Migraciones [2024] [ISSN 2341-0833]
DOI: https://doi.org/10.14422/mig.2024.009
Familias transnacionales en contexto de crisis. Movilidad y (no) arreglos familiares de venezolanos en Perú

Transnational Families in Crisis Context. Mobility and (non) Family Arrangements of Venezuelan in Peru
Autor
Resumen

Desde 2016, América Latina es el escenario de un fenómeno migratorio masivo de venezolanos que abandonan su país para sobrevivir a la crisis. Estas migraciones, en su mayoría individuales, conducen a la creación de familias transnacionales, que se caracterizan por un sistema de solidaridad a distancia entre el país de destino y Venezuela. Este artículo explora la formación, los arreglos y los modos de organización de estas familias. A partir de entrevistas retrospectivas con 51 migrantes venezolanos de ambos sexos asentados en Perú, se analizan las distintas formas de familia transnacional y los límites en la observación de este concepto. Además de la transferencia de dinero y de la comunicación entre migrantes y no migrantes, se destacan dos configuraciones de este tipo de familia, en relación con la urgencia de hacer frente a la inseguridad alimentaria y con los proyectos de otros miembros familiares en este espacio de movilidad regional.

Since 2016, Latin America has witnessed a massive migratory phenomenon of Venezuelans leaving their homeland to survive the crisis. These migrations, mostly individual, lead to the creation of transnational families characterized by a system of solidarity across the distance between the destination country and Venezuela. This article explores the formation, arrangements, and modes of organization of these families. Based on retrospective interviews with 51 Venezuelan migrants of both sexes settled in Peru, it analyses the various forms of transnational family and the limits in observing this concept. In addition to money transfers and communication between migrants and non-migrants, the research highlights two configurations of this type of family, in relation to the urgency of addressing food security concerns and the aspirations of other family members within this space of regional mobility.

Key words

Migraciones internacionales; crisis; familia transnacional; Venezuela; Perú

International migrations; crisis; transnational family; Venezuela; Peru

Fechas
Recibido: 02/03/2024. Aceptado: 08/05/2024

1. Introducción

Desde 2016, la deteriorada situación económica y social en Venezuela ha generado una oleada masiva de emigraciones hacia los países de la región. La disminución del precio del petróleo, la hiperinflación y la contracción del consumo, la escasez de alimentos y medicinas, la falta de servicios públicos, así como los problemas de suministro de agua, gas y electricidad, y las dificultades en materia de seguridad y respeto de los derechos humanos, conforman los principales elementos de lo que se ha denominado una “crisis humanitaria” (Castillo Crasto y Reguant Álvarez, 2017; John, 2019; Mazuera-Arias et al., 2020; Posso et al., 2022; Rocha et al., 2022; Wallace y Mortley, 2021). Este contexto ha provocado en particular un aumento en la mortalidad infantil (García et al., 2019), una generalización de la pobreza y de la inseguridad alimentaria1, así como la migración de un gran número de mujeres embarazadas que ya no encontraron las condiciones mínimas de atención médica en su país de origen (Hawkins Rada, 2022). Las primeras familias en emigrar hacia países de Europa, Estados Unidos o Brasil fueron las de clase media alta con un elevado nivel de cualificación. Sin embargo, esta selectividad migratoria ha disminuido a medida que la crisis se ha profundizado en Venezuela, dando lugar a flujos migratorios intrarregionales conformados mayormente por personas sin educación secundaria completa y por familias de clases medias empobrecidas y de sectores populares (Baeninger et al., 2021).

En noviembre de 2023, se estimaba que 7222 millones de venezolanos residían en distintas partes del mundo como refugiados y migrantes, y de este total, 6538 millones se encontraban en países de América latina y el Caribe. Colombia era el principal destino (2,9 millones de personas), seguido de Perú (1,5 millones), Brasil (0,510 millón), Ecuador (0,474 millón) y Chile (0,444 millón)2. En particular en Perú, a diferencia de los demás países de la región, las políticas migratorias se caracterizaron por ser receptivas y abiertas hacia los migrantes venezolanos durante el periodo 2017-2019, ya que prevalecía una percepción del inmigrante como un “potencial recurso humano catalizado del desarrollo” (Al Nijjar Salloum, 2022, p. 10). Este escenario, junto con el crecimiento económico, las oportunidades laborales y la flexibilidad de inserción en el sector informal, convirtió a este país en un destino atractivo para la población venezolana en busca de empleo y estabilidad (Napan, 2023). Aunque Perú ha sido reconocido como un lugar de emigración más que de inmigración en las últimas décadas, la población venezolana experimentó un incremento del 4 636,9% entre febrero de 2018 y junio de 2023, pasando de 33 255 a 1 542 004 personas. Según la Encuesta dirigida a la Población Venezolana que reside en el País (ENPOVE), esta población estaba compuesta en 2022 por un 49,4% de hombres y un 50,6% de mujeres; en cuanto a grupos de edades, incluía un 34,8% de niños, niñas y adolescentes de 6 a 19 años, un 25,6% de jóvenes de 20 a 29 años, un 28% de adultos de 30 a 44 años, y en menor medida un 11,7% de personas mayores de 45 años; además, el 82,5% de esta población se concentraba en las ciudades de Lima y Callao (INEI, 2023).

A pesar de la amplia producción académica sobre la población venezolana en Perú, abordando diversos aspectos como su integración en el mercado laboral, las formas de discriminación, las barreras para acceder a servicios de salud, así como las restricciones en materia de regularización migratoria y políticas de asilo, ha habido una falta de atención hacia los arreglos familiares entre migrantes y no migrantes, así como hacia las estrategias domésticas para hacer frente a situaciones de precariedad, tanto en el lugar de destino como a distancia, desde una perspectiva transnacional que abarque ambos países.

Partiendo de estas lagunas en la comprensión de este fenómeno migratorio, el artículo propone analizar la formación y organización de las familias transnacionales venezolanas, evidenciar las diversas configuraciones de esta forma familiar y enfatizar los límites en el uso de este concepto. Se fundamenta en el estudio de 51 biografías de migrantes venezolanos de ambos sexos, establecidos en Perú. La elección de este país como lugar de estudio se justifica por su posición como el segundo destino migratorio de la población venezolana, así como por su ubicación geográfica que implica un alejamiento consecuente del país de origen y la configuración de relaciones familiares transnacionales. Se argumenta en este trabajo que, aunque muchos venezolanos experimentan formas de familia transnacional durante su proceso migratorio, la mera separación y dispersión espacial entre los miembros migrantes y no migrantes de la familia no son suficientes para aplicar esta noción de manera indiferenciada. Para entender estas dinámicas, se hace necesario considerar una serie de factores, tales como el apoyo económico y emocional, así como la colaboración en la realización de proyectos comunes.

La estructura del artículo es la siguiente. En primer lugar, se exponen un estado del arte sobre las migraciones venezolanas en Perú, así como las orientaciones conceptuales y el diseño metodológico de la investigación. Posteriormente, se presentan los resultados en torno a cuatro líneas temáticas: la migración y la formación de sistemas familiares transnacionales, la organización de estas familias y de la solidaridad transnacional entre Perú y Venezuela, las diferentes modalidades identificadas de familia transnacional, y los límites en la observación de este tipo de familia. Finalmente, las conclusiones aportan elementos de discusión en este contexto de estudio.

2. Antecedentes empíricos y orientaciones conceptuales

2.1. La población venezolana migrante a Perú

Varias investigaciones demuestran que la mayoría de la población venezolana en Perú se integra al mercado laboral a través de actividades informales o mediante empleos formales de manera informal, con una remuneración inferior a la estipulada por la ley y con una exposición frecuente a formas de explotación, desprotección y violación de sus derechos (Groeger et al., 2024). A esto se suman los prejuicios exacerbados por los medios de comunicación y los discursos políticos, que generan problemas de discriminación y xenofobia hacia la población venezolana en este país (Cañizález y Jiménez, 2023; Domínguez Chenguayen et al., 2021; Freier y Pérez, 2021) . Muchos migrantes venezolanos buscan resistir a esta “criminalización” en su contra mediante un discurso que establece una distancia y condena moral hacia los miembros de su comunidad nacional acusados de actos delictivos (Pérez y Freier, 2022a). También se observa una actitud empática entre los migrantes, manifestada a través de formas de asistencia, preocupación y sugerencias para mejorar las condiciones de vida (Acuña-Choque et al., 2023). Paralelamente, las oportunidades económicas de las mujeres venezolanas en Perú se ven marcadas por jerarquías socio-raciales que condicionan su inserción laboral en posiciones subordinadas (Pérez y Ugarte, 2021). Estas diferenciaciones interseccionales están reforzadas por la imagen de hipersexualización que experimentan, la cual se fundamenta en estereotipos que combinan estigmas de género, nacionalidad, edad y condición migrante, con consecuencias negativas en su integración social (Pérez y Freier, 2022b), así como una exposición a niveles elevados de vulnerabilidad y a formas de violencia de género (Obinna, 2023).

Las discriminaciones hacia la población venezolana se extienden al sector de la salud y a su acceso limitado a los servicios de salud sexual y reproductiva (Márquez-Lameda, 2022), así como a una frecuente estigmatización, basada en la acusación de haber importado enfermedades de transmisión sexual (Irons, 2022). Sus dificultades para acceder a la atención médica se acentuaron durante la pandemia del covid-19 debido a las restricciones impuestas por el Estado peruano y al impacto emocional generado por el discurso de los medios de comunicación, exacerbando las discriminaciones, las condiciones de informalidad y las vulnerabilidades existentes antes la crisis sanitaria (Angulo-Giraldo et al., 2021; Castro Padrón y Freier, 2021; Zambrano-Barragán et al., 2021). Su exclusión de los servicios de salud persistió en las estrategias de la campaña de vacunación, que mostraron limitaciones para cubrir a toda la población venezolana en el país (Perez-Brumer et al., 2021).

Asimismo, se han destacado factores de depresión, ansiedad y deterioro de la salud mental en la población venezolana en Perú (Carroll et al., 2020; Figueroa-Quiñones et al., 2019). Más de la mitad de ésta presenta algún síntoma o malestar, recurrencia de enfermedad crónica, accidente o problema de ansiedad y estrés (Hernández-Vásquez et al., 2019). Otros estudios evidencian que la familia es su mayor soporte en la regulación de las emociones para enfrentar la migración forzada (Espinoza et al., 2021; Okumura et al., 2022). Sin embargo, el apoyo familiar está irregularmente presente en todas las etapas de las trayectorias migratorias de la población venezolana, especialmente en el caso de los adolescentes, que a menudo migran con un solo padre u otros familiares (Cavagnoud, 2024).

Sobre las políticas migratorias aplicadas a la población venezolana en Perú, se han observado cambios en las normativas con decretos dirigidos a controlar y disuadir esta migración, mediante medidas cada vez más restrictivas y enfocadas en acciones de seguridad y control (Gandini et al., 2020; Sacristán-Rodríguez y Llenez Anaya, 2022). La política de asilo, que inicialmente era más protectora en ese país, se vio afectada por los discursos y prácticas de “criminalización” (Blouin, 2021). Desde enero de 2017 hasta junio de 2019, el gobierno implementó una política de apertura a través del permiso temporal de permanencia (PTP), que consistía en un documento emitido por la Oficina de Migraciones para validar la situación migratoria regular de los ciudadanos venezolanos en Perú y aprovechar esta mano de obra para el desarrollo del país (Al Nijjar Salloum, 2022). Sin embargo, los requisitos del trámite para obtener el PTP han limitado su acceso, lo que ha incentivado una mayor inserción laboral de los migrantes venezolanos en el sector informal, en condiciones de explotación y subempleo.

Aunque existen numerosas investigaciones sobre las migraciones y la población venezolana en Perú, ninguna ha abordado específicamente la dinámica y organización de las familias transnacionales. Este vacío resalta la necesidad de explorar los arreglos que estructuran el funcionamiento de estas unidades familiares en este contexto de estudio.

2.2. Orientaciones conceptuales sobre la familia transnacional

La familia transnacional representa un modelo familiar surgido a raíz del aumento de las migraciones internacionales desde la década de 1980. Se caracteriza por mantener, a pesar de la distancia, vínculos de afecto y confianza, así como prácticas y obligaciones mutuas que conectan a familiares dispersos entre al menos dos países (Parella, 2007). Esto implica la formación de comunidades a través de las fronteras (Le Gall, 2005) y se inscribe en una forma de mundialización “desde abajo”, donde actores migrantes y no migrantes crean formas de intercambio entre distintos territorios del mundo mediante sus actividades entre “aquí” y “allí” (Razy y Baby-Collin, 2011). Este concepto subraya la importancia de la familia y de los arreglos familiares para hacer frente a las restricciones de oportunidades en el país de origen y para organizar el modo de vida y la red social de los migrantes en el país de destino (Ariza, 2002).

Asimismo, la familia transnacional está estrechamente asociada con la noción de cuidado transnacional, entendida como “el intercambio de cuidado y apoyo a través de la distancia y las fronteras nacionales” (Baldassar et al., 2007, p. 14). Esta organización conlleva mecanismos de solidaridad dentro de la familia transnacional y una asignación de roles que se basan en relaciones de confianza y de poder, generando negociaciones o conflictos entre los miembros migrantes y no migrantes, donde intervienen asimetrías entre los sexos en la provisión de los cuidados (Gonzálvez Torralbo, 2013). Este aspecto se acompaña de sacrificios materiales y tensiones emocionales entre los padres, cónyuges o hijos que migran y los miembros de la familia que se quedan en el país de origen (Bryceson, 2019).

Estas formas de organización familiar suelen dar lugar a una maternidad (y paternidad) transnacional, con una delegación de los cuidados de los hijos a miembros femeninos del parentesco (Hondagneu-Sotelo y Avila, 1997a), en particular a las abuelas maternas, quienes desempeñan frecuentemente un papel clave hacia sus nietos después de que las mujeres madres de familia migran (Cavagnoud y Bruslé, 2013; Gañán y Molina, 2017). Asimismo, las mujeres adquieren a través de la migración nuevas responsabilidades económicas, así como un papel más destacado en la toma de decisiones domésticas. Estas dinámicas familiares presentan así importantes catalizadores de cambio en los roles de género, debido a una redefinición de las normas culturales tradicionales que suelen prevalecer en las relaciones entre los sexos y a una redistribución del poder dentro de las familias en los países de origen (Parella, 2012).

La perspectiva transnacional de la familia inspira un modelo de análisis de la migración internacional como una configuración de interacciones dentro de un grupo de parentesco, donde los familiares están separados la mayor parte del tiempo pero están involucrados en una preocupación común por el bienestar y en un sentido de unidad expresado por la idea de hacer familia (Bryceson y Vuorela, 2002, p. 3). Este enfoque no se limita a hogares nucleares conformados únicamente por padres o madres e hijos, sino que también incorpora a otros parientes, como abuelos, tíos o primos, en la medida en que desempeñan algún rol en las prácticas transnacionales. Así, se genera una concepción de las relaciones familiares que forman parte, a pesar de las fronteras nacionales, de un mismo espacio de interacciones entre el país de origen y el de destino, donde circulan prácticas de cuidado y se concreta un sistema de solidaridades familiares transnacionales (Merla, 2014).

Adicionalmente, al igual que otros modelos familiares, la familia transnacional no constituye una unidad estática; sus estructuras y modos de organización evolucionan en el tiempo y el espacio. Después de la migración de uno de sus miembros, puede darse una reunificación familiar que sirva como etapa hacia otro destino o como paso previo a un retorno al país de origen. Por tanto, los vínculos transnacionales no son permanentes y los arreglos familiares al respecto revelan un amplio espectro de posibilidades que se definen según la evolución de los proyectos individuales y colectivos (Herrera, 2013).

Por último, el concepto de familia transnacional y la idea de la migración como acción colectiva que vincula a familiares migrantes y no migrantes se articula con las nociones de red migratoria y causalidad acumulativa desarrollada por Massey (1990). Según esta teoría, las migraciones aumentan como efecto de las migraciones previas y de la expansión de las redes. Los primeros migrantes superan los obstáculos de la migración, lo que hace que las fronteras sean menos difíciles de cruzar para los siguientes grupos. Se crea un mecanismo y proceso de causalidad circular y acumulativa que amplía los flujos migratorios a través de las estrategias familiares.

Según estas orientaciones conceptuales, la aplicación del concepto de familia transnacional se circunscribe a condiciones particulares que trascienden la mera dispersión física de los miembros de una familia entre migrantes y no migrantes. Sobre el caso de los migrantes venezolanos en Perú, se sostiene que la operatividad empírica de este concepto se fundamenta en vínculos familiares caracterizados por el apoyo económico y emocional, la formulación de proyectos compartidos, y la implementación de estrategias colectivas de adaptación, solidaridad y supervivencia. Estos elementos estructuran la naturaleza de la familia transnacional entre los migrantes y sus familias, al mismo tiempo que excluyen las situaciones específicas que no responden a estos criterios.

3. Una metodología basada en biografías de migrantes venezolanos migrantes en Perú

Los resultados presentados a continuación provienen de una investigación cualitativa cuyo objetivo fue explicar los factores que estructuran las trayectorias de movilidad de la población venezolana en Perú, de acuerdo con las etapas del proceso migratorio. Específicamente, se buscó comparar los cursos de vida de los migrantes según sus perfiles, estrategias, motivaciones y proyectos de vida. Para ello, se recopilaron biografías en una muestra de 51 jóvenes y adultos venezolanos, de ambos sexos (24 hombres y 27 mujeres), de 18 a 40 años, residentes en las ciudades fronterizas de Tumbes (21 casos) y Tacna (17 casos), así como la metrópolis de Lima y Callao (14 casos), y que migraron a Perú y otros países de la región entre 2016 y 2020 (ver tabla 1). Estas entrevistas biográficas se realizaron entre enero y marzo de 2020, y se centraron en la experiencia migratoria y posmigratoria de los migrantes, así como en la evolución de sus condiciones de vida y medios de existencia, a nivel individual y familiar, entre Venezuela y Perú.

Las personas entrevistadas fueron contactadas a través de organizaciones civiles y refugios para migrantes en cada ciudad, en el espacio público como plazas o entradas de parroquias, o por recomendaciones de otros migrantes. Las entrevistas tuvieron una duración promedio de 2 horas y se llevaron a cabo en una o dos sesiones, según la disponibilidad de cada persona. Además, se contó con un protocolo de consentimiento informado firmado por cada participante y su autorización para proceder con la grabación del intercambio y utilizar la información para los fines de la investigación, manteniendo su anonimato.

Tabla 1: Muestra de las personas entrevistadas
NoPseudónimoEdadSexoAño de migración*Número de hijos (edad de cada uno)Miembros de la familia (y amigos) en la migraciónLocalidad de la entrevista
1Adriana24M2018 (P)3 (2, 4, 6)Pareja + 3 hijosTumbes
2Santiago34H2019 (C), 2020 (P)2 (11, 13)Solo
3Ximena19M2018 (C), 2020 (P)1(3)Pareja
4Liliana19M2019 (P)1 (0)2 hermanas + 1 sobrina + 1 hijo
5Emilia28M2017 (P)1 (3)Sola
6Omar18H2019 (C), 2020 (P)0Solo
7Adela24M2020 (P)1 (1)Prima
8Romina23M2018 (P)0Pareja
9Angela24M2020 (P)3 (1, 4, 6)3 hijos (+ 1 amiga con 4 hijos)
10Aldo24H2017 (C), 2018 (E), 2020 (P)1 (7)Solo
11Felipe21H2019 (P)01 amigo
12Diana30M2018 (P)1 (11)Pareja
13Lorena21M2019 (P)01 tía + 1 amiga
14Nuria27M2018 (E, P), 2019 (E), 2020 (P)1 (5)Pareja + 1 hijo
15Enrique27H2018 (P)2 (3, 8)Madre + 2 hermanos + 1 sobrino
16Javier28H2018 (P)01 prima
17Eva34M2019 (P)2 (0, 6)Pareja + 1 hijo
18Joaquín33H2016 (C), 2019 (P) 2 (5, 9)Pareja + 2 hijas
19Giovanna32M2019 (P), 2020 (P)1 (7)Madre + 1 hijo
20Martín22H2019 (P)1 (0)Pareja
21Carlos19H2019 (E), 2020 (P)0Solo
22José20H2018 (C), 2019 (P)0SoloLima
23Gustavo23H2018 (P)0Solo
24Oscar23H2015 (Pa), 2016 (P)1 (2)Solo
25Jorge24H2018 (P)0Solo
26Daniel24H2018 (P)0Solo
27Valeria23M2017 (P)0Solo
28Isabel20M2018 (P)0Solo
29Ramiro27H2016 (P)1 (6)Pareja + 1 hijo
30Victor34H2017 (P)02 amigos
31Alicia36M2017 (P)3 (4, 6, 8)Pareja + 3 hijos
32Ricardo33H2018 (P)0Hermana + madre + sobrina
33Nadia40M2018 (P)0Sola
34Gabriela29M2018 (P)2 (15, 1)1 hijo
35Norma30M2018 (C), 2019 (P)2 (10, 12)2 hijos
36Karina29M2018 (P)1 (3)Primos + 1 hijaTacna
37Rodrigo22H2018 (P)0Solo
38Miguel28H2019 (P)0Solo
39Jesús19H2018 (E), 2019 (P)0Solo
40Camila28M2018 (P)0Solo
41Martha22M2018 (P)0Solo
42María23M2018 (C), 2019 (P)1 (0)Pareja
43Luciana22M2018 (P)0Madre + hermanos + abuela
44Carmen22M2019 (P)1 (2)1 hijo
45Cristina31M2018 (P)4 (2, 7, 12, 14)Pareja + 3 hijos
46Nicolás27H2018 (C), 2019 (P)0Pareja
47Julio23H2017 (C), 2019 (P)1 (0)Pareja
48Carla19M2019 (P)0Madre + hermano
49Paola26M2018 (P)3 (7, 8, 11)Sola
50Alonso26H2016 (E), 2017 (P)0Solo
51Alberto29H2017 (P)1 (10)Solo
* P = Perú, C = Colombia y E = Ecuador

Para sistematizar los resultados, se utilizó la versión renovada de la matriz Ageven, una herramienta que permite representar todos los datos biográficos de un individuo ego, es decir de la persona migrante entrevistada, en cada una de las trayectorias (educativa, laboral, migratoria, reproductiva etc.) que estructuran su curso de vida (Cavagnoud et al., 2019). Este instrumento facilita la comprensión de la ocurrencia de ciertos eventos como la migración, en función de otros eventos anteriores, especialmente en el nivel contextual situado en la parte superior de la matriz, que permite registrar y visualizar información de índole social, económica y política. Asimismo, incluye un nivel familiar desagregado entre los miembros coresidentes y no coresidentes de ego, lo cual permite observar información biográfica sobre los distintos miembros de la familia antes y después de la migración a Perú (u otro país de la región), la evolución de las relaciones de ego con cada familiar (migrante o no migrante), así como la naturaleza de los vínculos con los miembros no coresidentes que se quedaron en Venezuela o que migraron a otro país (ver figura 1). Todo esto permite analizar el papel de la familia en la decisión de migrar de ego, la organización doméstica post migratoria y la pertinencia de la aplicación del concepto de familiar transnacional.

Figura 1. Ageven (de una persona cumpliendo 29 años el año de la entrevista)Ejemplo de matriz Ageven (de una persona cumpliendo 29 años el año de la entrevista)

Con respecto al análisis de los resultados, primero se ha examinado el detalle de los familiares que han acompañado a ego en las etapas migratoria y posmigratoria entre Venezuela y Perú (ver tabla 1), así como la evolución de sus trayectorias individuales en función de la presencia de estos familiares en el país de destino. Luego, se ha observado el tipo de vínculos mantenidos por ego con los familiares que se quedaron en el país de origen (o que migraron a otro país) para analizar la naturaleza de los arreglos y apoyos a lo largo de su etapa post migratoria y en función de la evolución de sus trayectorias individuales, especialmente la laboral, en Perú. Además, se han evidenciado los proyectos personales y colectivos de cada familiar entre la opción de salir y trabajar fuera de Venezuela o de permanecer en el país de origen. Estas variables han permitido elaborar distintos tipos de organización de la familia transnacional que se presentan a continuación.

Finalmente, es importante considerar dos posibles limitaciones en esta investigación. Primero, las evidencias encontradas podrían estar parcialmente influenciadas por el efecto tempo, dado que la recopilación de la información empírica se llevó a cabo a principios de 2020, momento en el cual el perfil de los migrantes presentaba ligeras variaciones. Según la ENPOVE 2018, se observó una proporción mayor de individuos jóvenes entre 20 y 29 años en comparación con la ENPOVE 2022 (38% versus 25,6%, respectivamente), mientras que la población infantil y adolescente, de 6 a 19 años, experimentó un incremento significativo, pasando del 16,1% al 34,8% (INEI, 2019; 2023). Segundo, esta investigación podría verse afectada por un efecto edad, dado que se dio prioridad en entrevistar a individuos jóvenes, quienes tienden a estar solteros y a viajar solos o con pares.

4. Resultados

Los resultados describen primero la formación de los sistemas familiares transnacionales a partir de las migraciones de Venezuela a Perú, así como el envío de remesas y el mantenimiento de la comunicación, aspectos que se observan en una amplia mayoría de los entrevistados. A continuación, se analizan las distintas modalidades de familia transnacional identificadas, seguidas de una sección sobre los límites en la aplicación de este concepto en algunos casos estudiados.

4.1. La migración como respuesta a la crisis y la formación de sistemas familiares transnacionales

Las biografías recogidas muestran primero la congruencia entre la crisis surgida en Venezuela a partir de los años 2015/16 y los flujos migratorios de salida del país. La migración se convirtió para millones de personas en la estrategia y el medio de subsistencia más asequible para enfrentar el deterioro de las condiciones de vida y la inseguridad alimentaria en el país de origen. Salvo algunos familiares que migraron a Estados Unidos o España en los primeros años de la crisis (o antes de ella), las dinámicas de movilidad se observan a partir de 2017 y de manera más marcada en los años 2018 y 2019 hacia los países de la región: Colombia, Ecuador y Perú. Las dificultades crecientes para encontrar alimentos o medicinas y mantener una situación mínima de bienestar establecen un vínculo de causalidad directo con la decisión de salir del país.

Siendo sargento, me trataban muy bien, pero no me alcanzaba el sueldo, entonces no podía seguir. Allá muchos querían que no me fuera, que podía hacer mucha falta, pero si yo me quedaba, ¿quién le iba a llevar la comida a mi casa? ¿A mi mamá? ¿A mi hijo? ¿A mis hermanos? (Adela, 24 años, comunicación personal 02/02/2020)

La realización del proyecto migratorio no involucra todo el grupo familiar, entendido como los familiares coresidentes en Venezuela. Al contrario, se observa la salida frecuente de un solo miembro del hogar, eventualmente con otros parientes como primos o tíos. Este miembro suele ubicarse en la generación intermedia de la familia, aquella con la mejor condición física para aguantar el viaje y que representa el mayor potencial económico para sobrellevar los problemas de seguridad alimentaria. Esta figura varía de una familia a otra, siendo tanto el padre en un hogar nuclear biparental, la madre en el caso de un hogar monoparental generalmente extendido con la presencia de abuelos, como el miembro mayor de un grupo de hermanos. Las dificultades económicas hacen imposibles financiar la salida de todo el hogar. La persona migrante realiza el viaje en condiciones muy precarias debido a la escasez de dinero para pagar un pasaje de autobús en la totalidad del trayecto y la exposición a la inseguridad en la ruta migratoria.

Yo me fui con mi prima y tuvimos que vender los teléfonos para tener plata para viajar, sobre todo para comprar comida. Sin la comida uno no puede viajar, porque uno se desmaya, se debilita. (Adela, 24 años, comunicación personal 02/02/2020)

Adicionalmente, la ausencia recurrente de documentos de identidad válidos para cruzar las fronteras nacionales, la eventualidad de contratar a un coyote y el temor de detención por parte de las autoridades justifican también la elección de una mayoría de familias de priorizar una migración individual antes de contemplar más adelante la migración de otros miembros. Si bien muchos migrantes optan por dirigirse a Perú como destino final o como una etapa en el viaje antes de intentar ingresar a Chile, otros se quedan en Colombia o Ecuador durante periodos más o menos prolongados. Lo hacen en localidades donde se presentan oportunidades laborales y/o donde vive alguna persona de su red de parentesco o de amistad. Esta desempeña un rol clave al brindar un soporte material y emocional en la instalación, la inserción en el mercado laboral y la integración de los migrantes en este nuevo contexto de vida.

Para cualquiera que sale de su país, que tengas a alguien que te reciba, eso es muy importante. Es muy difícil salir así a la deriva a un país donde nadie te espera, empiezas a pasar muchas calamidades. Por eso me fui a Perú, porque tengo un amigo aquí, me recibió y después yo me las arreglé acá. (Giovanna, 32 años, comunicación personal 03/02/2020)

Estas migraciones implican una distancia geográfica con los familiares que se quedan en Venezuela y marcan el punto de partida en la formación de un sistema familiar transnacional. Con el tiempo, las migraciones individuales iniciales suelen convertirse en procesos de movilidad interregional. Según la evolución de los proyectos familiares, los primo migrantes pueden regresar a Venezuela, visitar a la familia, entregar dinero y luego llevar a algunos familiares de regreso a Perú, mientras que otros se trasladan a otras localidades de la región donde viven otros miembros de la red de parentesco o de amistad. Estas dinámicas de movilidad pueden ser escalonadas en el tiempo, sin destino predeterminado o con una serie de etapas entre Colombia, Ecuador y Perú, lo que da lugar a una dispersión de los miembros de una misma familia en este espacio regional. Para una mayoría de las personas, la salida del país resulta ser su primera experiencia migratoria, por lo cual deben aprender a cruzar fronteras (a menudo de forma ilegal), comprar pasajes a un precio cómodo, cuidar sus pertenencias, entre otros aspectos. La acumulación de este capital migratorio se facilita por la presencia de otros migrantes venezolanos en los países de la región.

4.2. El envío de dinero y la comunicación con los familiares en Venezuela

En las diferentes localidades de destino, los migrantes trabajan mayormente en actividades que pertenecen al sector informal, como la cosecha de frutas, el comercio ambulatorio, el trabajo como mesero, el lavado de carros, los servicios de entrega en moto o bicicleta, entre otros. Estas actividades se realizan en condiciones precarias, sin estabilidad laboral, y suelen implicar un pago diario o semanal, lo que permite enviar dinero rápidamente a los familiares en Venezuela. Los montos enviados son muy variables, desde unas pocas decenas hasta varios cientos de dólares al mes, dependiendo de los ingresos de los migrantes y sus necesidades personales en el país donde se encuentran. Las oportunidades laborales que les comunican familiares o amigos suelen influir en sus decisiones de movilidad.

Yo no creía que iba a llegar a Perú, salí y me fui primero a Colombia. Estuve allí 6 meses en Bogotá donde está un tío. Ahí trabajé en un restaurante, reuní un dinero y me vine a Perú, pero primero me quedé en Ecuador un mes, en Guayaquil donde estuve trabajando. Ahí fue que me decidí y hablé con mi primo para ir a Perú y fue cuando hice el viaje acá. (José, 20 años, comunicación personal 30/01/2020)

La migración puede adoptar diversas formas de organización, ya sea individual o colectiva, con o sin la pareja. Sin embargo, una característica común entre estas personas es el objetivo explícito de apoyar a sus familiares en Venezuela, ya sea padres y madres, pareja e hijos, mediante la transferencia de dinero. Esto depende de dos condiciones: mantener un empleo de forma estable y generar suficientes ingresos para primero subsistir y luego acumular un capital para enviar fondos a Venezuela.

Desde que empecé a adquirir un centavo en mi viaje, sé que la mitad se los envío a ellos [madre y padre] para que coman, ¿cómo no hacerlo con unas personas que me dieron todo en su momento? (Gustavo, 23 años, comunicación personal 10/02/2020)

El envío de dinero permite cubrir los gastos básicos para la supervivencia en Venezuela, organizar los cuidados materiales a distancia y hacer frente a la crisis descrita anteriormente. Este respaldo refleja diferentes niveles de responsabilidades familiares por parte de los migrantes, que dependen del número de familiares que permanecen en el país de origen y de su relación de parentesco con ellos. Algunos jóvenes solteros abandonan el país para enviar dinero a sus padres y abuelos, mientras que otros migran y trabajan para satisfacer las necesidades de su pareja e hijos, desempeñando una forma de paternidad o maternidad transnacional. En otros casos, el apoyo se dirige simultáneamente a las tres generaciones familiares que cohabitan en el hogar de origen (hijos, pareja y padres). La regularidad en la transferencia de dinero está condicionada por la estabilidad que el migrante logra en el país de destino y por la calidad de su inserción en el mercado laboral. En todos los casos, la dependencia económica de los familiares no migrantes es muy elevada.

Asimismo, este apoyo económico refleja una organización de los cuidados a distancia que se articula con una comunicación constante entre el migrante y sus familiares, gracias en particular al servicio de mensajería WhatsApp, que facilita el intercambio de cualquier tipo de información sobre la vida cotidiana. Estos dos criterios dan cuenta de un sistema de solidaridad transnacional y de un sentido de hacer familia a distancia, lo cual justifican la aplicación del concepto de familia transnacional. En caso de que los jóvenes se emparejen y formen una familia en Perú, el envío de remesas a los padres tiende a volverse más ocasional, pero el mantenimiento de la comunicación con los familiares no migrantes confirma la permanencia de este tipo de familia. En las siguientes secciones, se exploran dos configuraciones de familia transnacional, correspondiendo a diferentes temporalidades y proyectos en la organización de la migración.

4.3. La familia transnacional sin plazo definido

La dimensión transnacional de las familias venezolanas, cuyos miembros se reparten en los países de la región, puede tener una duración y proyección variable. En algunos casos, los migrantes salen sin perspectiva determinada de regreso ni de reunificación con el resto de la familia. No existe ningún plazo que estructura el proyecto migratorio. En esta situación, se encuentran personas cuya migración tiene como objetivo trabajar cuanto antes en Perú y enviar la mayor cantidad posible de dinero a los familiares en Venezuela. Estas migraciones expresan una forma de “abnegación” (Cavagnoud, 2021) y tienen como finalidad el apoyo a distancia de la familia para enfrentar las necesidades cotidianas derivadas de la crisis.

Me dije “Yo no tengo quien esté conmigo a mi lado y mi mamá se me está muriendo, siento que se me va a ir muriendo la familia si no salgo y la ayudo”, y me dije “salgo del país y voy a buscar la manera de resolver esta situación por fuera y mandar dinero”. Estando aquí, cuando me gano 15 soles, me quedo con 5 soles para comer pan y mando 10 soles a mi familia. (Santiago, 34 años, comunicación personal 02/02/2020)

La perspectiva de estos migrantes, generalmente jóvenes y de ambos sexos, se limita a la urgencia de generar ingresos y ser el soporte material para su pareja, hijos y padres que se quedaron en el país de origen, como forma de cuidado transnacional “de emergencia”. El carácter individual de estas migraciones se explica por la estructura por edades de la familia, con niños de corta edad, padres mayores o ancianos con necesidades específicas de atención, y eventualmente otros familiares con algunas dificultades para desplazarse y emprender un viaje de varios miles de kilómetros con el cruce de varias fronteras, muchas veces sin documentación válida. Cuando el hogar de origen es biparental, nuclear o extendido, los hijos se quedan con la pareja del migrante, mientras que cuando el hogar es monoparental, la persona migrante resulta ser la madre y sus hijos se quedan con parientes cercanos, generalmente las abuelas o tías. El número de personas en Venezuela que dependen de las remesas hace variar la presión que se ejerce en él o ella para trabajar y conseguir ingresos de forma rápida en Perú. En este tipo de movilidad se crea un sistema de solidaridad transnacional mediante el envío de remesas, una comunicación con la familia y un compromiso moral de los migrantes hacia sus familiares que quedaron en Venezuela.

A pesar de realizarse de forma individual, estas migraciones incluyen la posibilidad de viajar con hermanos, primos o amigos que se marchan con la intención similar de apoyo a distancia a su respectivo hogar. De igual manera, los migrantes suelen contar con el apoyo de otros familiares o amigos en Perú para encontrar un alojamiento y recibir orientaciones para su inserción laboral. Así, se inspiran en la experiencia de otros familiares y pares en la búsqueda de un medio de subsistencia para enfrentar las necesidades en el país de origen. La migración se inscribe en un proyecto de corto o mediano plazo e incluye la opción de continuar el viaje hacia otros países de la región, especialmente hacia Chile. La organización transnacional de la familia se plantea “por defecto” e implica un modo de vida con importantes consecuencias subjetivas, ya que los migrantes y sus familiares experimentan sufrimiento por estar separados unos de otros.

Mi mamá siempre me dice que está triste, que me extraña, pero ahora la situación en Venezuela no da para más. […] Por un lado sí me arrepiento [de haber migrado], pero por otro lado no, sé que si estuviera en Venezuela a lo mejor estuviéramos muertos. El dinero no lo es todo en la vida, pero también pienso en nuestro bienestar y sé que aquí con lo que ayudo a mi familia, ellos pueden vivir mejor. […] He pensado traer a mi mamá, pero ella no quiere dejar a mi hermano. (Miguel, 28 años, comunicación personal 14/02/2020)

4.4. La familia transnacional como una etapa hacia un proyecto de reunificación

En algunos casos, la migración se planifica con una perspectiva a más largo plazo. Los individuos salen de Venezuela con el objetivo de trabajar, enviar remesas y ahorrar dinero para facilitar la migración de otros familiares en el futuro. Conforme avanza su situación en el país de destino, el proyecto migratorio se expande para incluir la posibilidad de traer a algunos o todos sus familiares cercanos, priorizando en primer lugar a la pareja y los hijos. Este tipo de migración se entiende como una forma de “exploración” (Cavagnoud, 2021), en la que el resultado final puede ser un reunificación parcial o total de la familia. Sin embargo, es importante señalar que los padres de los migrantes, generalmente mayores de edad, no suelen ser considerados en este proyecto de reunificación. En esta configuración, la transnacionalidad es vista como provisional y se redefine a medida que se concreta la reunificación del grupo familiar, ya sea el de origen (padres y hermanos) o el de destino (pareja e hijos) del migrante. Este tipo de migración tiende a involucrar principalmente a mujeres que dejan a sus hijos al cuidado de sus padres en Venezuela. No obstante, puede darse el caso de hombres que parten hacia Perú sin su pareja ni sus hijos, o aquellos que buscan establecer un nuevo proyecto de vida familiar al enterarse del embarazo de su pareja.

Cuando mi esposa me dijo que estaba embarazada [en 2017] y que iba a ser papá, yo me dije que ese bebe no podía nacer en Venezuela porque no le íbamos a poder dar de comer. Ahí yo me decidí a viajar a Perú porque no se conseguía comida en Venezuela. […] En Lima, trabajé lavando carros, como cobrador, con taxi… Le mandé dinero a mi pareja para que viaje y mi hijo nació aquí. (Oscar, 23 años, comunicación personal 24/02/2020)

En esta modalidad de familia transnacional, los migrantes evalúan la estabilidad y calidad de las condiciones de vida en Perú en términos de su instalación e integración en el país. En base a esta evaluación, consideran la posibilidad de facilitar la migración de otros miembros de su familia. Este tipo de migración se enmarca en un proyecto colectivo que busca una nueva convivencia familiar en Perú. Una vez que otros familiares se unen al primo migrante, la migración se transforma en una reunificación familiar. En este escenario, la configuración transnacional de la familia se contempla como una etapa provisional que puede prolongarse durante varios meses o años, hasta que la migración de la pareja, hijos, hermanos, padres u otros miembros de su red de parentesco se haga efectiva.

Como estábamos pasando hambre, hablé con mi mamá y le dije que me iba y le iba a dejar a mi hija porque necesitaba trabajar para ayudarlos. […] Mi hija tiene 10 años y estuve sin ella durante un año y tres meses. Luego ella se vino aquí con mis papás. […] Aparte, mi pareja trajo aquí a su mamá, a sus hermanos y primos. (Diana, 30 años, comunicación personal 05/02/2020)

La reunificación familiar debilita considerablemente la posibilidad de retorno a Venezuela, ya que las familias proyectan su futuro a largo plazo en un país diferente al de origen. Aunque esta experiencia revela condiciones de vida mejoradas en Perú en comparación con el periodo anterior en Venezuela, también presenta limitaciones como una inserción laboral principalmente en el sector informal y frecuentes experiencias de discriminación y xenofobia. Estos factores dificultan la integración social de la familia y pueden obstaculizar el proyecto de vida en Perú. Esto indica que la reunificación familiar no es necesariamente definitiva; otras decisiones migratorias pueden tomarse en el futuro, especialmente considerando la posibilidad de continuar la migración hacia Chile.

4.5. Los límites y la ausencia del sentido de familia transnacional

El concepto de familia transnacional revela ciertas limitaciones en diversas experiencias migratorias entre Venezuela y Perú. En primer lugar, están los jóvenes, principalmente hombres, que abandonan su país en busca de “aventura”, sin un plan de viaje inicial ni objetivo de brindar apoyo económico a sus familiares en Venezuela. Estos migran solos o en compañía de amigos en busca de mejores oportunidades personales en otro país de la región, y su partida no surge de una deliberación estratégica colectiva para hacer frente a la crisis, ni de un consenso familiar. Aunque no cortan necesariamente los lazos con sus familias, no asumen ninguna responsabilidad de proporcionar apoyo material o cuidado a distancia a sus padres, hermanos o hijos. Por lo tanto, tienen más libertad para viajar solos o con amigos, aprovechar la migración previa de algún conocido y encontrar empleo, e incluso recibir alojamiento.

La mayoría de estos individuos tienen entre 18 y 25 años, no han completado la educación secundaria (o han abandonado sus estudios superiores) y carecen de formación profesional formal. Deciden partir, a veces de manera improvisada, para atravesar el espacio entre Venezuela y Perú, donde pueden pasar por diferentes etapas y ocupar distintos trabajos como obreros, meseros o vigilantes, entre otros, gracias a la información que circula en su red personal. La decisión de quedarse un tiempo en Colombia o, a veces, en Ecuador, depende de las oportunidades que surgen, de los contactos que establecen durante el viaje o de los compañeros que emigraron anteriormente y que les informan sobre las opciones laborales en una determinada localidad de este espacio de movilidad regional. Aunque la mayoría son solteros, algunos jóvenes se van también por motivos amorosos, con la intención de reunirse con su pareja, ya sea masculina o femenina, quien migró previamente.

Por otro lado, la noción de familia transnacional no se aplica tampoco en las situaciones en qué las migraciones involucran toda la unidad doméstica sin ningún tipo de apoyo a otros familiares que se quedan en Venezuela. En lugar de dispersarse, las personas migran con los miembros de su hogar de origen y, ocasionalmente, con otros de su red de parentesco. Estas migraciones no reflejan ninguna intención de regresar a Venezuela debido a las difíciles condiciones de vida y a la imposibilidad de cambiar el orden político.

Por la situación en Venezuela, mi mamá cayó en depresión, mi papá se la pasaba llorando todos los días, mi hermano casi no quería ir al colegio porque somos una familia bien unida, somos apegados unos con otros, nunca nos hemos separado. (Romina, 23 años, comunicación personal 03/02/2020)

En estos casos, la decisión de migrar se toma de manera colectiva entre todos los miembros de la familia quienes viajaron juntos hasta llegar a Perú. Los migrantes que experimentan este tipo de situación generalmente rompen los lazos afectivos y materiales con otros familiares en Venezuela.

5. Conclusiones

En un contexto de crisis como el que atraviesa Venezuela desde mediados de la década de 2010, la migración internacional emerge como la estrategia más viable para mitigar los efectos de la inseguridad alimentaria en las familias de distintos estratos sociales. En muchos de los casos estudiados, el apoyo material de parte de los migrantes a través del envío de remesas y la comunicación constante con los familiares no migrantes reflejan una preocupación por el bienestar común y un sentido de hacer familia más allá de las fronteras nacionales (Bryceson y Vuorela, 2002). Estas relaciones domésticas, caracterizadas por prácticas de cuidado y solidaridad a distancia (Merla, 2014), configuran sistemas familiares transnacionales.

La investigación identificó diversas formas de organización de este tipo de familia, que van desde aquellas centradas en la urgencia de generar ingresos y ayudar a la familia para sobrevivir en el corto plazo, hasta aquellas enfocadas en proyectos a más largo plazo que incluyen la reunificación familiar y eventualmente una migración posterior hacia otro país de la región, de Europa o Estados Unidos. Estas dos configuraciones principales contribuyen a entender mejor el concepto de familia transnacional y muestran cómo una misma crisis nacional puede generar efectos diferenciados a nivel familiar. Además, evidencian la naturaleza cambiante, adaptable y no estática de lo transnacional; las oportunidades individuales, los arreglos familiares y diversos eventos personales o colectivos conducen a cambios continuos en la organización de la familia y en la distribución espacial entre migrantes y no migrantes. Este aspecto coincide con análisis previos sobre las familias transnacionales en otros contextos de estudio (Herrera, 2013).

Por otro lado, la investigación ha registrado un número significativo de hogares monoparentales en el país de origen, como consecuencia de abandonos paternos hacia la pareja y los hijos. Las migraciones de mujeres que madres solteras salieron en busca de una forma de supervivencia para sus hijos y padres mayores evidencian la existencia de formas de maternidad transnacional, tal como se ha enfatizado en la literatura (Cavagnoud y Bruslé, 2013; Hondagneu-Sotelo y Avila, 1997b). En algunos casos, son también los migrantes hombres que experimentan la paternidad transnacional. Tanto para mujeres como para hombres, estas trayectorias migratorias conllevan numerosas situaciones de sacrificio material y sufrimiento emocional debido a la incertidumbre de la movilidad y a la separación con sus hijos que quedaron en Venezuela. Estos hallazgos coinciden con análisis previos (Bryceson, 2019). Aquellas y aquellos que experimentan la maternidad y paternidad transnacional a menudo enfrentan sentimientos de malestar, al mismo tiempo que suelen sentirse presionados para enviar remesas y proporcionar apoyo económico a sus familiares en el país de origen. A pesar de mantener una comunicación constante con ellos, hacen frente a sentimientos de soledad y aislamiento, así como ansiedad por su bienestar y el de su familia en el país de origen, donde las condiciones de vida tienden a no mejorar.

Tanto la maternidad como la paternidad transnacional son fenómenos que reflejan las complejidades y los desafíos de la migración internacional en situaciones de crisis. En futuras investigaciones que involucren a familiares venezolanos tanto migrantes como no migrantes, sería valioso examinar de manera más específica la cuestión del género y observar en qué medida estas migraciones y la formación de sistemas familias transnacionales tienden a “aplanar” las diferencias de género y las asimetrías de poder en la toma de decisiones domésticas.

Por último, las biografías de los migrantes resaltan una estrecha interrelación entre sus trayectorias migratorias y laborales, así como entre sus redes migratorias y de parentesco. Los resultados obtenidos respaldan la teoría de la causalidad acumulativa de las migraciones de Massey (1990) y subrayan el papel fundamental de los sistemas familiares transnacionales en la intensificación de los flujos migratorios de Venezuela a Perú entre 2017 y 2020. De hecho, los primo migrantes organizan una red transnacional de apoyo material e intercambio de información que facilita a los migrantes posteriores superar los obstáculos de la migración y hacer que cruzar las fronteras sea menos difícil. En este contexto, la familia transnacional, considerada en un sentido amplio que incluye la red de parentesco del migrante ego, actúa como un factor de aceleración de las migraciones entre ambos países, proporcionando apoyo, información y recursos que permiten a los migrantes enfrentar los desafíos de la migración y establecerse en el país de destino. Estas redes se expanden en el espacio regional de movilidad, y las estrategias familiares generan una causalidad circular que alimenta las dinámicas migratorias entre Venezuela y Perú. La teoría de la causalidad acumulativa de las migraciones y el concepto de familia transnacional se articulan entonces estrechamente al destacar el papel activo de las redes familiares en el impulso y la intensificación de los flujos migratorios. La noción de familia transnacional amplía el enfoque más allá de las unidades familiares nucleares, reconociendo la importancia de las redes de parentesco extendidas en la configuración de los movimientos migratorios y en la creación de una causalidad circular entre ambos países. A partir del caso de estudio que representan las migraciones venezolanas en un contexto de crisis humanitaria, estas perspectivas teóricas ofrecen una comprensión completa y analíticamente enriquecida de la importancia de las relaciones y arreglos familiares transnacionales en la movilidad humana actual a nivel global.

Agradecimientos

La investigación fue realizada en el marco del proyecto Trayectorias migrantes: Un acercamiento a los factores que estructuran los proyectos y estrategias migratorias de personas jóvenes venezolanas en Perú, financiado por la Dirección de Gestión de la Investigación (DGI) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

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