The blessed and the Son of Man in Luke 6:20-23 and in John 6**

  • Pino di Luccio Pontificia Facoltà Teologica dell’Italia Meridionale
Palabras clave: Hijo del Hombre, Palabra de Dios, Sabiduría, bienaventurados, pobreza, pan del cielo, vida eterna

Resumen

El discurso de Jesús en la Sinagoga de Cafarnaún (Jn 6,26-59), presenta un tema similar al ofrecido en las Bienaventuranzas de Lucas y Mateo. El discurso del «pan de vida» de Cafarnaún pudiera desarrollar el sentido de la segunda bienaventuranza del Evangelio de Lucas, es decir, la equivalencia bíblica entre el alimento y la Palabra de Dios. Ese largo discurso declara que Jesús es el «pan de vida» que satisface el hambre y la sed por la Palabra de Dios. En un desarrollo ulterior de las tradiciones de Jn 6, y probablemente después de que una cuarta bienaventuranza hubiera sido añadida a la lista de Lucas, el «Hijo del Hombre» fue interpretado en las tradiciones de Jn 6 como referencia a Dn 7,13 para así explicar los aspectos futuros de la Palabra de Dios. Mediante la referencia a esta figura bíblica, el texto de Jn 6 y las Bienaventuranzas de Lucas explican los aspectos futuros de la Palabra de Dios y la relación de Jesús con esa Palabra de Dios. El «Hijo del Hombre» en Jn 6 y en las Bienaventuranzas lucanas se remitían, en un momento, al mismo personaje bíblico, que es diferente de otras formas de presentar al Hijo del Hombre a lo largo del siglo I d.C. y que es diferente de otra representación y de una tardía representación del «Hijo del Hombre» en el Evangelio de Juan. Una tradición temprana del Evangelio de Juan había identificado las características del «Hijo del Hombre» y su relación con el «pan del cielo» y con la Sabiduría con la relación única de Jesús con la Palabra de Dios: su identificación. Antes de que la expresión «vida eterna» se orientara hacia el futuro al interpretar la figura del «Hijo del Hombre» en relación con Dn 7,13, Jesús en el Cuarto Evangelio se había identificado a sí mismo con la Palabra de Dios. Afirmando su ser el «pan de vida», presentándose a sí mismo como «pan vivo», y ofreciendo «vida eterna» mediante el pan que es su carne y su sangre, Jesús en Jn 6 promete que los creyentes participarán en su relación única con la Palabra de Dios y con el Padre. Este es también el significado de la recompensa prometida a los bendecidos por las Bienaventuranzas evangélicas, con una referencia a los aspectos futuros de la Palabra de Dios, después de que una cuarta bienaventuranza hubiera sido añadida a la lista original, y que el Hijo del Hombre fuera introducido en esta bienaventuranza.

Cómo citar
Luccio, Pino di. «The Blessed and the Son of Man in Luke 6:20-23 and in John 6**». Estudios Eclesiásticos. Revista de investigación e información teológica y canónica 90, no. 354 (1): 541-568. Accedido septiembre 23, 2020. https://revistas.comillas.edu/index.php/estudioseclesiasticos/article/view/7056.