepalino para reinterpretar la relación con China (Cardoso y Feletto, 1969). Por ejemplo, Miranda (2015) o Gudynas (2009) ilustran cómo una relación inicialmente percibida como beneficiosa puede derivar en subordinación, mientras que Lin Hua (2024), explica la cooperación desde una perspectiva relacional, bebiendo de la teoría de Qin Yaqing sobre lazos bilaterales. Estas lecturas reflejan la coexistencia de marcos divergentes que generan recomendaciones de políticas distintas.

Adentrándose en el constructivismo sistémico, Chen (2021) muestra que la política exterior china ha evolucionado a través de la interacción, tanto con América Latina como con otras potencias, lo que implica que las narrativas académicas se construyen sobre un actor en transformación. En esta línea, Borlandelli (2023) evidencia que la cooperación educativa sino-argentina se concentra en ciencias sociales y está condicionada por factores político-institucionales, contrario a lo que podríamos haber intuido al principio sobre un posible foco en las ciencias exactas o naturales, lo que influye en la orientación temática del campo y los autores.

Sobre esta base, el artículo propone el concepto de sino-perspectivas como categoría analítica. Estas pueden entenderse como los marcos interpretativos y posiciones epistémicas desde los cuales los investigadores analizan a China y la relación bilateral, ya sea de forma explícita o implícita. No se trata de categorías rígidas ni estrictamente excluyentes, sino de posiciones ubicadas dentro de un espectro discursivo continuo. Con fines analíticos, se distinguen tres posiciones-tipo. La sino-optimista enfatiza el potencial de China para ampliar la autonomía del Sur Global, fortalecer el multilateralismo y diversificar las relaciones internacionales. La sino-escéptica reconoce esas oportunidades, pero advierte también sobre riesgos y asimetrías estructurales que requieren una gestión crítica. Finalmente, la sino-pesimista interpreta la relación como una forma de dependencia extractivista o de dominación sistémica.

Esta clasificación, inspirada en una lógica de desplazamiento de ideas en diferentes marcos ideológicos, permite visualizar qué posiciones resultan más centrales o marginales dentro de un campo académico determinado y evaluar hasta qué punto existe un consenso epistémico concentrado en una parte limitada del espectro discursivo. Los rasgos característicos que inspiran cada posición (tesis centrales, indicadores de evaluación, palabras clave y referentes teóricos) y que servirán de base para la codificación de los textos, se presentan en la siguiente tabla:

Conviene subrayar que el sino-pesimismo no implica necesariamente mayor rigor crítico, del mismo modo que el sino-optimismo no supone ausencia de criticidad. Las tres posiciones pueden articularse mediante marcos teóricos sofisticados. La diferencia entre ellas radica principalmente en el diagnóstico relacional y en la valoración de la presencia china, no en la calidad analítica de los trabajos. Las sino-perspectivas funcionan, así, como una herramienta conceptual para agrupar las distintas posiciones discursivas presentes en el campo académico, representando el debate interno entre diferentes concepciones de autonomía, desarrollo y orden internacional y, al mismo tiempo, como un recurso metodológico que permite operacionalizar esas diferencias en el diseño de investigación presentado a continuación.

3. Diseño metodológico

Los tres pilares del marco teórico se articulan secuencialmente con el diseño: el primero sitúa la pregunta en el debate sobre autonomía periférica y producción de conocimiento; el segundo identifica los mecanismos reticulares del campo; el tercero examina el contenido de lo producido. Esa secuencia se traduce en una estrategia que combina análisis de redes sociales (SNA), análisis de contenido y de discurso, y una aproximación acotada de rastreo de procesos y observación de campo. La lógica es de triangulación metodológica (Flick, 2018): cada técnica ilumina una dimensión del fenómeno y los hallazgos se validan cruzando evidencias de naturaleza distinta. La triangulación evita redundancia buscando la complementariedad, donde los patrones detectados en la red permiten formular preguntas sobre las narrativas y estas, a su vez, enriquecen la interpretación de las posiciones reticulares. El diseño se inscribe en la tradición de los métodos mixtos cualitativos que privilegian la profundidad analítica sobre la representatividad estadística (Creswell y Creswell, 2018).

3.1. Corpus, delimitación temporal y diseño comparado

El estudio trabaja con dos unidades analíticas interrelacionadas: los investigadores como nodos de la red y su producción como corpus textual. Argentina constituye el caso central; Chile y Brasil se incorporan como casos de contraste para situar las particularidades del campo argentino en la dinámica regional del Cono Sur (Romer, 2007; Selcher, 1984; Cervo y Rapoport, 2002). La selección de Chile y Brasil responde a tres criterios: pertenencia a una misma región con dinámicas de inserción comparables, existencia de comunidades académicas sobre China consolidadas y abordables y vínculos reales con el campo argentino registrados en el trabajo de campo. El corpus se delimita principalmente entre 2010 y 2025 y se trata como un conjunto sincrónico, dado que el dispositivo cuasi-longitudinal del diseño se obtiene por la comparación entre dos redes (trayectoria formativa y posición actual) y no por etiquetas temporales de cada vínculo.

La identificación de expertos siguió un protocolo de muestreo teórico en tres fases con verificación cruzada (Glaser y Strauss, 1967): identificación bibliométrica por bola de nieve, verificación documental mediante perfiles públicos en plataformas académicas y profesionales, y verificación reticular mediante listados de redes especializadas y observación participante en eventos. El procedimiento se centralizó en Argentina, pero a excepción del estudio de campo, se aplicó de forma equivalente para los tres países, lo que produjo un corpus de tamaños relevantes (88 investigadores en Argentina, 58 en Chile, 41 en Brasil). El protocolo operativo completo, los criterios de inclusión y exclusión y la base bibliométrica detallada están disponibles en el anexo digital A1.

3.2. Análisis de redes sociales: arquitectura bipartita comparada

El SNA se aplica de forma comparada a los tres países, mediante una arquitectura común que combina dos cortes temporales y un modelo bipartito. Cada investigador forma parte del área de Relaciones Internacionales y está enlazado con los estudios sobre China, desde esos perfiles se vincula su trayectoria temprana y formativa (universitaria) y su posición actual, generando seis configuraciones reticulares (3 países × 2 cortes), procesadas en Gephi 0.10, con disposición ForceAtlas2, principalmente, en modo LinLog. Además, el análisis integra medidas de centralidad (grado, intermediación, autoridad-hub y Page Rank), validadas con inferencia bayesiana (Peixoto, 2014), y un examen de las transformaciones entre cortes, que permite identificar desplazamientos institucionales entre esa trayectoria formativa y la actual. En suma, la combinación de diseño bipartito y enfoque cuasi-longitudinal constituye el principal aporte y apuesta metodológica respecto a aplicaciones convencionales sobre comunidades académicas.

3.3. Análisis de contenido y de discurso: matriz textual y matriz bimodal

Si el SNA permite analizar la estructura del campo, el análisis de contenido y de discurso aborda las producciones sobre China de los agentes que resulten representativos de la red. El primero clasifica textos mediante las categorías predefinidas, mientras lo segundo examina estrategias retóricas y marcos interpretativos subyacentes (Krippendorff, 2018; Fairclough, 2003). Su uso combinado no persigue exhaustividad cuantitativa, sino la identificación de patrones narrativos y posiciones diferenciadas, validadas mediante triangulación con la posición reticular de los autores y evidencia procesual (Blondel et al., 2008).

Las sino-perspectivas se operacionalizan en dos etapas. En la primera se construye una matriz de codificación que articula cuatro dimensiones teóricas (tabla 1), donde cada texto se codifica por dimensión (EC, TR, II, RG), a partir de fragmentos significativos, y la combinación resultante permite aproximarlo a una de las tres posiciones o categorías analíticas definidas en el marco teórico.

Tabla 1. Matriz de codificación de sino-perspectivas
DimensiónPregunta orientadoraIndicadoresCódigoConexión teórica
Evaluación de China¿Cómo se valora a China?Positiva / Ambivalente / NegativaECNarrativas de identidad (Miskimmon et al., 2017)
Tipo de relación¿Cómo se conceptualiza el vínculo?Cooperación / Dependencia / MixtaTRAutonomía e interdependencia asimétrica (Pilar 1)
Inserción internacional¿Qué implica China para Argentina?Autonomía / Dependencia / NeutralIIDebate autonomista (Puig, Jaguaribe, Russell y Tokatlian)
Rol global de China¿Cómo se representa a China en el SI?Alternativa / Pragmática / RevisionistaRGNarrativas de sistema y transición hegemónica (Chen, 2021)
Fuente: elaboración propia.

El segundo paso que busca también distinguir al artículo consiste en la construcción de una matriz bimodal × sino-perspectiva, que vincula a los investigadores seleccionados con las dimensiones discursivas que activa o son identificadas en su producción. Inspirada en el DNA (Leifeld, 2017), la matriz se adapta a un N moderado, manteniendo la estructura bipartita en lugar de proyectarla a un grafo autor-autor, evitando así densidades artificiales que en corpus pequeños terminan por estar conectados todos con todos. Los pesos de las aristas se calculan mediante la frecuencia relativa de activación de cada categoría sobre el total por autor, lo que normaliza el volumen de producción y permite la comparabilidad entre casos, lo que posteriormente se procesa y visualiza a través de Gephi.

3.4. Rastreo de procesos y trabajo de campo

El diseño incorpora una aproximación acotada de rastreo de procesos (Beach y Pedersen, 2019), orientada a reconstruir la introducción y circulación sobre China más que a establecer relaciones causales completas. Así, se apoya en tres tipos de evidencia: transformaciones de la red en cuanto a la distribución de pesos de influencia o concentración, la trayectoria de los investigadores y las observaciones de campo. Fuentes como la encuesta a especialistas en DangDai permiten identificar consensos a través de medios divulgativos especializados en torno a las percepciones sobre China y contrastarlas con el corpus seleccionado (Capotondo y Albornoz, 2025).

Todo esto se complementa precisamente con la observación participante del primer autor, desde la estancia en FLACSO Argentina y Tsinghua University, así como la participación del conjunto del equipo a eventos académicos relevantes conectados a las redes como la Semana China y el Congreso Latinoamericano de Estudios de Sinología. Estas instancias refuerzan el rastreo de conexiones y procesos, validan vínculos y aportan una capa interpretativa no deducible solo desde el análisis textual. El protocolo y registros de campo se extienden en el anexo digital A2.

3.5. Software, reproducibilidad y uso de inteligencia artificial

Las matrices reticulares se procesaron en Gephi 0.10; la matriz textual de codificación se construyó con apoyo de NotebookLM de Google y Elicit para el mapeo inicial de fuentes de acceso abierto y la sistematización inicial de las fichas por autor, con verificación posterior para todos los textos codificados. El uso de herramientas de IA generativa se restringió a la fase de sistematización del corpus textual y a la asistencia en la construcción de la edge list; evitando incorporar alguna codificación final al análisis sin verificación humana, en línea con las recomendaciones recientes sobre alucinaciones e integridad metodológica en investigación cualitativa asistida por IA (Alkaissi y McFarlane, 2023; Delikoura et al., 2025). Detalles sobre los datos consolidados, las fichas de codificación, la edge list de la red bimodal y los gráficos exportados están disponibles en el anexo digital A3.

El material suplementario completo (protocolo de identificación de expertos, registros de campo, edge list de la red bimodal, datos consolidados, tablas extendidas y glosario de códigos) está disponible en el anexo digital depositado en Zenodo con DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.20014672.

4. Resultados (I). La estructura reticular del campo en perspectiva comparada

La aplicación del protocolo descrito en la sección anterior dio lugar a seis grafos bipartitos que conectan investigadores con instituciones de adscripción y formación. Las dimensiones globales de cada configuración (Tabla 2) ofrecen un primer mapa comparado de la cohesión, fragmentación y concentración del campo en cada país, así como de su evolución entre la trayectoria formativa y la posición actual.

Tabla 2. Métricas globales de las seis redes bipartitas (investigadores × instituciones)
ConfiguraciónNodosAristasGrado medioDensidadComponentes débilesModularidad / Comunidades
Argentina · Estudios1882501,330,00840,638 / 12
Argentina · Posición actual1882421,290,007100,657 / 20
Chile · Estudios1571821,160,00780,705 / 16
Chile · Posición actual1101581,440,01310,562 / 9
Brasil · Estudios1131181,040,00990,751 / 15
Brasil · Posición actual971131,170,01240,680 / 12
Fuente: elaboración propia a partir del procesamiento en Gephi.

La tabla revela tres patrones contrastantes. Argentina presenta la red más extensa en ambos cortes (en torno a 188 nodos) y una concentración estable en la red de trayectoria que se fragmenta en la posición actual; Chile ofrece el contraste opuesto, con una red de posición actual reducida a un único componente conexo, la modularidad más baja del corpus y la densidad más alta; Brasil exhibe la modularidad más alta en ambos cortes, expresión de una fragmentación interna superior. La lectura sustantiva de los grafos, apoyada en la composición de las comunidades de modularidad detectadas mediante Louvain y verificadas con inferencia bayesiana, permite caracterizar tres modelos distintos de organización del campo. Los rankings completos de centralidades por configuración están disponibles en el anexo digital A4.

4.1. El campo argentino: del policentrismo formativo a la articulación posformativa

La red de trayectoria formativa argentina (88 investigadores, 88 instituciones, modularidad 0,638) se organiza en torno a un eje urbano nítido (Buenos Aires y La Plata) y a doce comunidades que reflejan la estratificación institucional del sistema universitario nacional. La Universidad de Buenos Aires opera como el hub formativo dominante, con 34 vínculos registrados (PR=0,069), seguida por la Universidad del Salvador (19), la Universidad Nacional de La Plata (15) y FLACSO Argentina (14). La comunidad asociada a la USAL (n=35) es la más numerosa y resulta significativa por su composición, pues agrupa a la USAL con las principales universidades chinas que reciben becarios argentinos: Pekín University (10 vínculos), Beijing Language and Culture University (6) y la University of International Business and Economics (4); conformando un clúster sino-formativo en torno a una institución que ha formado históricamente una parte relevante de los lazos con China en Argentina. La comunidad de la UBA (n=19) está fuertemente cerrada sobre sí misma, con perfiles formativos íntegramente internos a la universidad; la comunidad platense (n=20) integra a la UNLP con CONICET y el IRI-UNLP e incluso la Universidad de Alcalá, perfilando un modelo más diversificado disciplinariamente. Otras comunidades menores articulan polos secundarios reconocibles: Córdoba con UNLa, San Andrés con Di Tella y Renmin University, UNSAM con UNMdP y Tsinghua, y un clúster cuyano-mendocino vinculado a Fudan University.

La transición a la red de posición actual (188 nodos, modularidad 0,657) introduce dos transformaciones sustantivas. La primera es el desplazamiento de la centralidad: la UBA reduce su in-degree de 34 a 17 y comparte la cima con dos nodos de naturaleza distinta. La Red China y América Latina (REDCAEM) emerge como primer hub absoluto del campo, con 21 afiliaciones, y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) aparece con 14, sin haber tenido prácticamente presencia en la red formativa. La segunda transformación es la aparición de comunidades nuevas que reorganizan analíticamente el campo conectadas a las anteriores: la comunidad de CONICET y FLACSO (n=25, que aglutina además a la UCA, a la AHEC y al CEAC-UBA como subcomunidad sinológica diferenciada); las comunidades con la REDCAEM (n=21, que integra a UNTREF, al CEAPI y al Centro de Estudios Argentina-China alojado en Pekín); la comunidad relacionada con el CARI (n=19, donde se reúnen los investigadores formados en USAL y vinculados a la Fundación ICBC, perfilando una orientación diplomática y empresarial); y, distintivamente, una comunidad en torno a la Asociación de Ex-Becarios Argentina-China (ADEBAC) y al CLEPEC, que reúne a quienes han completado parte sustancial de su formación en China y se incorporan a un circuito de retorno y divulgación.

Tres rasgos del modelo argentino merecen subrayarse. Primero, el eje urbano Buenos Aires-La Plata sigue concentrando la totalidad de los hubs en ambos cortes; las universidades del interior operan como nodos provinciales subordinados pero estables. Segundo, la diferenciación entre formación y posición actual revela una arquitectura post-formativa cualitativamente distinta: las universidades dominan la trayectoria, pero los Think Thanks, las redes especializadas transnacionales y los consejos de investigación dominan la pertenencia profesional. Tercero, la coexistencia de dos comunidades sino-orientadas con lógicas distintas, el clúster USAL/Pekín en estudios y el clúster ADEBAC/CLEPEC en posición actual, sugiere que el campo argentino integra dos generaciones de circulación con China: una formativa más antigua, anclada en USAL o en parte la UBA, y otra de retorno reciente, articulada en torno a las redes de ex-becarios.

Figura 1a. Red bipartita del campo académico argentino sobre China: trayectoria formativa. Disposición ForceAtlas 2 (LinLog), Gephi 0.10. Tamaño del nodo proporcional al Hub score; color por comunidad de modularidad (Louvain).

Fuente: elaboración propia.

Figura 1b. Red bipartita del campo académico argentino sobre China: posición actual. Misma disposición y codificación.

Fuente: elaboración propia.

4.2. El campo chileno: tripolarismo concentrado y cohesión transnacional

El caso chileno presenta un contraste estructural significativo. La red de trayectoria formativa (157 nodos, modularidad 0,705) se organiza en torno a tres polos universitarios principales: Universidad de Chile (UCHILE), Pontificia Universidad Católica (PUCC) y Universidad de Santiago (USACH), cada uno articulando comunidades de tamaño similar (n=20, n=19, n=19). Un cuarto polo lo constituye la PUCV de Valparaíso, la institución fuera de Santiago más destacada. A diferencia de otros casos, destaca la diversidad geográfica de la formación internacional, que combina universidades chinas con una presencia significativa de instituciones europeas (European University Institute, Sciences Po, Freie Universität Berlin, Cambridge, Pompeu Fabra, Sorbonne, LSE) y norteamericanas (National Defense University, British Columbia, Bard College).

La transición a la red de posición actual introduce el cambio más marcado del corpus. Con 110 nodos de una contracción del 30 % y un único componente débilmente conexo, la red chilena se convierte en la más cohesionada. REDCAEM emerge como hub dominante con 35 afiliaciones, duplicando a cualquier otro nodo regional. Su comunidad (n=22) integra CEPAL, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China de la UAB y el PNUD, configurando un circuito que articula academia, organismos internacionales y diplomacia. En un segundo nivel, la PUCC mantiene su centralidad, mientras que la UCHILE pierde peso relativo y es reemplazada por nodos derivados (ICLAC e IEI-UCHILE), que estructuran una comunidad propia (n=19) junto a la Biblioteca del Congreso Nacional y la Universidad de Playa Ancha. Se identifican además una comunidad hispanoamericana de sinología (n=12), que incluye AHEC, ALADAA Chile y el Consejo Chileno de Sinología, y una comunidad diplomático-divulgativa (n=11) en torno a la Fundación CLEC, la Embajada de Chile en China y CCTV. En suma, dos rasgos definen el modelo chileno, el primero es la concentración geográfica, con predominio de instituciones de Santiago y la región central; y el segundo es la alta integración funcional entre academia, organismos internacionales y diplomacia, reflejada en la presencia sistemática de actores como CEPAL, PNUD o el Ministerio de Relaciones Exteriores dentro de las comunidades. Esta articulación explica la combinación de alta concentración y elevada cohesión: el campo se contrae institucionalmente, pero se integra en un único componente funcional.

Figura 2a. Red bipartita del campo académico chileno sobre China: trayectoria formativa. Disposición ForceAtlas 2 (LinLog), Gephi 0.10.

Fuente: elaboración propia.

Figura 2b. Red bipartita del campo académico chileno sobre China: posición actual.

Fuente: elaboración propia.

4.3. El campo brasileño: dispersión multinodal y reordenamiento por redes

La red brasileña (40 investigadores, 113 nodos en estudios, 97 en posición actual) configura un tercer modelo caracterizado por la fragmentación. La trayectoria formativa presenta la mayor modularidad del corpus (0,751) y nueve componentes débiles, mientras que la posición actual mantiene una modularidad elevada (0,680) con cuatro componentes. No existe un hub universitario dominante: la Universidad de São Paulo (USP) lidera con 10 afiliaciones, seguida por UFRGS (6), UNICAMP (6), PUC-Rio (5) y la Universidade de Brasília (5). Las comunidades reflejan esta distribución regional y se complementan con dos comunidades transcontinentales que integran universidades chinas, europeas y norteamericanas, con autores de trayectoria prolongada en China como nodos de articulación.

La transición a la posición actual confirma el patrón fragmentado, pero introduce un elemento ordenador supranacional. REDCAEM emerge con 17 afiliaciones y articula una comunidad (n=18) que incluye ICHIN-UFSC, PUC-Minas, UFSC y UNESP. Un segundo polo lo constituye Observa China, que ancla una comunidad (n=11) junto a la PUC-Rio y la Red Iberoamericana de Sinología. UFRGS mantiene centralidad en una comunidad vinculada al CNPq y al Núcleo BRICS-UFRGS, consolidando al sur como polo de estudios sobre China articulados con la agenda BRICS. UnB sostiene una comunidad propia conectada con el Colegio de Guerra de Brasil, incorporando la dimensión de defensa. La Asociación Brasileña de Estudios de Defensa y el eje CEBRI-UERJ completan una arquitectura donde las comunidades se organizan más por agendas de política exterior que por instituciones rectoras.

Tres rasgos definen el modelo brasileño. Primero, la dispersión geográfica se mantiene entre estudios y posición actual, con polos en São Paulo, Río, Porto Alegre, Brasilia, Florianópolis, Belo Horizonte y Campinas. Segundo, la formación internacional es la más diversa del corpus, con presencia destacada de universidades chinas (Fudan, Hubei, Pekín, Shanghai, Nankai, Chongqing Normal, Tsinghua), estadounidenses (Illinois, Boston, Bard, Syracuse) y europeas (Leeds, SOAS, EUI). Tercero, la consolidación post-formativa se articula principalmente a través de redes y plataformas, lo que sugiere una arquitectura donde los espacios transnacionales y temáticos compensan la dispersión institucional.

Figura 3a. Red bipartita del campo académico brasileño sobre China: trayectoria formativa.

Disposición ForceAtlas 2 (LinLog), Gephi 0.10. Fuente: elaboración propia.

Figura 3b. Red bipartita del campo académico brasileño sobre China: posición actual.

Fuente: elaboración propia.

4.4. Hallazgos transversales del Cono Sur para la discusión

La lectura comparada de los seis grafos permite identificar cuatro hallazgos que trascienden cada caso nacional y que se articulan con el análisis discursivo en la sección siguiente.

Primero: tres modelos contrastados de organización del campo. Argentina presenta un modelo policéntrico fragmentado con eje urbano BA–La Plata, donde múltiples comunidades coexisten y la transición a la posición actual incorpora hubs no universitarios (REDCAEM, CARI, CONICET) que articulan post-formativamente lo que la formación dispersa. Chile presenta un modelo tripolar concentrado en Santiago, donde tres universidades-eje ordenan la formación y la posición actual produce una contracción que vuelve la red el componente más cohesionado del corpus. Brasil presenta un modelo multinodal disperso donde ninguna ciudad ni universidad domina y la articulación post-formativa pasa por redes y plataformas. Estos tres modelos implican estructuras distintas de circulación de ideas, mecanismos de mentoría, capacidad de incidencia en política exterior y, presumiblemente, patrones discursivos sobre China.

Segundo: la REDCAEM como ordenador transnacional común. La Red China y América Latina aparece como hub principal de las redes de posición actual en los tres países (21 afiliaciones en Argentina, 35 en Chile, 17 en Brasil), lo que la convierte en la única estructura institucional con capacidad ordenadora simultánea sobre los tres campos nacionales. Su centralidad es además creciente, prácticamente nula en las redes de trayectoria formativa, lo que la perfila como un nodo de articulación regional emergente.

Tercero: la asimetría entre formación y pertenencia. En los tres países, las redes de trayectoria están dominadas por universidades y las redes de posición actual incorporan una pluralidad de actores no universitarios: Think Thanks, consejos de investigación, organismos internacionales, ministerios, redes especializadas, asociaciones de ex-becarios, centros culturales y, en menor medida, ámbitos legislativos. Esta asimetría muestra que el campo opera como una comunidad epistémica de adscripciones múltiples, donde la trayectoria formativa universitaria se prolonga profesionalmente en circuitos donde la academia se cruza con la diplomacia, los organismos internacionales, la divulgación y la política. Esta porosidad es probablemente el rasgo más distintivo del campo y el que hace particularmente productiva la lectura paradiplomática propuesta en el marco teórico.

Cuarto: la diversidad geográfica de la formación internacional. Las tres redes de trayectoria registran presencia china significativa, pero con distribución institucional distinta. Argentina concentra en Pekín University, BLCU y UIBE; Chile distribuye más equitativamente entre Renmin, BLCU, Tsinghua, Fudan y East China Normal; Brasil presenta la mayor diversidad. A esta diversidad china se suma, en los tres casos, presencia europea (singularmente fuerte en Chile) y norteamericana (singularmente fuerte en Brasil). Para el análisis discursivo, este patrón sugiere que la circulación intelectual no se canaliza exclusivamente por circuitos chinos: las trayectorias mixtas (China combinada con Europa o Estados Unidos) son la norma, no la excepción.

Estos cuatro hallazgos abren la pregunta que vertebra la sección siguiente: ¿en qué medida las diferencias estructurales entre los tres campos se traducen en diferencias narrativas, y en qué medida los nodos transnacionales comunes producen convergencias discursivas que trascienden las tradiciones nacionales? El cruce de la matriz reticular con la matriz bimodal autor × sino-perspectiva ofrece la herramienta para responder esa pregunta sobre la base de los datos textuales.

5. Resultados (II). La estructura discursiva del campo y su contraste con la observación de campo

La pregunta que cierra la sección anterior, en qué medida las diferencias estructurales del campo se traducen en diferencias narrativas, se aborda en esta sección sobre el caso argentino, dejando para la discusión la lectura comparada con Chile y Brasil. La aplicación de la matriz textual de codificación al corpus de los 11 autores codificados (procesado según el protocolo de fichas autor por autor descrito en la metodología) produjo una red bimodal de 23 nodos y 53 aristas ponderadas, cuya disposición y comunidades discursivas se presentan en la Figura 4. El cruce de esa red con la matriz reticular de posición actual y con la observación de campo se sintetiza en la Tabla 3.

Tabla 3. Cruce de la posición discursiva y la comunidad reticular (campo argentino, posición actual)
AutorComunidad reticular (ARG · Posición actual)Posición-tipo discursivaCoherencia posicional
Margueliche, J. C.CARI/REDCAEM (mod. 0)Sino-optimistaCoherente
Schulz, S.UNTREF/FLACSO-ext. (mod. 4)Sino-optimistaCoherente
Merino, G. E.CARI/REDCAEM (mod. 0)Sino-optimista (matiz 2025)Ambivalente estructural en último texto
Bogado Bordazar, L.CARI/REDCAEM (mod. 0)Sino-optimista (provisional)Coherente (provisional por coautoría)
Andrés, M. V.CONICET/FLACSO (mod. 5)Sino-optimista (pragmática)Coherente
Moneta, C. J.CONICET/FLACSO (mod. 5)Sino-optimista (clásico)Coherente (corpus incompleto)
Malena, J.UBA/CONICET (mod. 6)Ambivalente (transición OPT→ESC)Variable temporal
Quiliconi, C.UBA/CONICET (mod. 6)Sino-escépticaCoherente
González Jáuregui, J.UBA/CONICET (mod. 6)Sino-escépticaVariable temática
Mosquera, M.Periférica/mixta (mod. 19)Sino-escépticaCoherente
Camerlengo Demmler, R.UNLP/CONICET-ext. (mod. 8)Sino-escépticaCoherente
Notas: color de fondo según posición-tipo: amarillo = sino-optimista; rosa = posición intermedia; naranja = sino-escéptica. La columna Comunidad reticular reporta la clase de modularidad (Louvain) de la red de posición actual con la denominación abreviada del clúster institucional. La versión extendida de esta tabla se incluye en el anexo digital A5 (DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.20014672).
Fuente: elaboración propia.

5.1. La red bimodal: dos polos, un puente y un umbral compartido

Dos hallazgos estructurales orientan la lectura de la red bimodal. El primero es la ausencia total de activación en dos categorías: EC_NEG (evaluación negativa de China) y RG_REV (rol revisionista). Ningún autor del corpus valora a China en términos netamente negativos, ni la representa como actor revisionista con agenda de imposición de un orden alternativo. Esto no significa que esas representaciones estén ausentes del campo argentino más amplio: aparecen, pero como paráfrasis analítica de marcos occidentales o estadounidenses que los propios autores someten a escrutinio crítico, no como posiciones adoptadas. El campo académico argentino comparte, en este sentido, un umbral de negación que lo distingue de otros campos discursivos (periodístico, político o de seguridad) donde la representación de China como amenaza tiene anclajes propios.

El segundo hallazgo es la bipartición del campo en dos polos discursivos, identificables en la Figura 4 por las dos comunidades de modularidad detectadas. El polo sino-optimista gravita en torno a la activación simultánea de EC_POS, TR_COO, II_AUT y, en su versión más exigente, RG_ALT. El polo sino-escéptico gravita en torno a EC_AMB, TR_MIX, II_DEP o II_NEU y RG_PRA. Entre ambos polos, Malena ocupa una posición intermedia que la matriz capta como tal: sus aristas se distribuyen fraccionalmente entre las categorías de uno y otro polo por el desplazamiento temporal documentado en sus tres textos analizados, no por una ambivalencia simultánea en cada uno de ellos.

Figura 4. Red bimodal autor × sino-perspectiva del campo académico argentino sobre China.

Visualización con detección de comunidades discursivas por algoritmo de Louvain. Los nodos-autor (etiquetados) se conectan a las 12 categorías de la matriz textual (Tabla 1) mediante aristas ponderadas por la frecuencia relativa con que cada autor activa cada categoría a lo largo de su corpus. Las categorías EC_NEG (evaluación negativa) y RG_REV (rol revisionista) figuran como nodos aislados al no haber sido activadas por ningún autor del corpus. Color de los nodos: amarillo = polo sino-optimista; naranja = polo sino-escéptico; magenta = posición intermedia; rosa = categorías no activadas. Tamaño del nodo proporcional al grado ponderado. La versión con etiquetas íntegras de todos los nodos (Panel A) está disponible en el anexo digital A6. Fuente: elaboración propia.

5.2. El cruce con la red afiliativa: convergencias parciales y divergencias significativas

La articulación entre posición discursiva y comunidad reticular, cuyo dispositivo interpretativo se anticipó en la metodología y se sintetiza en la Tabla 3, produce un mapa más complejo que el que la matriz por sí sola sugiere. El polo sino-optimista presenta una convergencia parcial entre estructura reticular y posición discursiva, anclada en la comunidad CARI/REDCAEM (clase de modularidad 0 en la red de posición actual). Margueliche, Merino y Bogado Bordazar comparten esa comunidad y comparten posición discursiva. La REDCAEM aparece, así, no solo como hub estructural (ya identificado en la sección anterior como el principal articulador del campo argentino post-formativo), sino también como espacio de convergencia narrativa: un ámbito donde la discusión sostenida sobre los marcos interpretativos disponibles parece producir, sobre los autores que lo frecuentan, un efecto de campo que orienta sus posiciones públicas hacia el polo optimista.

Esa convergencia se desdibuja en cuanto se mira el resto del polo. Schulz, codificado en la misma posición discursiva que Margueliche y Merino, pertenece, sin embargo, a una comunidad reticular distinta (clase 4, asociada a UNTREF y al circuito FLACSO ampliado), y su gravitación efectiva en el campo, observada en estancia y en eventos, se ancla institucionalmente en la UNLP, no en REDCAEM. Andrés y Moneta, ambos en la comunidad CONICET/FLACSO (clase 5, donde también se aloja el CEAC-UBA como subcomunidad sinológica diferenciada), comparten un polo discursivo con Margueliche y Schulz, pero ninguno activa RG_ALT, lo que los sitúa en una variante pragmática del optimismo, más cercana a la cooperación técnica y a la institucionalidad de larga data que a la lectura sistémica de la transición multipolar. La heterogeneidad reticular del polo optimista revela que su cohesión discursiva no es producto de una única comunidad institucional, sino de una convergencia entre comunidades distintas que llegan al mismo polo por caminos diferentes.

El polo sino-escéptico exhibe el patrón inverso, una convergencia discursiva alta sobre una distribución reticular dispersa. Quiliconi y González Jáuregui pertenecen a la comunidad UBA/CONICET (clase 6), Mosquera a la comunidad periférica/mixta (clase 19) y Camerlengo a la comunidad UNLP/CONICET-extendido (clase 8). No comparten anclaje institucional, no comparten comunidad reticular y, sin embargo, convergen en una codificación discursiva muy similar. Esto indica que el escepticismo no es producto de una comunidad institucional específica, sino de orientaciones disciplinares como la economía política internacional, estudios de seguridad económica y energética, análisis sistémico de transiciones de poder, entre otros, que atraviesan distintas adscripciones.

Esta lectura introduce una distinción que la sección anterior dejaba abierta, en efecto, el papel diferenciado de los hubs institucionales según la lógica de articulación que cada uno produce. La REDCAEM funciona como articulador plural, conectando profesionales de áreas diversas en un espacio discursivo común; precisamente por esa pluralidad temática termina favoreciendo posiciones convergentes en el polo optimista. El CARI, en cambio, opera como bastión institucional con menor dispersión: su gravitación recae casi por completo sobre Malena, con conexiones secundarias hacia Mosquera, lo que lo perfila como un espacio más concentrado y, en términos discursivos, menos productor de convergencia que ámbito de anclaje individual de figuras destacadas. CONICET y FLACSO operan como infraestructura institucional pluralista: vinculan administrativamente a Quiliconi, González Jáuregui, Merino, Andrés y Margueliche (una distribución de cinco autores que recorre los dos polos discursivos y la posición intermedia), lo que confirma que la pertenencia institucional formal no determina por sí sola la posición narrativa. La AHEC, recientemente consolidada, aparece en la observación de campo como un espacio emergente con vocación plural análoga a la de REDCAEM, aunque con menor consolidación reticular en el ecosistema actual.

5.3. El contraste con la observación de campo: tres tensiones productivas

El cruce entre la matriz reticular y la matriz discursiva, aun siendo informativo, es insuficiente para captar dinámicas que solo el trabajo de campo permite registrar. Esta es probablemente la lección metodológica más relevante de la sección, pues lo que al inicio del análisis pareció un riesgo de redundancia entre instrumentos (SNA, DNA y observación participante) ha terminado revelándose como un dispositivo donde cada componente ilumina lo que los otros dos no captan. Tres tensiones, observadas en estancia y en eventos, justifican ese argumento.

La primera es la disociación entre centralidad reticular y productividad académica visible. Varios autores con alta intermediación en la red de posición actual (Fiezzoni, Restivo, Mera, Luck, y entre los del corpus codificado, Camerlengo) presentan corpus académicos relativamente acotados en términos de obra de acceso abierto, pero con una presencia muy significativa en medios especializados, encuentros académicos y formaciones. La observación de campo permite identificarlos como perfiles emergentes: figuras que están consolidando su lugar en el campo a través de la divulgación, la gestión académica y la presencia institucional, más que a través de la producción teórica acumulada. Taiana funciona como caso límite: alta visibilidad mediática, vinculación política, libro reciente sobre China-Argentina con repercusión, pero ausencia casi completa del corpus académico bibliométricamente accesible. La paradiplomacia epistémica, en estos perfiles, opera por canales que escapan al texto académico publicado: charlas, paneles, consultorías, presencia en políticas culturales. El SNA capta su importancia estructural, pero no su contenido discursivo; el DNA, simétricamente, no puede codificarlos por falta de corpus codificable.

La segunda es la infravaloración reticular de productores académicos consolidados en instituciones específicas. Schulz y Merino son el caso más claro, pues ambos tienen vinculación reticular más limitada que la centralidad que efectivamente despliegan en el campo, particularmente en el ámbito de la UNLP y, en el caso de Merino, también del CONICET. La estancia en FLACSO Argentina y la asistencia presencial al I Congreso Latinoamericano de Sinología permitieron registrar que estos autores son figuras nucleares de su comunidad institucional, productores consistentes de marcos interpretativos y referentes para investigadores más jóvenes, algo que la red afiliativa, basada en codificación binaria de vínculos institucionales declarados, subestima. Cesarin, no incluido en el corpus codificado por accesibilidad, opera de forma análoga, ya que es identificado como referente reconocido del área en su universidad e interlocutor frecuente de Moneta, pero con producción reciente menos accesible que la de autores más jóvenes que publican en circuitos abiertos. La distinción que aquí emerge es entre centralidad reticular medida sobre vínculos institucionales declarados y centralidad efectiva en el campo, observada en eventos, formaciones y reconocimiento entre pares.

La tercera es la distancia entre coincidencia institucional y afinidad ideológica o discursiva. La observación de campo registró un patrón que la red afiliativa no codifica por construcción, en efecto, la correlación, aproximada pero perceptible, entre comunidades reticulares y orientaciones políticas. La UNLP aparece como espacio donde predominan “trayectorias y simpatías peronistas”, particularmente en el circuito UNLP-CONICET-FLACSO que vincula a Schulz, Bogado Bordazar y, parcialmente, Merino. El CARI, en contraste, presenta un perfil más alejado del peronismo, con orientación profesional-diplomática que se traduce en posiciones discursivas distintas pese a la centralidad de Malena. La UBA y, por extensión, REDCAEM aparecen como espacios de mayor pluralidad ideológica. Estas afinidades no son determinantes de la posición discursiva, pero son consistentes con ella, pues la convergencia de Schulz y Merino en clave EPI-multipolarismo, por ejemplo, es indisociable de un anclaje ideológico que la matriz codifica solo en su superficie textual y que puede ser extendida con la observación de su presencia mediática. Este contraste opera más como complemento que como centro del análisis, pero refuerza la pertinencia de la observación de campo como fuente de evidencia que el SNA y el DNA, por construcción, no pueden producir.

A esto se añaden dos observaciones específicas sobre internacionalización y trayectoria. Mercedes Andrés es el caso paradigmático del autor con alta internacionalización (estancia prolongada en China, residencia académica activa allí, etc.) cuya posición coherente en el polo optimista pragmático coexiste con un cierto distanciamiento de los circuitos argentinos cotidianos: su nicho temático específico y su localización geográfica la sitúan en un espacio de mediación transnacional con menor frecuentación de los espacios donde se construyen las narrativas argentinas dominantes. Taiana y Merino, por su parte, comparten un patrón de visibilidad mediática alta sin compartir comunidad reticular ni circuitos de divulgación habituales: esto sugiere que la red de aparición pública sobre China en Argentina no se reduce a una única estructura coherente, sino que funciona en circuitos paralelos cuya intersección efectiva es menor de la que sus respectivos perfiles parecerían anticipar.

5.4. Síntesis de la sección

El cruce de evidencias reticulares, discursivas y procesuales converge en una imagen del campo argentino sobre China simultáneamente más estructurada y heterogénea de lo que cada instrumento por separado sugeriría. Más estructurada, en la medida en que las posiciones discursivas no se distribuyen aleatoriamente: existen dos polos definidos (optimista y escéptico) con una bisagra individualizable, y existe un umbral común (ausencia de sino-pesimismo declarado y de representación revisionista). Más heterogénea, en la medida en que la correspondencia entre comunidades reticulares y posiciones discursivas no es lineal: hay convergencias parciales (REDCAEM/CARI con el polo optimista), divergencias internas (CONICET/FLACSO atraviesa los dos polos) y desplazamientos individuales que solo la triangulación con el trabajo de campo permite interpretar. Cómo se compara este régimen argentino con los modelos chileno y brasileño y qué implicaciones tiene la heterogeneidad estructurada para el debate sobre autonomía periférica y comunidades epistémicas, son las preguntas que organiza la siguiente sección.

6. Discusión

Los hallazgos del análisis de red y discurso del campo argentino, leídos en perspectiva comparada con los modelos chileno y brasileño, permiten interpretar la paradiplomacia epistémica no como una práctica homogénea, sino como un régimen diferenciado de articulación entre estructura institucional, posición discursiva y actuación pública. Esta sección sintetiza tres líneas interpretativas que conectan los resultados con los pilares teóricos del marco (autonomía periférica, comunidades epistémicas y narrativas estratégicas) y que sustentan la contribución central del artículo.

6.1. Tres regímenes de paradiplomacia epistémica en el Cono Sur

La comparación de los modelos reticulares permite proponer una tipología de la paradiplomacia epistémica según cómo cada campo articula formación y posición actual. El caso argentino responde a un régimen de acoplamiento post-formativo: una formación dispersa y policéntrica se reordena en hubs no universitarios (REDCAEM, CARI, CONICET-FLACSO, AHEC) que cumplen funciones diferenciadas y generan efectos asimétricos. REDCAEM articula horizontalmente y favorece convergencia narrativa, mientras que CARI ancla trayectorias individuales sin producir comunidad amplia. CONICET y FLACSO operan como infraestructura plural que aloja posiciones discursivas diversas. El caso chileno configura un régimen de contracción cohesiva: la red de posición actual reduce nodos y los integra en un único componente donde se articulan academia, diplomacia y organismos internacionales, con REDCAEM como eje de un circuito profesional integrado. Por su parte, Brasil responde a un régimen de especialización temática, donde la dispersión geográfica se organiza en plataformas y redes que estructuran el campo según dimensiones de política exterior (BRICS, defensa, economía, sinología), con nodos como Observa China, REDCAEM, ABED y CEBRI.

Estas configuraciones tienen implicaciones directas para la autonomía periférica. El régimen argentino es el más permeable a la coexistencia de tradiciones discursivas, al carecer de un hub dominante que homogeneice el campo. Ahora, el chileno, en cambio, favorece la convergencia profesional, ya que su cohesión reticular genera circuitos de socialización compartidos, mientras el brasileño se estructura por dimensiones temáticas, lo que sugiere que la fragmentación discursiva sigue líneas de objeto (economía, defensa, multilateralismo) más que posiciones evaluativas. En conjunto, la autonomía epistémica se ejerce bajo condiciones estructurales diferenciadas, lo que refuerza la necesidad de evitar análisis regionales agregados sin desagregación nacional.

6.2. El umbral de negación y el alcance del consenso

El hallazgo más relevante del análisis discursivo argentino es la ausencia de activación en las categorías EC_NEG (evaluación negativa neta) y RG_REV (China como actor revisionista). Esta ausencia constituye un resultado sustantivo que denominamos umbral de negación: el límite que el campo académico no atraviesa, no por autocensura, sino por la lógica analítica que organiza su producción. Aunque estas representaciones están presentes en otros ámbitos, como el periodístico, político o de seguridad, y en circuitos académicos anglosajones, no se traducen en el campo argentino analizado. Las críticas a la relación con China, presentes en autores como Quiliconi, González Jáuregui, Mosquera o Camerlengo, se canalizan a través de EC_AMB e II_DEP, mientras que las lecturas sistémicas (Margueliche, Schulz, Merino) se expresan mediante RG_ALT.

Este umbral puede explicarse desde el marco de las narrativas estratégicas (Miskimmon et al., 2017) y el constructivismo aplicado al caso sino-latinoamericano (Chen, 2021). El campo argentino no reproduce marcos hegemónicos occidentales, ya que dispone de un repertorio teórico propio, basado en la tradición autonomista, la economía política internacional latinoamericana y el estructuralismo. Estas tradiciones permiten articular críticas sin recurrir al lenguaje de la amenaza o el revisionismo, utilizando categorías como dependencia, asimetría estructural e inserción periférica. En este sentido, la autonomía epistémica no implica independencia respecto de China, sino respecto de los marcos externos para interpretarla. La paradiplomacia epistémica se manifiesta, así como la capacidad de sostener un repertorio interpretativo propio que filtra, sin reproducirlas, tanto las narrativas occidentales como las chinas.

6.3. El aporte metodológico de la triangulación: por qué la observación de campo es irreductible

La articulación entre matriz reticular, matriz discursiva y observación de campo permite identificar evidencias que ningún instrumento capta por sí solo. La matriz reticular registra centralidad estructural, pero subestima a referentes consolidados con baja accesibilidad textual (Cesarin, Moneta) y sobrerrepresenta perfiles emergentes con alta intermediación y corpus emergente (Fiezzoni, Restivo, Camerlengo, Taiana). La matriz discursiva permite codificar posiciones, pero solo sobre textos disponibles, excluyendo a actores cuya incidencia se canaliza por vías no textuales, como medios, gestión o divulgación. La observación de campo, por su parte, incorpora dimensiones inaccesibles al SNA o al análisis discursivo, como anclajes ideológicos, afinidades personales o discrepancias entre afiliación institucional y participación efectiva.

De este modo, lo que inicialmente podía interpretarse como redundancia entre instrumentos, al esperar que se repitieran o coincidieran directamente, se revela como una complementariedad estricta. Cada herramienta captura un nivel distinto de la paradiplomacia epistémica, y los desajustes entre niveles constituyen la evidencia analítica más relevante. El caso de Malena, que combina ambivalencia discursiva, centralidad institucional en el CARI y una función de articulación entre tradiciones, así como un rol protagónico en obras o asociaciones recientes, ilustra que la triangulación no busca convergencia, sino articulación entre dimensiones.

6.4. Implicaciones para el debate teórico

Los hallazgos permiten derivar tres implicaciones principales. En primer lugar, la paradiplomacia epistémica adquiere mayor precisión al conceptualizarse como un régimen con variantes nacionales, en lugar de una práctica homogénea. La comparación con Chile y Brasil muestra que las condiciones estructurales del campo configuran los márgenes de la producción discursiva sin determinar su contenido.

En segundo lugar, el debate sobre autonomía periférica se ancla empíricamente en el plano cognitivo. La autonomía epistémica argentina no solo existe, sino que se distribuye de forma desigual y opera a través de repertorios disciplinares más que de consensos institucionales, matizando tanto las tesis de dependencia cognitiva como las visiones excesivamente endogenistas.

En tercer lugar, el estudio de comunidades epistémicas incorpora un caso que integra análisis reticular, codificación discursiva y observación de campo. Esta combinación supera la división habitual entre enfoques bibliométricos cuantitativos y estudios cualitativos de caso, ofreciendo un marco metodológico más articulado.

7. Conclusiones

Este artículo se propuso analizar cómo la academia argentina de Relaciones Internacionales construye, debate y proyecta narrativas sobre China, y en qué medida ese proceso refleja, contesta o reconfigura los marcos epistémicos disponibles. Los resultados obtenidos, a través de la combinación de análisis de redes sociales, análisis de contenido y de discurso y observación participante, permiten ofrecer respuestas concretas a esa pregunta, al tiempo que generan implicaciones que trascienden el caso estudiado. El análisis ha sido posible gracias a la contribución colectiva de un equipo con perfiles y focos complementarios: investigación de campo, análisis de redes e interpretación discursiva se han repartido con lógica acumulativa, de modo que las distintas etapas del trabajo dialogan entre sí y dotan de coherencia al conjunto.

El primer conjunto de hallazgos concierne a la estructura del campo. El análisis reticular comparado revela tres modelos diferenciados de organización: el policentrismo fragmentado con articulación posformativa en Argentina, el tripolarismo concentrado y la cohesión transnacional en Chile, y la dispersión multinodal con reordenamiento por redes en Brasil. En los tres casos, la transición de la trayectoria formativa a la posición actual muestra el mismo patrón de fondo: las universidades ceden protagonismo a estructuras no universitarias (redes especializadas, Think Thanks, consejos de investigación, organismos internacionales), mientras la REDCAEM emerge como el único nodo con capacidad articuladora simultánea sobre los tres campos nacionales. Este hallazgo confirma la hipótesis de partida: el campo no opera como una extensión académica convencional, sino como una comunidad epistémica de adscripciones múltiples cuya arquitectura refleja y condiciona el tipo de paradiplomacia epistémica ejercible desde cada país.

El segundo conjunto de hallazgos concierne al contenido de lo producido. El análisis discursivo del caso argentino revela una bipartición estructurada en dos polos (sino-optimista y sino-escéptico), con una posición intermedia individualizable y, de manera significativa, la ausencia de sino-pesimismo declarado. La inexistencia de activaciones en las categorías EC_NEG y RG_REV, denominada umbral de negación, no es una ausencia trivial, sino que refleja la capacidad del campo argentino para articular críticas a la relación con China mediante un repertorio teórico propio (el debate autonomista, la economía política internacional latinoamericana o el estructuralismo), sin necesidad de recurrir a los marcos hegemónicos anglosajones que equiparan presencia china con amenaza o revisionismo. La paradiplomacia epistémica argentina opera, en este sentido, como un mecanismo de filtro tanto de las narrativas chinas como de las occidentales.

El tercer hallazgo, de naturaleza metodológica, es el más relevante de cara a investigaciones futuras. La articulación de tres instrumentos que podían parecer redundantes resultó ser, en la práctica, una fuente de complementariedad estricta: cada instrumento visibilizó dimensiones que los otros no podían capturar. El análisis de redes captó la centralidad estructural, pero subestimó a referentes con baja accesibilidad textual y a quienes ejercen paradiplomacia por canales no textuales. El análisis de discurso permitió codificar posiciones con precisión, pero quedó limitado por la desigualdad en el acceso abierto a las obras de cada autor, lo que obligó a establecer criterios adicionales para la selección del corpus discursivo y a reconocer que la muestra codificable no cubre uniformemente a todos los actores relevantes identificados en la red. La observación de campo, finalmente, permitió registrar dinámicas que ningún texto ni ningún grafo reflejan: anclajes ideológicos, afinidades personales, distancias entre afiliación formal y participación efectiva. El caso de Malena (alta centralidad institucional en el CARI según el SNA, ambivalencia discursiva temporal en la matriz, función de bisagra entre tradiciones y asociaciones emergentes según el trabajo de campo) ilustra de modo paradigmático que la triangulación no busca convergencia entre instrumentos, sino articulación entre niveles de análisis.

Ahora, cabe destacar que el estudio asumió limitaciones que deben reconocerse, por ejemplo, en primer lugar, la combinación de tres técnicas sobre tres casos nacionales ha implicado compromisos analíticos, lo que ha dado lugar a un tratamiento más exploratorio que explicativo en Chile y Brasil respecto al caso argentino. En segundo lugar, la desigualdad en el acceso a fuentes, especialmente en acceso abierto, ha condicionado la selección del corpus y la representatividad de algunos autores, cuya relevancia en el campo no siempre se corresponde con su disponibilidad textual. En tercer lugar, aunque el diseño incorporaba un enfoque de rastreo de procesos, las restricciones de extensión y de fuentes primarias limitaron su desarrollo a un recurso complementario. Estas limitaciones abren líneas claras de investigación futura, en particular mediante estudios de caso que profundicen en el rastreo de procesos y permitan explicar con mayor precisión la consolidación de posiciones discursivas en el campo.

La ampliación del análisis comparado a otros países latinoamericanos (México, Colombia, Ecuador, Perú) permitiría testar la tipología de regímenes propuesta. La extensión temporal de la red bimodal, aplicando el mismo protocolo a distintos cortes, haría posible analizar si el umbral de negación se mantiene estable o comienza a erosionarse ante transformaciones recientes en la relación bilateral.

El conjunto de estas contribuciones converge en una conclusión de alcance más amplio: la producción de conocimiento académico sobre China en el Cono Sur no es un fenómeno marginal ni neutral, sino una práctica estructurada, territorialmente diferenciada y discursivamente articulada que condiciona los marcos disponibles para interpretar la relación con China desde la periferia. Entender ese proceso es, también, entender cómo se construye, se disputa y se ejerce la autonomía intelectual en un sistema internacional en transformación.

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